Cartas del Lector

La firma de los periodistas

Señor director:
Cuando el gremialismo periodístico está diezmado por la improductividad divisoria, el pesimismo y el individualismo desesperanzador, alienta en el consuelo que desde Santiago la Corriente Institucional del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) y más de un centenar de sus miembros lancen un grito por la firma de “un gran pacto nacional por la unidad, el relanzamiento y fortalecimiento” de esa organización.

Como el ave fénix, representativos del CDP de la ciudad corazón buscan levantar los ánimos y centellear en el bosque depredado y cuasi hecho cenizas.

Ellos son voces acreditadas y autorizadas, porque la seccional de Santiago ha despuntado como la más dinámica del CDP, que se reúne con la mayor frecuencia, exhibe un espacioso local propio y construyó el único club recreativo de los periodistas dominicanos.

Santiago merece el respaldo de todas las seccionales y los colegas de Santo Domingo, por su pujanza. La segunda provincia del país cuenta con más de 70 estaciones radiales, cerca de 15 canales de televisión, un histórico diario (La Información), innumerables portales de internet, tres escuelas de comunicación social y más de 600 informadores públicos.

La unificación, “por encima de los grupos y controversias personales”, emerge como la consigna del momento. Todos tenemos que acudir a la “mesa de firmas” y atender en nuestros hogares y oficinas a los novedosos “mensajeros y mensajeras de la unidad”.

La desunión, que ahoga en la egocéntrica divisa de “a mí me toca ahora, y si no, que nos hundamos todos”, y en el equivocado criterio de que la fuente-poder me resuelve en la adversidad, nos magulla, en tres vertientes:

1.- La inmensa mayoría de los miembros del CDP no participa en sus actividades, ni paga la cuota, porque no cree en ella, por su ineficiencia y las rebatiñas.

2.- Los periodistas más notables no aceptan funciones directivas, temerosos de que sean denigrados, por el fuego cruzado de las apetencias privadas.

3.- La fragmentación deja un campo abierto al desequilibrio, en virtud de que las mismas figuras y recursos humanos no experimentados se encumbren y perpetúan, con resultados exiguos y ambiguos, en la dirección del CDP.

La unidad encarna el cambio…

Atentamente,

Oscar López Reyes,

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