Cartas del Lector

Marbete y DGII

Señor director:
La Dirección General de Impuestos Internos, como muchas otras instituciones del gobierno mantiene su atención e interés principal en la cobranza para el uso medalaganario, caprichoso y sectario de las dependencias del Estado bajo el amparo de la figura del gobierno. Cada año la DGII establece el periodo de emisión del marbete y la penalidad a aplicar a quienes no lo saquen en el plazo ordinario así dispuesto. Vencido dicho periodo se dispone perseguir a los conductores que transiten sin el permiso que provee la ley que es el marbete, lo cual es correcto.

Es igualmente correcto y razonable aplicar una sanción económica inferior a quinientos pesos a los morosos, pero jamás, un recargo de RD$ 2,000 por cada marbete sacado tardío.

Además de injusto es abusivo el alto porcentaje impuesto por la DGII por concepto de rédito o recargo por pagar después del plazo el aludido impuesto. Muchos ciudadanos indignados se quejan de esta medida y la califican de atraco oficial a los bolsillos de los conductores y choferes.

Y más todavía les indigna su apreciación de que este impuesto es discriminatorio, ya que el cuchicheo público cuenta que hay personas, grupos y entidades que reciben un trato complaciente de la DGII, cuan si hubiera arreglo con esta institución para evadir la obligación de pago de impuestos que establece la ley, como es el caso de Cesar El Abusador y su red criminal, que según se difundió mantenía una deuda millonaria con la DGII, sin que esta lo persiguiera por esa violación legal.

Muchos abogados venían difundiendo como ilegal el plazo dado por esta institución antes de su extensión al 31 de diciembre pasado, ya que obligaba a muchos usuarios a adquirir el marbete antes de cumplir un año de haberlo sacado.

Posiblemente fuera por esa presión que la DGII extendiera el aludido plazo, que constituyó 15 días más en beneficio legítimo de los conductores y choferes, pero 15 días menos para el gobierno y la DGII que lanzarían a la Digesett y su cuerpo represivo y de cobranza que tiene el gobierno para capturar posibles desaprensivos o a quienes se les antoje a sus agentes multar con montos que aunque establecidos por la ley son muy elevados y tan arbitrario como es toda ley en sí misma.

Los agentes de la Digesett igual que la Amet, se gozan la arbitrariedad y exceso de autoridad, como ocurrió con las multas fantasmas que escandalizaron a la población por lo injustas, perversas e ilegal que fueron desde su origen hasta su fina.l

Atentamente,

Lic. Santiago Martínez

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