Salud

Las fallas en la logística de vacunación

El plan de vacunación fue anunciado hace menos de tres semanas, pero ya son varias las quejas y fallos que han ido resaltando del proceso durante ese periodo.

Tardanza, falta de explicaciones, cambios súbitos y hasta acusaciones de improvisación son algunos de los puntos negativos que han sido resaltado en contra del programa de inoculación en contra del coronavirus.

Uno de los varios ejemplos de esto está en que a pesar de que el Gobierno había pactado meses atrás con varias farmacéuticas la adquisición de millones vacunas, la tardanza con la que anunciaron oficialmente su plan de vacunación nacional fue notoria.

Desde legisladores hasta obispos externaron su opinión sobre la necesidad de que la población sepa de este protocolo, con algunos llegando a cuestionar si existía o no.

Y es que desde por lo menos desde diciembre del año pasado ya se estaba hablando del protocolo de vacunación, particularmente dentro del gabinete de salud gubernamental que preside la vicepresidenta Raquel Peña.

Sin embargo, cada cuanto se filtraban detalles del plan.

Como muestra, el entonces ministro de Salud Pública Plutarco Arias reveló durante los últimos días del 2020 algunos detalles del plan en un programa de televisión, donde aludió a los posibles centros de vacunación y a cuáles sectores se le estaría dando prioridad, pero no abundó en el tema.

Algo parecido ocurrió una semana después, el martes 5 de enero, cuando la viceministra de Salud Pública, Ivelisse Acosta, adelantó que el plan de vacunación ya estaba listo, aunque no sería hasta 15 de febrero que las autoridades presentaron al país cómo se llevaría a cabo el proceso de inmunización contra el COVID-19.

Esto significó que la población se mantuvo en vilo por más de un mes a esperas del anuncio oficial, y que tampoco hubo tiempo de familiarización del mismo, ya que empezaron a inocular personas al día siguiente.

Colegios electorales votación.


Maestros y militares

Durante la presentación del plan de vacunación también se produjo otro importante anuncio: el eventual retorno a las clases.

Ese día el presidente de la República, Luis Abinader, indicó que tras la conclusión de la primera fase de inoculación retornarán las clases presenciales en los niveles de preprimaria y primaria.

Esta información sorprendió a muchos ya que en la fase a la que hacía referencia el mandatario no incluía docentes sino al personal sanitario, mayores de 60 con comorbilidades, personas de esa edad sin factores de riesgo y la población militar de primera línea, de acuerdo con los datos compartido por el mismo Gobierno, causando confusión hasta en los funcionarios.

El ministro de Educación, Roberto Fulcar ,aseguró que los profesores serían vacunados en el segundo grupo de prioridad, indicando que es fundamental que el cuerpo docente dominicano sea inmunizado para poder hacer la transición a las clases presenciales.

Un día después, la viceministra Ivelisse Acosta aseguró que el Gobierno se apegaría al plan tal como fue anunciado, por lo que los maestros serían inoculados atendiendo a su rango de edad y no por a su profesión.

Ese mismo día Fulcar desmintió a Acosta, resaltando que tras conversar con Abinader, se decidió poner especial atención al personal docente, colocándolos en el segundo grupo de vacunados, que ya empezaron a recibir sus primeras dosis.

La mencionada decisión puso efectivamente a los docentes, un grupo de profesionales que hasta el momento han trabajado de manera remota, por delante de los miembros de instituciones castrenses, que también han formado parte de la primera línea de defensa en contra del coronavirus.

Otro de los dolores de cabeza que ha presentado el presente plan es la vacunación de personas fuera del rango de edad establecido.

¿Padrón electoral, listas, orden de llegada o citas?

Una vez presentado el plan, y quienes estaban definitivamente dentro de la primera fase, quedaba la duda de cómo sería la logística para aplicar las dosis cuando los ciudadanos acudan a los centros de vacunación.

La primera indicación se materializó cuando la vicepresidenta afirmara que esto se basaría en el padrón electoral, a fin de organizar a las personas en sus respectivos centros de votación.

No obstante, el primer grupo de vacunados, compuesto por el personal de salud de primera línea, fueron inoculados dentro de los hospitales y clínicas donde trabajaban, sin necesidad de usar el método comunicado por Raquel Peña.

Pero, cuando se abrió el proceso para recibir a ancianos y profesores, la opción de utilizar el padrón electoral para este fin fue desechado completamente sin explicación alguna, a favor de otras posibilidades.

En las jornadas de vacunación destinadas al personal docente el llamado estaba limitado a listas con un número determinado de personas, mientras que para los mayores de 70 años era agotando su turno en fila.

Esto causó varias quejas de falta de organización en los recintos de vacunación, entre ellas la del presidente del Colegio Médico Dominicano (CMD), Waldo Ariel Suero, quien criticó al Gobierno por fallas en la logística de la implementación del plan, el martes de esta semana.

Ese mismo día las autoridades nuevamente recularon en este aspecto, cuando Raquel Peña aseguró que el programa de vacunación del país continuaría al día siguiente bajo la modalidad de citas, a fin de que sea más organizado el proceso.

“Esto en un proceso que queríamos iniciar para abarcar lo más posible donde queremos abarcar lo más posible, pero queremos que sea en orden y por eso estamos mandando una serie de personal para que realmente puedan ayudar, a contribuir con el orden”, expresó ese día.

SEPA MÁS

Jeringuillas

Otro escándalo del plan de vacunación fue la cancelación de una licitación por jeringuillas y otros insumos médicos por parte de Salud Pública, tras denuncias de sobrevaluación en los contratos.

La referida institución sanitaria, a través de un funcionario, se conformó a indicar que la cancelación fue simplemente por la existencia de miles de jeringuillas donadas, que serían suficientes para completar la primera fase de vacunación.

También el exministro Plutarco Arias trató de desestimar la compra abortada, expresando que se formó una “tormenta en un vaso de agua” con dicha información y que no existía un proveedor escogido ni un precio de compra establecido en la licitación.

Pero días después Arias fue destituido de su cargo mediante un decreto del presidente Luis Abinader, y hasta la fecha el Gobierno ha evitado referirse a las razones del despido, aunque el exfuncionario, sin dar nombres, dijo que sectores interesados se disputaban la repartición del presupuesto de Salud Pública.

La administración de Abinader tampoco ha dado explicación alguna de por qué esperaron tanto tiempo para poner la licitación de esos insumos médicos, a sabiendas de la inminente llegada de las vacunas, y su posterior aplicación a la población.

Fuente: LD

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