Cartas del Lector

Los Tres Brazos

La venta de las parcelas del Estado en que se asienta parte del sector Los Tres Brazos si se la ausculta cuidadosamente, pudo tratarse de una estafa del propio Estado a las empresas privadas con las que negoció terrenos que no estaba en capacidad de recobrar. Habían sido invadidos masivamente, y el tiempo transcurrido –más de 30 años, se inscribía en una especie de hecho consumado. Pero el Gobierno, atendiendo a un escándalo orquestado, vio la oportunidad de dar un golpe de efecto que lo presentara como “baluarte” y freno anticorrupción. Si no fuera porque gente honesta ha sido enviada a prisión, me inclinaría por reír. Pero es asunto serio que hiere gente seria.

La acción, espoleada a través de un Ministerio Público que sirve a pie juntillas las directrices de una Administración que maneja todos los poderes, ha pasado sobre toda norma, judicializando una transacción de compra y venta que el propio Estado llevó a efecto.

El Gobierno sabía muy bien que era un caso por resolver mediante una simple negociación entre las partes, pero no quería perder la oportunidad de llevar a cabo un espectáculo mediático. Al judicializar este caso ha tronchado el camino a familias que durante décadas esperó por títulos de propiedad, y de paso entrar a formar parte de un sector con acceso a la banca, como de hecho se produjo cuando el Banco de Reservas acreditó propiedades, colocando títulos como certificados colaterales. Todo el mundo sabe en este país que un banco no financia si sospecha de algún tipo de situación ilícita. Y el Gobierno de Medina no estaba ajeno a ello.

Es una pena que este caso haya tomado este rumbo, donde los más perjudicados serán las personas que viven en Los Tres Brazos, porque sin lugar a dudas cuando en los tribunales se ventilen los aspectos jurídicos, el Gobierno resultará humillado.

Decía el ex presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, que le queda la satisfacción de que en sus años de mandato “siempre hizo lo correcto, no lo popular”. Ojalá Medina asimilara este caso y deje de lado el espectáculo de mal gusto que con Los Tres Brazos ha provocado.

Gabriel De Pool

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