Columnas

La Constitución de 1963 medio siglo después

PorIván Giovanni González Cuevas

Esta constitución fue un ideal democrático, progresista, humanista, renovador, caracteriza el espíritu de la sociedad dominicana de los 60 que aun estando en una tormentosa historia de tiranía y opresión que llego a su fin, encontró el camino en manos de hombres que como Juan Pablo Duarte y Diez, padre de la patria buscaban el mejor interés de nuestra nación y el bienestar de la ciudadanía, alzándose con un logro tan importante como lo es la Constitución de la Nación Dominicana del 29 de abril de 1963, marcando un hito en la historia de los derechos del ciudadano en la legislación dominicana.

A pesar de ser una evolución, no fue reconocida en su justa medida y no es hasta 55 años después con la Constitución de la República Dominicana del 26 de enero de 2010 que nuestro país es capaz de recuperar el legado y solventar aquella deuda de honor, integrado gran parte de los postulados del texto de 1963, con los elementos fundamentales de la modernidad, aquellos cambios cualitativos que caracterizan la vida dominicana actual. Dentro de los conceptos que son introducidos redimensionados y hasta cierto punto evolucionados en versión de 2010 podemos citar: Estado Social y Democrático de Derecho, Función esencial del Estado, Derecho de Igualdad, Deberes Fundamentales, Derecho de Propiedad, Derecho de Educación, Derechos de Ciudadanía, Libertad de Transito, Control Difuso, Control Constitucional, entre otros derechos fundamentales.

Ahora que se ha cumplido medio siglo de la Constitución de Juan Bosch Gaviño 1963, lo mismo de su feliz y trascendente entrada en vigencia que de su dolorosa y costosa proscripción el mejor homenaje que podemos hacer los dominicanos a aquel proyecto renovador, que ella encarnó, es promover el desarrollo de una arraiga cultura constitucional que garantice la supremacía real de la constitución que instale en el centro de nuestras vidas y haga algo viviente y cotidiano.

El Texto Constitucional nos ha colocado en las mejores condiciones jurídicas, políticas e instituciones para afrontar con éxito el futuro de la modernidad y de la democracia, debemos asumir que la constitución es un asunto de la nación y que todos corresponde respetarla y hacerla respetar, preservarle y potenciarle su credibilidad y su fuerza para el beneficio colectivo, es por eso que la constitución hay que amarla dando ejemplo a las generaciones venideras, tenemos capacidad, el deseo y la oportunidad como dice un lema  “Vamos hacia una generación Constitucional…… Iván Giovanni González Cuevas. Abogado.

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