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¿Hospitales para qué?

En todas partes del mundo la operación de un hospital es una tarea muy costosa, por tanto, es un último recurso a utilizar en los casos de pacientes que ameriten ser tratados en esos centros.

En una palabra, los hospitales no son para tratar dolores de cabeza o males estomacales, a menos que constituyan un peligro para la vida de los pacientes.

El lugar de los hospitales, en el caso nuestro, lo deben ocupar los denominados Centros de Atención Primaria que se encargarían de casi el 80 por ciento de los casos, refiriendo solo a los especialistas y a los hospitales a aquellos pacientes que lo requieran.

¿Deben unas inversiones como las que se están realizando en las llamadas “ciudades de la salud”, correr la misma suerte que la red de hospitales públicos, gastando sus recursos en pacientes que pueden ser atendidos en cualquier otro lado? ¿Deben los “comunitarios”, como se ha pretendido, tener control de esos hospitales?

Tienen razón los que afirman que no habrá buena medicina en el país mientras no se desarrollen los centros de atención primaria, para que los hospitales puedan cumplir cabalmente su función.

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