Columnas

Gobiernos locales y ciudades inteligentes

Por: Altagracia Paulino,

En este momento estamos embarcados en los llamados Objetivos para el Desarrollo Sostenible, los cuales contemplan 17 puntos clave, comenzando con el desafío de reducir a cero el hambre en el mundo (nunca imaginé que en las dos primeras décadas del siglo XXI estuviéramos hablando de hambre), cuando justamente el mundo exhibe los mayores niveles de riquezas jamás alcanzados por la humanidad.

Dentro de esos objetivos, encontramos el 11 (Ciudades y Comunidades Sostenibles), dedicado a alcanzar ciudades inteligentes.

Este desafío se produce por la proyección de que los seres humanos se encaminan a vivir en las ciudades. En la actualidad, el 55% de la población vive en las ciudades, según datos de la ONU y se espera que, dentro de 30 años, en el 2050, el 70 por ciento de la población vivirá en las ciudades.

El concepto de ciudades inteligentes se maneja desde el siglo pasado, pero nunca como ahora había llegado a estar en la boca de todos y se hace tan necesario no solo definir y explicar de qué se trata, es el momento de comenzar a tomar medidas para que así sea y ahora que estamos en el proceso de elegir a nuevos gobiernos locales, se presenta una gran oportunidad para que desde estos gobiernos se dé inicio a los cambios que determinarán lo que serán nuestras ciudades y municipios en los próximos 30 años.

Las ciudades inteligentes y sostenibles están llamadas a hacer uso de las tecnologías y a la innovación para hacer un uso más eficaz y eficiente de los recursos, contribuyendo con el respeto al medio ambiente y mejorando la calidad de vida de los ciudadanos lo que implica fomentar los mecanismos para una mejor movilidad sostenible.

Desde el 2015, cuando fueron enumerados los Objetivos para el Desarrollo Sostenible, se ha insistido en que las ciudades y los asentamientos humanos deben ser inclusivos, seguros, cohesionados, resilientes y sostenibles en el tiempo.

Mejorar la calidad de vida de los ciudadanos es el principal desafío de un gobierno local, esto implica también su habitabilidad y la reducción de su huella ambiental. La vía para la construcción de una ciudad inteligente comienza por optimizar las diferentes áreas urbanas, iniciando con la gestión de los residuos, los cuales, pese a que todos hablan de ellos, no existe una política para que así sea y a eso están llamados como primer paso, todos los que aspiran a ser gobiernos locales.

Hemos escuchado a todos los candidatos hablar de los residuos, casi como un adorno a su discurso, sin presentar un plan de por lo menos cómo iniciar, que en el caso nuestro debe ir acompañado de campañas permanentes de educación en todas las comunidades por todas las vías posibles; involucrarlos en la solución para que se sientan parte de ellas, estimulándolos económicamente aun sea con cantidades simbólicas por cada acción correcta en el manejo de los residuos.

Tenemos más de 30 años de retraso respecto a las ciudades que ya han cumplido parte de las metas y establecido fechas para declararse ciudades inteligentes y por lo menos los aspirantes a dirigir los gobiernos locales deben indicar qué se hará para neutralizar el impacto al medio ambiente en las actividades cotidianas, como sería el grave problema del tránsito, no solo en el Gran Santo Domingo y el Distrito Nacional, sino en todas las ciudades de las provincias y municipios.

Los gobiernos locales deberán procurar proporcionarle identidad propia a cada ciudad y municipio, como forma de agregarle valor, ser una oferta para el turismo y generar recursos propios que garanticen su autonomía económica.

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