Política

Las elecciones de 2020 traerán confrontaciones

Pocas semanas después de despuntar la primavera de 2019, en República Dominicana el panorama político sigue pendiente de tener un rumbo claro porque aun no se ha definido quién será el candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

Esa candidatura, que recaerá en el presidente Danilo Medina luego de modificar la Constitución que ahora le prohíbe postularse, o en el expresidente Leonel Fernández, que lleva más de un año en campaña abierta por volver a ser candidato presidencial del PLD, será el rompe aguas de la perspectiva electoral.

Solo cuando se dirima ese conflicto, que estimo no pasará del mes de mayo, se sabrá cómo evoluciona el panorama político y si habrá dos o tres candidaturas fuertes encabezando alianzas para las elecciones presidenciales.

 

*El danilismo hace aprobar en los organismos dirigentes del PLD la decisión de considerar a Danilo Medina como un potencial candidato a la reelección y por consiguiente sus legisladores aprueban una ley de convocatoria a reforma de la Constitución, pasan la reforma e inscriben a su líder para terciar en las primarias del 6 de octubre.

*Frente a esa iniciativa más que probable del danilismo, el leonelismo puede responder de dos formas: oponiéndose en el Congreso Nacional a la modificación constitucional, pero sin fuerzas para impedirla, y llegado el caso salir del PLD, intentar llevar a Leonel por otro partido y formar una alianza anti-reeleccionista para confrontarse con el PLD y Danilo. Ese escenario es poco probable.

La otra opción que el leonelismo asimile el golpe danilista, trate de conservar los disminuidos espacios que le quedan en el gobierno y en el PLD (sobre todo la candidatura vicepresidencial, porque “sabe Dios”), archivar el programa de modernizaciones que está exponiendo Leonel como doctrina y evitarse una confrontación destructiva. Ese es el escenario más probable.

Si el leonelismo resiste con fuerza y como minoría abandona el PLD, lo que más le convendría es impulsar una candidatura externa de transición buscando derrotar la reelección, lo que muy probablemente sería bien visto por los poderes fácticos (nacionales y extranjeros).

La dificultad -no la imposibilidad- de esa opción es que al día de hoy no se ve esa figura carismática capaz de entrar en la copa del empresariado, las iglesias, sociedad civil y poderes extranjeros, y que a su vez despierte un torrente de votantes capaces de hacer peligrar la reelección de Danilo. Pero si esas dificultades se vencen, si Leonel apoya a un candidato opositor independiente y un importante número de partidos lo acoge, podría pensarse en que en las elecciones habrá una confrontación de al menos tres grandes fuerzas, porque el anti-peledeísmo buscará y muy probablemente tendrá una candidatura fuerte, sea unitaria, o como expresión del Partido Revolucionario Moderno (PRM).

En el caso de que asistamos a unas elecciones con la candidatura de Danilo a la reelección por el PLD sin la oposición de Leonel, el desenlace probable es que triunfe el continuismo danilista en primera vuelta.

Si Danilo va de candidato y Leonel lo adversa postulándose por otro partido, a la vez que Luis Abinader los reta por el PRM, llegaremos también a mayo 2020 con tres minorías cercanas al 30 por ciento, lo que supone la necesidad de una segunda vuelta entre adversarios sin diferencias programáticas ni ideológicas, aunque con simétrica ambición de poder.

Efecto en los partidos

Lo que está claro es que cualquiera que sea el desenlace en el PLD, implica una dispersión de su cohesión interna para no hablar de división, lo que a su vez, invariablemente se irradiará hacia los demás partidos llamados cómodamente opositores.

Una candidatura de Leonel por el PLD sustraería de la actual oposición un importante contingente de fuerzas electorales porque se sumaría de inmediato a su proyecto presidencial.

Por igual, la modificación constitucional para que Danilo se convierta en candidato del PLD necesitaría una parte de los legisladores del PRM votando a su favor, lo que harían ellos por dos motivos: convencidos de que esa iniciativa divide al PLD y le abre las puertas del Palacio Nacional al PRM, y por las ganancias particulares que supondrían vienen de los beneficiarios de sus votos en el litoral danilista.Cualquiera de los dos escenarios, debilita a la oposición como la conocemos hoy.

Los partidos pequeños

Los llamados partidos pequeños y los esfuerzos alternativos están muy activos trabajando, principalmente los escenarios provinciales, pero van directo a tratar de pescar una ballena (Presidencia de la República) cuando su cordón y su anzuelo solo tienen fuerzas para tratar de sacar sardinas (diputaciones, alcaldías y concejales), siempre que forjen una unidad fuerte, lleven sus candidatos en una sola boleta y se concentren en las demarcaciones donde es mayor su incidencia política.

No puede descartarse que una confrontación a fondo en el PLD y un grupo de diputados del PRM votando por la modificación constitucional para la reelección sean capaces de abrir un cauce importante a una nueva fuerza política que eventualmente pueda surgir de la unidad, pero no se ve al dirigente lúcido, sagaz, humilde, desprendido, honrado, valiente y comprometido con el pueblo dominicano, para liderar un esfuerzo de esa naturaleza. ¡Cuando pase la tempestad, contaremos las estrellas! Análisis político.

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