Turismo

“La industria turística dominicana recuperará la posición que siempre ha tenido”

Así plantean representantes del sector al analizar la situación que ha provocado el Covid-19

La representación del turismo dominicano tiene la certeza de que la industria va a recuperar la posición que siempre ha tenido, pero advierte que eso tomará tiempo. La normalización podría comenzar a darse desde los primeros meses de 2021, dicen algunos.

“Para ello es importante comenzar a mover el negocio. Estamos haciendo una propuesta de relanzamiento del turismo y la idea es crear las condiciones para garantizar la salud tanto de nuestros clientes como de nuestros colaboradores, de manera que generemos confianza en los mercados. Tanto en los clientes que quieran venir, como en los gobiernos de nuestros mercados emisores, para que les permitan a sus ciudadanos visitar nuestro país”, plantea Rafael Blanco Tejera, primer vicepresidente de la Asociación Nacional de Hoteles y Turismo de República Dominicana (Asonahores) y presidente del Clúster Turístico de Samaná, en un conversatorio virtual organizado por la Asociación Dominicana de Prensa Turística (Adompretur), titulada “Situación actual y retos del turismo dominicano”.

Un primer paso que está dando el sector actualmente es creando una serie de protocolos y certificaciones en cada uno de los subsectores  de la cadena de valor de turismo. Esto es, hoteles, cruceros, bares y restaurantes, excursiones, aeropuertos, agencias de alquiler de vehículos, agencias de viajes, casinos y otros. “Para esto nos hemos nutrido de los insumos de cada asociación de cada subsector, por ende, entendemos que contamos con un plan del sector en pleno”, indicó Blanco Tejera.

Garantizó que eso va a llegar a todos los destinos donde opera el turismo. Si algo tienen claro los empresarios turísticos es que la recuperación será paulatina.

Andrés Marranzini, vicepresidente ejecutivo de Asonahores,  aseguró que se está trabajando de manera integral en el sistema que genera el turismo. “La restauración tiene sus complejidades y sus retos. Tenemos la operatividad de puertos y aeropuertos”, indicó, en un momento del diálogo aprovechado para resaltar diversas fortalezas que tiene la nación dominicana.

Marranzini explicó que el sector opera con una membresía internacional y que muchas de las propiedades que se tienen en República Dominicana operan en otros países como son naciones de Asia y otros continentes, donde el proceso de reapertura y manera de convivir con el Covid-19 han sido efectivo. “Hay muchas de las buenas prácticas de esos lugares que estamos asumiendo en los protocolos que ya hemos mencionado para el caso dominicano”, sostuvo.

Dijo que se está  viendo a la industria turística como uno de los lugares donde probablemente más se va a poder controlar a las personas en el manejo de poder vivir con la situación. “Estamos trabajando la frase que acompaña la apertura, que es que República Dominicana está preparada para el Covid. Esa es la frase con la que vamos a aperturar a los mercados que vamos a atacar primero, que son los tradicionales o más importantes para nosotros (Estados Unidos y Canadá). Es obvio que el vuelo corto será el primero y que el largo probablemente aguante más”, apuntó Andrés Marranzini en el diálogo, sostenido de manera virtual y transmitido por YouTube.

El moderador fue José María Reyes, director de Adompretur, y le acompaño un equipo importante de periodistas directivos de la organización.

El vicepresidente de Asonahores explicó que el destino que garantice salud y que garantice una estancia con niveles de garantía y de distanciamiento en su proceso, probablemente será considerado un producto premium y no una batalla de producto barato, porque el viajero será exigente.

Resaltó los niveles de conectividad que tiene República Dominicana por todo el caribe y una planta física extraordinaria de más de 90 mil habitaciones hoteleras. Esas habitaciones a las que hace referencia están concentradas en diversos polos turísticos por toda la geografía nacional, entre ellos del Este, Samaná, Puerto Plata y La Romana.

Esa conectividad a que se refiere Marranzini hay que verla desde el punto de vista de la  capacidad que tiene el país a nivel, por ejemplo, de aeropuertos y puertos.

Los puertos de República Dominicana son Cabo Rojo, en Pedernales; Azua, Barahona; Haina Occidental, Don Diego y Santo Domingo; Boca Chica, Caucedo, La Romana, San Pedro de Macorís, Puerto Plata, Samaná y Manzanillo. En adición existe un fondeadero en Cap Cana y una instalación portuaria en Sabana de la Mar operada por el Estado. El de Cabo Rojo está concesionado; el de Azua es operado por el Estado, el de Barahona también, igual que el de Haina Occidental, salvo dos muelles que están dentro de la concesión de Haina Oriental. Santo Domingo está concesionado a la empresa Sansoucí, con participación público-privada; Boca Chica es operado por el Estado; Caucedo es privado. La Romana opera en concesión al Central Romana, con participación del Estado. San Pedro de Macorís es operado por el Estado. El de Samaná (en Santa Bárbara) y el de Arroyo Barril son operados por el Estado. El de Puerto Plata también lo opera el Estado. El de Amber Cove (Puerto Plata) está concesionado a la empresa Carnival. Manzanillo es operado también por el Estado

A nivel nacional hay suficientes terminales aeroportuarias para que el visitante –una vez se pueda reabrir  el mundo, cuando termine la pandemia del Covid-19- pueda llegar en avión por el Norte, por el Este, el Oeste o por el Sur si así lo decidiera. Con sus nueve aeropuertos internacionales República Dominicana mantiene una efectiva comunicación con el mundo. En adición a esa cantidad existen otras terminales que permiten movilización interna o vuelos domésticos. En detalle, las instalaciones aeroportuarias son: Las Américas-José Francisco Peña Gómez (AILA-JFPG), Punta Cana, Cibao, La Isabela, Gregorio Luperón, María Montez, Presidente Juan Bosch, Arroyo Barril y La Romana. También para el transporte aéreo a nivel interno, figuran los aeródromos 14 de Junio, en Constanza; Osvaldo Virgil de Montecristi y Cabo Rojo, en Pedernales.

Simón Suárez, expresidente de Asonahores y ejecutivo de Punta Cana, recordó que la industria turística dominicana viene de atravesar problemas del pasado año, de lo cual comenzaba a resurgir. Ahora le llegó lo de la pandemia del Covid-19. Entre enero y febrero el sector transitaba el camino de la recuperación. No le duró mucho esa vitalidad que comenzaba a vérsele

El nivel de ocupación hotelera del último trimestre del año 2019 cerró en baja a nivel nacional (68.3%) en comparación con igual período de 2018, cuando de cada 100 habitaciones había 77.5 llenas.

El pasado año la crisis reputacional que sufrió República Dominicana le dejó pérdidas por unos 400 millones de dólares, mientras que el Coronavirus, si se extiende a junio de 2020 sumaría otros 400 millones, ha calculado el Banco Central de República Dominicana (BCRD).

La crisis de reputación del turismo a nivel exterior inició a mediados del pasado año (en mayo) y “contaminó” prácticamente los meses posteriores, por el efecto, en 2019. Fue una campaña negativa a nivel externo contra el país, luego de las muertes de turistas en distintos lugares, a pesar de que éstas se debieron a causas naturales.

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