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Guajimía: 15 años en la agenda de gobiernos y sin solución definitiva

CAASD necesita fondos especiales; ambientalista critica trabajos realizados y urbanista responsabiliza al ASDO

A 15 años de iniciarse la primera etapa del Proyecto de Saneamiento Pluvial y Sanitario de la Cañada Guajimía, en Herrera, Santo Domingo Oeste, la problemática social y ambiental persiste. El plan que prometía una solución integral a la situación de insalubridad en este municipio no llega a su término, pese a que la obra fue declarada de alta prioridad.

Desde el 2004 hasta la fecha, recuperar la cañada y mejorar las condiciones de vida de las barriadas que ocupan el área de influencia de la misma figuran en la agenda de los últimos tres gobiernos, y aunque se realizaron intervenciones puntuales, su rescate definitivo sigue siendo una tarea pendiente.

Con una extensión de más de 13 kilómetros, la cañada de Guajimía representa un foco de contaminación y un caldo de cultivo para la propagación de enfermedades respiratorias y cutáneas, leptospirosis, dengue, malaria y otras como consecuencia directa del estancamiento de sus aguas, descargas cloacales y cúmulos de desechos, lo cual atenta contra la salud de miles de munícipes que hacen vida en el entorno.

En medio del olor putrefacto que producen las aguas residuales retenidas, los moradores de Buenos Aires de Herrera rememoran los momentos de tensión propios de inundaciones; como la historia de la madre que perdió la vida tratando de salvar a su pequeño, quien fue arrastrado por una crecida o el caso de Erika Bierd, quien el pasado 1 de abril en horas de la noche cayó en el cauce de la cañada al desplomarse parte del piso de su humilde vivienda en el barrio Indio Izquierdo. Desde su cama, la mujer de 27 años, narró lo vivido cuando estuvo a oscuras por más de una hora en el interior de este cuerpo de agua. Al caer, no solo las varillas rasguñaron su cuerpo, también su pie izquierdo resultó lesionado de manera que en solo cinco meses se ha sometido a tres intervenciones quirúrgicas y aún falta por realizar un injerto de piel en el área infectada por una bacteria.

En las barriadas ubicadas en la zona de mayor vulnerabilidad hay un malestar generalizado: se sienten utilizados y abandonos por las autoridades gubernamentales y locales. “Promesas van y vienen y siempre es lo mismo”, expresó la ciudadana María Mateo, quien tiene más de 30 años residiendo en Buenos Aires.

En un comunicado dirigido al director actual de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), Felipe Suberví, el Bloque de Juntas de Vecinos Cañada de Guajimía y sus Afluentes, solicitó el inicio de los trabajos y puso en conocimiento el fallecimiento de 12 personas que perdieron la vida a causa de inundaciones y las deplorables condiciones sanitarias del entorno.

CAASD gestiona incluir obra en el presupuesto 2021

elCaribe solicitó a la entidad responsable del proyecto un informe del estado de los trabajos realizados en ese sentido. “Nos encontramos con los organismos de competencia realizando las actividades necesarias para la inclusión del proyecto en el presupuesto de ley correspondiente al año 2021, sin embargo, se requiere de fondos especiales para la realización de los estudios de impacto ambiental, sin los cuales se vería detenido el proceso, comunicó la CAASD.

Las gestiones para iniciar el proyecto de saneamiento integral en dicho municipio surgen en el 2004, a raíz de un acuerdo entre el Gobierno dominicano y entidades de financiamiento de Canadá. En ese entonces se anunció una inversión de US$83 millones en obras de saneamiento pluvial y sanitario y el reasentamiento de 2,625 familias segregadas a orillas de la cañada de Guajimía.

Pero la primera fase de intervención inició en 2005, en el Gobierno de Leonel Fernández, y concluyó en el 2011, con la entrega de 1,184 apartamentos a familias de la zona así como la canalización y saneamiento de la parte baja de la cuenca en beneficio de los barrios Guajimía, Buenos Aires, El Indio Izquierdo y La Ureña. No obstante, las soluciones habitacionales no fueron suficientes para reubicar a las familias que encontraron en los bordes y en el propio cauce de la cañada un lugar para vivir, personas que hoy piden a gritos la continuidad del proyecto para por fin poder respirar aire puro.

