Columnas

Justicia y legalidad

Por: Carlos Manuel Estrella

El ideal de justicia, bajo el predicamento de dar a cada quien lo que le corresponde, está por encima de la legalidad que se ciñe a normas escritas e implica en ocasiones acciones injustas en perjuicio de los más débiles dentro de sistemas, como el vernáculo, en que desde el poder se hace de todo.

El proclamado Estado social y democrático de derecho, como nueva definición constitucional a partir de la reforma de 2010, se ha quedado en puro idealismo y en la legalidad de la regla positiva que, sin embargo, no adquiere materialidad frente al colectivo porque hasta ahora es pura retórica.

Nada más injusto en un Estado en que predominan inequidad, exclusión social y discriminación en la atención al ciudadano dentro del aparato judicial y en los entes responsables del mantenimiento del orden y la paz pública, incluyendo seguridad ciudadana, y la persecución del delito.

Todo ello evidencia indudable pérdida o ausencia de institucionalidad y predominio de conductas personalistas en ejercicio de la función pública por el control político de todas las fuentes de poder gubernamental y el apabullante presidencialismo alimentado por el paternalismo y el clientelismo.

La indiferencia ciudadana y adormecimiento de la conciencia cívica, vía “planes sociales” y asistencialismo oficial para segmentos poblacionales que “viven” de la caridad presidencialista que fomenta vagancia y parasitismo, anticipan pocas posibilidades de cambios estructurales por el voto popular.

Ante este cuadro lo menos que debe exigir la ciudadanía consciente es que los gobernantes se sometan a su propia legalidad, que sean los primeros en mantener la solemnidad de la ley, cumplirla y hacerla cumplir sin distingos y respetando el ideal de justicia de dar a cada quien lo que le corresponde.

Comentarios para este artículo

Mostrar más

Otros Artículos