Editorial

Humanización del servicio público: una necesidad urgente


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En las últimas tres décadas, la administración pública en la República Dominicana ha experimentado avances significativos. Sin embargo, persisten prácticas que reflejan una desconexión con la realidad del ciudadano, como la tristemente famosa frase: «vuelva mañana». Esta expresión, que parece inofensiva, encierra una cultura de indiferencia que aún sobrevive en algunos rincones del sistema.

Muchos servidores públicos actúan como si prestar un servicio, incluso uno por el que el ciudadano no paga directamente, fuera un favor personal. Esta percepción no solo es equivocada, sino profundamente injusta. Ningún servicio es realmente gratuito: el pueblo lo costea día a día, con cada factura de luz que paga con un 18% de impuestos, con cada recarga telefónica que lleva un 30% de cargos, con cada compra en el supermercado que incluye una carga tributaria.

Es fácil decir «vuelva mañana», pero detrás de esa frase puede haber una madre que ha recorrido kilómetros sin dinero para regresar, un anciano que depende de ese trámite para acceder a un medicamento, o un joven que solo busca una oportunidad. No sabemos de dónde vienen, ni por lo que están pasando.

Por eso, urge humanizar la administración pública. Ser servidor público es más que ocupar un escritorio: es ponerse en el lugar del otro, es mirar al ciudadano con empatía y respeto. Porque al final del día, todos, incluso quienes hoy atienden detrás de un mostrador, también son ciudadanos que buscan servicios en otras instituciones. Y todos queremos ser tratados con dignidad.

Humanizar no es debilidad, es justicia. Es reconocer que cada rostro que se acerca no busca un favor, sino el ejercicio legítimo de sus derechos. Y eso merece ser atendido con compromiso, sensibilidad y humanidad.

Fuente: Contra Flujo

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