Cartas del Lector

Los policías y las armas

Señor director:

El uso racional de la fuerza de parte de los miembros de nuestra Policía Nacional, no es una decisión propia de ningún agente, sino una de las atribuciones que la Constitución de la República pone a disposición del cuerpo del orden para el estricto cumplimiento de la ley, en el ejercicio de sus funciones.

En muchos casos, la presencia de nuestra Policía Nacional, las advertencias a ciertos ciudadanos para prevenir y evitar violaciones a las leyes, no son suficientes para mantener la paz y el orden público porque cuando desaprensivos deciden cometer algún tipo de delito, las autoridades policiales deben ejecutar acciones que permitan llevarles ante la justicia.

Pero no siempre quienes quebrantan la ley tienen la conciencia de ponerse a disposición de la justicia y muchas veces se resisten a ser detenidos, como establece la ley. Es en esas circunstancias que los miembros del cuerpo del orden deben recurrir al uso racional de la fuerza, con previa advertencia al transgresor de la ley para que deponga su actitud.

Sin embargo, ese uso racional de la fuerza no es una acción que sea realizada fuera de los procedimientos policiales, sino que para regular su ejecución, nuestra Policía Nacional elaboró un reglamento de 72 páginas, que contiene ocho capítulos, en los cuales quedan claramente establecidos los protocolos de actuación ante cualquier caso que se presente y en el que nuestros agentes deban actuar.

El reglamento establece que el uso racional de la fuerza sólo será ejercido por los miembros de nuestra Policía Nacional, para neutralizar al máximo cualquier posible agresión y evitar posibles hechos de violencia contra terceras personas, sino que también permite que cuando cualquier persona requerida por las autoridades se resista al arresto, el agente debe defender las instalaciones bajo su responsabilidad, o a las personas detenidas que estén bajo su custodia. Siempre respetando sus derechos y su dignidad.

Los agentes del orden pueden recurrir al uso racional de la fuerza cuando se lleven a cabo manifestaciones públicas violentas en las que participen personas armadas o que posean objetos que puedan ser usados para agredir a terceros.

Atentamente,
Ruddy Germán Pérez

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