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La reforma fiscal, ¿pa’ cuándo?

Por: Carlos Salcedo

Los Estados reformulan continuamente sus objetivos de crecimiento económico y de política fiscal. Una verdadera reforma fiscal requiere un acuerdo de la sociedad para la generación de recursos y de cómo estos deben ser distribuidos más equitativamente, para producir crecimiento económico y mejor calidad de vida de todos sus ciudadanos.

Los administradores de la cosa pública tienen el reto de modernizar y eficientizar el cobro de impuestos, transparentar su uso y desarrollar mejores sistemas impositivos que permitan cumplir a cabalidad con la Estrategia Nacional de Desarrollo.

Cualquier esfuerzo de reforma deberá incrementar la capacidad recaudatoria del Gobierno, ampliar la base tributaria, aumentar los impuestos a quienes generan mayor cantidad de riquezas y trazar reglas claras en torno a la inversión y utilización eficiente de los recursos públicos.

La idea de que necesitamos un sistema de impuestos que nos haga más competitivos en un entorno de una economía globalizada no es nueva.

Lo que debe llamar la atención de las autoridades es lo costoso que actualmente es para las empresas tributar.

De ahí que los procesos de simplificación del aparato tributario dominicano deben contemplar no solo la reducción del alto costo para los contribuyentes, sino también que la administración tributaria debe identificar los problemas de eficiencia, adaptando sus metas para optimizar sus propias estructuras de cobro y la utilización de los impuestos que recauda.

Para diseñar una estrategia impositiva con la cual se pueda proyectar realmente un plan bien pensado de crecimiento, se debe estudiar a profundidad la brecha real entre lo que teóricamente debería pagarse y lo que realmente recibe el Estado.

Esto se debe en gran medida a los diversos vicios del propio sistema, las formas de evasión y elusión, como los mecanismos de incumplimiento o salto de las obligaciones tributarias.

Mientras más grande sean la brecha y la desigualdad social mucho más cooperación debe existir entre todos los sectores de la sociedad, con fines de crear un pacto fiscal que cumpla realmente con las expectativas de la población en cuanto a la necesidad y uso correcto de los recursos públicos y que permita al Gobierno organizar sus finanzas, reduciendo el déficit, y aumentando la inversión social del Estado.

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