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Las palabras para reflexionar

La Constitución de la República, en su artículo 184 instituye lo siguiente:

“Tribunal Constitucional. Habrá un Tribunal Constitucional para garantizar la supremacía de la Constitución, la defensa del orden constitucional y la protección de los derechos fundamentales. Sus decisiones son definitivas e irrevocables y constituyen precedentes vinculantes para los poderes públicos y todos los órganos del Estado. Gozará de autonomía administrativa y presupuestaria”.

El artículo 185 de la Constitución establece las atribuciones de ese órgano: “El Tribunal Constitucional será competente para conocer en única instancia: 1) Las acciones directas de inconstitucionalidad contra las leyes, decretos, reglamentos, resoluciones y ordenanzas, a instancia del Presidente de la República, de una tercera parte de los miembros del Senado o de la Cámara de Diputados y de cualquier persona con interés legítimo y jurídicamente protegido; 2) El control preventivo de los tratados internacionales antes de su ratificación por el órgano legislativo; 3) Los conflictos de competencia entre los poderes públicos, a instancia de uno de sus titulares; 4) Cualquier otra materia que disponga la ley”.

El pasado viernes, el presidente del Tribunal Constitucional Milton Ray Guevara dictó una conferencia en Cotuí sobre el papel de Juan Sánchez Ramírez en pro de la identidad nacional y aprovechó para reafirmar el papel que le confiere la Constitución a ese tribunal.

En efecto, invocó la responsabilidad del Tribunal como garante de la “supremacía de la Constitución y la defensa del orden constitucional…”

Y dijo que en el cumplimiento del deber estaba dispuesto hasta ofrendar su vida en la defensa de los principios, valores y reglas constitucionales.

Fue muy enfático en explicar que la Constitución, “como ley suprema, posee un procedimiento especial para su propia modificación distinto al de las leyes ordinarias” y que “los mecanismos de control constitucional se diseñan pensando en los malos gobernantes, y para evitar que los buenos se conviertan en malos”.

Citó al constitucionalista Larry Kramer, quien sostuvo que “debemos preservar la Constitución como perpetua prenda de unión”, a lo que agregó que “eso significa que la Carta Magna existe para unir, no para desunir; para sumar, no para dividir; para multiplicar el sentimiento democrático, no para disminuirlo”.

Las palabras de Ray Guerra son una magnífica fuente para reflexionar.

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