Lula califica de “inesperado” resultado electoral tras quedar detrás de Flávio Bolsonaro

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RESUMEN
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, calificó como “inesperado” el resultado de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, luego de quedar en segundo lugar con el 45,07 % de los votos, frente al 47,11 % obtenido por Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL).
“El resultado a veces es inesperado; confieso que estaba convencido de que ganaría en primera vuelta”, reconoció Lula en su primera reacción después de conocerse los resultados de unos comicios que obligarán a ambos candidatos a enfrentarse nuevamente en el balotaje del próximo 25 de octubre.
Pese a quedar unos dos puntos porcentuales por debajo de Bolsonaro, el mandatario aseguró que afrontará la segunda vuelta con la expectativa de revertir el resultado y conseguir la reelección.
“Mañana empezamos una nueva campaña”, expresó Lula, quien agregó: “Soy muy bueno en la etapa de eliminación directa. Veremos quién tiene el mejor plan”.
Flávio Bolsonaro sorprendió al colocarse en primer lugar con el 47,11 %, aunque no consiguió superar el umbral necesario para definir las elecciones en primera vuelta.
Durante las primeras horas del conteo, el candidato del PL llegó a mantener una ventaja que generó expectativas entre sus seguidores sobre la posibilidad de alcanzar una victoria directa. Sin embargo, la incorporación de los votos procedentes del Nordeste, una de las regiones donde Lula conserva mayor respaldo, redujo la diferencia y terminó confirmando el balotaje.
“Estoy muy contento con el resultado”, declaró Bolsonaro tras conocerse los números. El senador interpretó la votación obtenida como una señal del deseo de cambio de una parte del electorado brasileño.
“Brasil quiere un cambio; esa es la lectura de lo que ha sucedido este domingo”, afirmó.
El resultado coloca a Lula ante el desafío de revertir una diferencia superior a dos puntos porcentuales durante las semanas que restan para la segunda vuelta.
La historia electoral brasileña añade otra dificultad para el mandatario: desde el regreso de la democracia, ningún candidato que haya terminado segundo en una primera vuelta presidencial ha conseguido posteriormente remontar para imponerse en el balotaje.
Sin embargo, la diferencia entre ambos deja abierta la disputa por los votos que fueron destinados a las demás candidaturas y por los electores que no participaron en la primera vuelta.
Más de 158 millones de brasileños estaban habilitados para sufragar este domingo, pero la abstención rondó el 21 %, en niveles similares a los registrados en las primeras vueltas de 2018 y 2022.
El voto de los demás candidatos podría ser decisivo
Alrededor del 8 % de los votos quedó fuera de Lula y Bolsonaro, convirtiendo a ese electorado en uno de los principales objetivos de las campañas de cara al 25 de octubre.
Augusto Cury, de Avante, obtuvo el 2,9 %; Renan Santos, de Misión, alcanzó el 2,25 %, mientras Ronaldo Caiado, del PSD, consiguió el 2,20 %. Las demás candidaturas registraron menos del 0,3 %.
Buena parte de estos candidatos se encuentra dentro del espectro conservador, un escenario que podría favorecer a Bolsonaro en la búsqueda de nuevos apoyos para la segunda vuelta.
Lula, en cambio, deberá intentar ampliar su respaldo más allá de sus principales bastiones y movilizar tanto a quienes apoyaron otras opciones como a parte de los electores que se abstuvieron.
Brasil volverá a decidir entre Lula y un Bolsonaro
El balotaje repetirá parte de la polarización que marcó las elecciones de 2022, aunque esta vez Lula no tendrá enfrente al expresidente Jair Bolsonaro, sino a su hijo.
Flávio Bolsonaro llegó a la contienda como representante del movimiento político encabezado por su padre, quien fue condenado por intento de golpe de Estado.
La situación judicial del exmandatario también ha atravesado la campaña. Flávio ha defendido la posibilidad de concederle un indulto y propone limitar las atribuciones del Supremo Tribunal Federal (STF), institución con la que el bolsonarismo mantiene fuertes enfrentamientos.
Lula, de 80 años, llega a esta nueva disputa después de haber sido siete veces candidato presidencial y tres veces presidente de Brasil.
El PL también avanza en el Congreso
El buen desempeño del bolsonarismo no se limitó a la elección presidencial. Durante la jornada también estuvieron en juego las 27 gobernaciones, las 513 bancas de la Cámara de Diputados y 54 de los 81 escaños del Senado.
El Partido Liberal consiguió 121 diputados y 28 senadores, convirtiéndose en la principal fuerza dentro del Congreso.
El Partido de los Trabajadores (PT), de Lula, obtuvo nueve escaños en el Senado, mientras que la coalición de la que forma parte alcanzó 78 bancas en la Cámara de Diputados.
Otros integrantes de la familia Bolsonaro también consiguieron resultados favorables. Michelle Bolsonaro, esposa del expresidente Jair Bolsonaro, fue elegida senadora por el Distrito Federal con una votación récord.
El PL también consiguió 10 de las 19 gobernaciones definidas en primera vuelta, frente a tres obtenidas por el PT.
Dos propuestas diferentes para Brasil
Además de la disputa política entre ambos bloques, la segunda vuelta enfrentará dos modelos distintos sobre el papel que debe desempeñar el Estado.
Lula propone ampliar las políticas sociales y mantener una mayor participación estatal mediante inversiones en empleo, educación y salud. Entre sus planteamientos figuran terminar con la jornada laboral 6×1, mantener los aumentos reales del salario mínimo e incrementar la carga tributaria para los sectores de mayores ingresos.
En seguridad plantea una mayor participación del Gobierno federal, fortaleciendo la inteligencia y la coordinación entre las fuerzas para combatir el financiamiento del crimen organizado. También mantiene entre sus objetivos alcanzar la deforestación cero para 2030.
Flávio Bolsonaro propone reducir el tamaño del Estado, disminuir el gasto público y los impuestos y eliminar al menos diez ministerios.
En materia de seguridad, plantea declarar al Primer Comando de la Capital (PCC) y al Comando Vermelho (CV), entre otras organizaciones criminales, como grupos narcoterroristas.
También propone reducir de 18 a 16 años la edad de responsabilidad penal para determinados delitos y construir cinco cárceles federales de máxima seguridad siguiendo el modelo aplicado en El Salvador.
Una diferencia de dos puntos rumbo al 25 de octubre
La primera vuelta volvió a reflejar las profundas diferencias electorales existentes dentro de Brasil. Lula mantiene una fuerte presencia en el Nordeste, mientras el bolsonarismo conserva importantes niveles de respaldo en el Sur.
Las diferencias también atraviesan factores económicos, educativos y religiosos. Lula mantiene mayor apoyo entre los sectores de menores ingresos y los católicos, mientras Bolsonaro obtiene mejores resultados entre los electores de mayores ingresos y alcanza un fuerte respaldo entre los evangélicos.
Con una diferencia de poco más de dos puntos porcentuales, Lula y Flávio Bolsonaro entran ahora en una nueva campaña. El presidente buscará revertir un resultado que él mismo reconoció que no esperaba, mientras Bolsonaro intentará conservar la ventaja obtenida en primera vuelta para imponerse definitivamente el 25 de octubre.
FUENTE: N DIGITAL