En el 2012, la CAASD anunció el inicio de la segunda etapa del proyecto y la construcción de 300 apartamentos para los residentes del lugar, pero no fue hasta el 2017 cuando se pusieron en marcha algunos trabajos de saneamiento, tras la Visita Sorpresa del Presidente Danilo Medina a la zona en 2016.

Pero la obra, que impactaría positivamente en la vida de más de 350,000 personas, fue detenida. Desde entonces, los residentes exigen la continuidad de los trabajos. En la actualidad, la Ley No.

506-19 del Presupuesto General del Estado, en su artículo 61 ítem 4 autoriza al Poder Ejecutivo para la contratación de la operación de crédito a través del Ministerio de Hacienda por valor de US$50 millones de dólares, con los cuales se ejecutaría la etapa inicial de la segunda fase del proyecto. La obra, contenida en el Plan Maestro del Alcantarillado Sanitario del Gran Santo Domingo, contempla la construcción de una planta de tratamiento y un emisario submarino para el adecuado tratamiento de las aguas residuales y su disposición final en el río Haina, una de las principales fuentes de abastecimiento de agua potable de Santo Domingo. La fase II del proyecto comprende tres etapas. La primera abarca el saneamiento de 8.2 kilómetros de la cañada de Guajimía y los afluentes La Alameda, Villa Aura, Las Caobas, así como algunos puntos pendientes de intervención en los sectores Buenos Aires, El Indio y La Ureña. Incluye, además, la colocación de redes para incluir los servicios de agua potable y alcantarillado sanitario en la zona, entre otras intervenciones.

Ayuntamiento debe regularizar

Para el urbanista Erick Dorrejo, las ocupaciones de zonas de alta vulnerabilidad como los entornos de las cañadas es una consecuencia de la ausencia de regulación y fiscalización en el uso del suelo. “Los ayuntamientos no se han apropiado del artículo 19 de la Ley 176-07 del Distrito Nacional y de los Municipios, que manda a regular el suelo y a ordenar el territorio”, criticó.

Expuso que los gobiernos locales deberían contar con un mapa que identifique las zonas de mayor vulnerabilidad y riesgo, las cuales deben ser declaradas como zonas no urbanizables por resolución. Indicó que para evitar estos asentamientos informales es necesario fortalecer la fiscalización del suelo e implementar una política de generación de empleos con impacto en todo el territorio nacional para atacar de raíz la causa de esta migración hacia las zonas de alta vulnerabilidad que, a su juicio, se debe a las pocas oportunidades existentes fuera de las grandes capitales. “Al existir pocas oportunidades y servicios básicos precarios y no tener forma de superarse en términos de educación, entonces la gente viene a las ciudades con sus maletas cargadas de precariedad, y buscan los lugares más fáciles y asequibles para localizar sus ranchitos”, concluyó. Explicó que estos asentamientos informales generan hacinamiento, aumento de la pobreza, caos y duplica el riesgo de pérdidas humanas por inundaciones y deslizamiento de tierra. En tanto, la comunidad amenazó con iniciar una jornada de manifestaciones en reclamo de la continuidad de los trabajos.

Ambientalista: tapar la cañada no es la solución

El vicepresidente de la Academia de Ciencias de la República Dominicana, Eleuterio Martínez, criticó que los últimos gobiernos hayan considerado como una solución al problema sanitario la acción de tapar la cañada y construir vías y viviendas sobre ella. “No hay forma de justificarlo técnicamente. Esa no es la solución. En las grandes ciudades canalizan las cañadas a cielo abierto. Guajimía tiene construcciones encima y, lo que es peor, en la zona que se ha canalizado se le han hecho infraestructuras arriba. El ambientalista destacó que los asentamientos a orillas de Guajimía son una plena violación a La ley 64-00, que establece que debe dejarse 30 metros mínimos a partir de las márgenes de cuerpos de aguas como ríos, arroyos y cañadas.

Diana Rodríguez/ El Caribe 

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