Opinión

Los descaros de la haitianización de RD

El señor Felipe Lora, a quien no tengo el placer de conocer personalmente me remitió un escrito suyo defensivo de la haitianización del país, pero expuesto indirectamente no contra mí sino contra mis posiciones patrióticas y dominicanistas.

El tono del escrito es irónico, como por ejemplo cuando dice que los haitianos y negros pobres son las víctimas del odio de los patriotas, quienes, al mismo tiempo, se benefician de las remesas de otros emigrantes que son los dominicanos en Estados Unidos.

Obsérvese la crónica falta de lógica de ese juicio: los dominicanos que disfrutamos de remesas somos hipócritas porque detestamos a los inmigrantes haitianos que también hacen uso de las remesas hacia Haití. O sea el señor Lora usa el sustantivo “descaro” aplicado a la forma de ser de los haitianos y a su deplorable situación como si eso fuese un “descaro”, o sea, algo negativo, pero imputándonos a nosotros la práctica de ese “descaro”.

“Llegó la hora de actuar pues el silencio nos convierte en cómplices de quienes cacarean como gallinas valores morales contrarios a los de nuestra sociedad.”

“¡Basta ya de descaro!”.

Señor Lora, doy contestación de inmediato a su escrito «Otro descaro haitiano», envíádome por usted. Señor Lora, he aquí otros descaros que usted prefiere ignorar. Así comienza mi respuesta.

A) Es un gran descaro olvidarse adrede de la liquidación de las clases obreras y campesinas dominicanas por la mano de obra haitiana.

B) Otro gravísimo descaro es el hecho de que ya hay poblados o regiones geográficas dominicanas habitadas por puros haitianos, o sea, que la inmigración haitiana ya tiene ocupado territorios dominicanos en franca violación de la Constitución y de la tradición patriótica inaugurada por los Padres de la Patria y continuada por todos los estadistas dominicanos desde el 1844 hasta los gobiernos de Joaquín Balaguer. Empero, los gobiernos del PLD cancelaron esa tradición.

C) El hecho de que las potencias capitalistas y los haitianófilos dominicanos, gente de la ideosincrasia de Juan Bolívar, Rubén Silié, Gustavo Montalvo, Wili Lozano, Narciso, y todas las personas agrupadas en lo que yo llamo el «Partido Haitiano que opera en el interior de la República», ven con muy buenos ojos una mescolanza de facto de ambos pueblos y se valen de los medios para difundir la perversa idea de que la liquidación de las clases obreras dominicanas no es motivo de preocupación.

No lo expresan así abierta y directamente, pero la haitianofilia dominicana implica la aceptación de facto y de hecho de la liquidación de las clases obreras dominicanas por la mano de obra haitiana.

En esta entrega veremos cómo se soslaya el problema el pesado fardo, el peligro para la supervivencia de la República Dominicana como la conocíamos hasta ayer con su tradicional cultura y composición racial y cultural, debido a la “invasión pacífica” de haitianos por todo el territorio nacional.

Tanto las fuerzas empresariales de gran magnitud que emplean haitianos como los intelectuales, periodistas y las ONG financiadas desde el exterior, no desean percibir ese daño para el país (que es, empero, la salvación del capital) de una masa de hordas haitiano-africanoides que superan en proporción estadística a la población dominicana comparada con la proporción estadística de extranjeros en los países del exterior.

Señor Lora: ¿Cuál haitianófilo conoce Usted que deplore en público la liquidación de las clases obreras dominicanas del campo y la ciudad por vía del trabajador haitiano? ¿No es esa una miserable como perversa actitud haitianizante?

D) El hecho de que el haitiano se ha convertido en lo que Marx llama en El Capital «El Ejército Industrial de Reserva», (tomo III, libro I, cap. 23, pags. 91 y siguientes ) o sea, la originalmente mano de obra barata no empleada que espera fuera de las fábricas y que el capitalista usa para disciplinar y atemorizar o amenazar a los que trabajan dentro de la fábrica con su sustitución si se ponen exigentes.

Pero sucede y viene a ser (para emplear una expresión dominicana ) que el haitiano en Dominicana ya dejó de ser hace mucho tiempo ese «Ejército Industrial de Reserva» para convertirse hoy día ya en el liquidador del obrero dominicano en la agricultura y la construcción.

¿Porquè ya no es posible cumplir con ley que obligaba a emplear en todo establecimiento industrial 80% de mano de obra dominicana y 20% de extranjeros? Simplemente porque la mano de obra haitiana supera en muchos casos el 90 por ciento de los empleados.

E) Otro descaro pero muy grande consiste en ignorar que la liquidación de las clases obreras dominicanas conlleva el aumento del capital de los explotadores capitalistas que buscan la barata mano de obra haitiana .

Una mano de obra que no fuñe ni jode formando sindicatos, haciendo huelgas, prestándole oídos a los agitadores comunistas, etc. etc.

La liquidación de la República dominicana como la conocimos en nuestras juventudes está teniendo lugar en el altar del capital. (“El dinero es como el carnicero de todas las cosas, como el Moloch en cuyo altar es sacrificada la riqueza real.”; Marx: El Capital ed. Castellana, I, p.133).

F) Otro descaro igualmente grande es que las potencias capitalistas, sectores de la burguesía dominicana y grupos de profesionales, intelectuales, periodístas, o sea, del Partido Haitiano que opera en el interior de la República, haciendo las veces de «quinta columna» son del parecer que la miseria haitiana debe ser socorrida o subsanada, asumida o resuelta por los dominicanos.

Dominicana ha de cargar el pesadísimo fardo de las parturientas haitianas, de los haitianos con sida (ambos malestares consumen más del 30 por ciento del presupuesto del Ministerio de Salud Pública) , de la deforestación de los bosques dominicanos para ser convertidos en carbón para las estufas o cocinas haitianas.

¿Porque los partidarios de la haitianización de la República ni siquiera quieren darse por enterados de lo negativo y destructivo de la presencia haitiana en Dominicana? ¿Han protestado ellos alguna vez por esos graves daños contra la República?

El autor fue profesor de sociología de la UASD.

UN APUNTE

Europa y Estados Unidos

¿Porqué las potencias políticas (EE. UU., Francia, Europa, OEA) no acogen a los hambrientos haitianos en las islas caribeñas casi desiertas, o sea en los países del Caricom? ¿Porqué no en las selvas francesas o venezolanas de las guayanas en el norte de Suramérica, o en algunas regiones de los mismos Estados Unidos, en Brasil o en la misma África?.

En todos esas regiones sobra espacio para albergar a cien pueblos haitianos completos. No, debe ser aquí adonde se dirijan las depauperadas hordas haitianas.

Dominicana ha sido prevista por las fuerzas políticas y personas haitianófilas que cito en este trabajo como un basurero haitiano fuera de Haití, un basurero que esas potencias políticas no quieren ni en sus propios países ni en su cercanía, incluyendo a Cuba y Venezuela.

Por: El Nacional

Comentarios para este artículo

Otros Artículos

Botón volver arriba