Salud

Infectólogo cree que los “susceptibles” al COVID-19 se acaban en algún momento

El infectólogo argentino Pedro Cahn, que asesora al Gobierno de Alberto Fernández en la lucha contra el coronavirus, cree que llega un punto en su evolución en cada país en que se empieza a terminar el número de personas susceptibles a la COVID-19, aunque no hayan contraído anticuerpos.

“En algún momento está empezando a caer el número de susceptibles (al virus), no me pregunte por qué, pero empieza a aparecer un tipo de cortafuegos. Empieza a agotarse el número de personas susceptibles y por eso deja de crecer, pero eso tenemos que demostrarlo (…). No sabemos cuál es el cortafuego”, recalca en una entrevista con Efe el director científico de la Fundación Huésped.

El especialista confía en que el coronavirus se esté comportando en su país y en el resto de Latinoamérica -que ahora es uno de los focos principales de la pandemia- como en Europa, pero confiesa que él y sus colegas todavía no entienden “por qué”.

“España hizo un buen estudio epidemiológico y encontró un 5 % de positividad. Eso nos está diciendo que si el número de nuevos casos ha bajado no ha sido porque la gente haya contraído anticuerpos sino porque hay otros mecanismos que nosotros desconocemos”, reflexiona.

Cahn considera como posibilidades que se esté dando “inmunidad cruzada con otros coronavirus” o “inmunidad celular” en los países que han pasado lo peor de la pandemia y donde se dan rebrotes pero en una escala menor a la oleada inicial, por ahora.

La lucha contra el VIH puede servir para combatir el COVID-19

El infectólogo comienza este martes, con la Fundación Huésped, el simposio virtual Latina Forum en VIH 2020, que contará con 800 profesionales que debatirán sobre el estado de la epidemia que ha ocupado los últimos 39 años de la vida de Cahn, pero que en esta ocasión se abrirá a la investigación sobre la COVID-19.

Cahn considera que la epidemia del VIH y la COVID-19 tienen “similitud” en el aspecto de que en ambas hay ‘personajes descreídos’ que afirman que el virus no existe y otros que discriminan a los portadores del virus o a la gente que está en contacto con enfermos.

Además, de ambas luchas destaca que “muchas de las herramientas que se utilizaron en el VIH se están utilizando en la búsqueda del coronavirus, como las técnicas de PCR”.

Con respecto a la atención mundial que acapara la COVID-19, Cahn insiste en que “no es envidiable” para los que han estudiado el VIH, a pesar de que para este aún no se haya encontrado vacuna después de 39 años.

“Del VIH se han infectado unos 60 o 70 millones de personas, 40 millones están vivas. En estos 6 meses llevamos 12 millones de personas que están infectados de coronavirus y creemos que son muchos más”, sentencia.

Un referente científico para Alberto Fernández

En la Fundación Huésped, Cahn se dedica desde 1982 a la investigación del VIH, pero ha sido la COVID-19 la que lo ha llevado a ser una de las pocas personas que deciden el futuro de su país.

En cada rueda de prensa, el presidente nombra al doctor y cita unas palabras suyas que ya se han convertido en una de las advertencias que los argentinos tienen grabadas para prevenir el coronavirus: “no es el virus el que nos busca a nosotros, somos nosotros los que salimos a buscar al virus”.

Este infectólogo reconoce que sus palabras nunca tuvieron “un impacto tan grande como el de ahora”, y mientras parte de Argentina recrimina al Gobierno que el país austral lleve más de 100 días de cuarentena, el propio Cahn, uno de los artífices de la misma, dice que el confinamiento también le afecta “psicológicamente”.

“Como a todos los ciudadanos. No puedo ver a la familia, me altera completamente el ritmo de trabajo porque por edad no puedo ir al hospital…”, asegura.

Cahn defiende que Argentina ha salvado muchas vidas

Bajo su asesoramiento, Argentina figura como uno de los países de Latinoamérica en los que menor impacto negativo ha causado la COVID-19: lleva 62.268 positivos detectados y 1,280 muertes y ahora se encuentra en su peor momento desde el inicio de la pandemia con cerca de 2,000 contagios diarios.

“De aquí a cinco años miraremos cuántas personas han muerto en cada país. Haber mantenido un número relativamente bajo con respecto a otros países de la región es un mérito incontestable de la estrategia. 25 muertos por millón de habitantes. Brasil tiene diez veces más”, sostiene Cahn.

A pesar de que cree que no han tenido ‘errores fatales’ hasta ahora, reconoce que “tal vez” deberían haber “empezado un poco antes el programa Detectar” con el que se rastrean los casos ocultos en el país.

Y recalca que el punto de partida de Argentina es diferente al de países europeos, puesto que “alrededor de dos millones de personas están viviendo en situación precaria”.

“El panorama para controlar la pandemia es muy distinto si la respuesta que se encuentra a la recomendación de lavarse las manos es “no tengo agua”, o decirles que hay que aislarse y viven ocho personas en dos ambientes”, apunta.

El COVID-19 aún se puede descontrolar en Argentina

El asesor gubernamental dice que “no es imposible” que la situación se descontrole en el país austral y por eso considera necesaria la marcha atrás en la apertura del país.

“Hacemos lo posible para que eso no ocurra, por eso hacemos este frenazo ahora, cortar la circulación del virus. Menos gente circulando es menos virus circulando”, afirma Cahn en declaraciones a Efe, antes de que este 1 de julio se intensifique la cuarentena obligatoria en las zonas de mayor riesgo como Buenos Aires y la provincia de Chaco (norte).

Resultados del endurecimiento de la cuarentena

Cahn considera que, en la actualidad, el país atraviesa por esa fase que él avisó en otra de sus frases recogidas por Fernández: ‘esto se iba a poner peor antes de que mejore’, como ha sucedido en los países golpeados que están ahora en fases de “nueva normalidad”.

Sea como sea, pide precaución y paciencia, porque los resultados del endurecimiento de la cuarentena en el Área Metropolitana de Buenos Aires -donde viven alrededor de 13 millones de personas-, se verán “al cabo de 10 a 14 días, no antes”.

“Esperamos ver una caída en el número de contagios. Si eso va a ser suficiente, no lo sé. Hay que comentar el partido el día lunes”, dice, al tiempo que espera que “a partir del 8 de julio’ los números “empiecen a amesetarse”.

EFE

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