Sociedad Civil

Matrimonio servil, una modalidad de la trata de mujeres

En RD la mayoría de las haitianas migrantes son vendidas a hombres como pareja sexual sin su consentimiento

Buscaban mejorar sus condiciones de vida y, sin saberlo, fueron vendidas a hombres por “buscones” que les prometieron ayudarlas a ingresar a otro país.

“El buscón que me trajo a mí y a mi amiga dijo que nos iba a conseguir trabajo en casa de familia, pero nos vendió. A mí me vendió a un arrayano. Yo me quedé ahí aguantada, porque no tenía a donde ir. El buscón le pidió a él 5,000 pesos… Él dijo: “no voy a dar 5,000 pesos por una mujer paría, solo voy a comprarla por 2,500.00 pesos y eso le dio”, es el relato de una de las haitianas que ha sido víctima del matrimonio servil, una de las modalidades de la trata de mujeres migrantes.

Cerca de 21 millones de personas en todo el mundo son víctimas de delito de trata de personas, representando alrededor del 0.3% de la población mundial, de acuerdo a datos de organizaciones internacionales.

“Yo le pagué en Haití a un buscón 2,500 pesos para que me trajera a trabajar aquí (República Dominicana). Él me vendió a un hombre haitiano… El hombre me forzó, me violaba y me daba golpes. Después me preñó y me daba golpes. Fui a la Policía, lo pusieron preso y después lo soltaron; el hombre se fue”, es la situación de otra haitiana.

En el documento “Estudio cualitativo sobre la trata de mujeres extranjeras en República Dominicana”, se refleja esta triste realidad que afecta a la mayoría de las migrantes haitianas.

De las 31 haitianas entrevistadas, 17 vivieron situaciones de trata en matrimonio servil. 13 de estas caribeñas fueron vendidas para matrimonio en República Dominicana a hombres haitianos y dominicanos de ascendencia haitiana.

“El buscón al que le pagué para que me trajera a trabajar en finca me vendió a un hombre haitiano. No sabía qué hacer. Vine por primera vez y no conocía a nadie… Me maltrataba, me daba golpes…me obligaba a tener sexo con él”, cuenta otra de las engañadas.

Víctimas de violencia

Casi todas las mujeres haitianas en situación de trata en matrimonio servil han sido víctimas de violencia de género en la relación con el hombre que la compró, en algunos casos, secuestradas y encerradas en sus casas. Sufren situaciones continuas de abuso sexual, agresión física, verbal y psicológica en la convivencia con estos hombres, detalla la investigación realizada por el Instituto Nacional de Migración de la República Dominicana (INM RD).

El estudio explica que en los casos analizados el patrón de trata de matrimonio servil es parecido: ellas le pagan a un buscón para que las traiga al país y las lleve a un trabajo en finca o trabajo doméstico. Él las engaña, las viola y las vende a un hombre haitiano o dominicano por sumas entre 2,500 y 5,000 pesos.
Algunas han sido vendidas en matrimonio en Haití en su niñez y adolescencia antes de venir a República Dominicana.

Precisa, además, que ellas reconocen que fueron vendidas a un hombre y engañadas por el buscón, pero la ruptura con esa situación de trata no es porque fueran vendidas, sino por el maltrato recibido, que no solo es físico, sino también violencia sexual y psicológica. Otras mujeres aún viven con el hombre que la compró.

La mayoría de los que compran son haitianos, pero también hay dominicanos. Las mujeres haitianas entrevistadas en situaciones de trata para matrimonio servil responden a contextos rurales y urbano-marginales, y diferentes provincias.

Tema de las venezolanas

El estudio de la trata de mujeres extranjeras en el país también toca el tema de las venezolanas migrantes víctimas de este delito. En este contexto, las sudamericanas presentan otro patrón, que es el matrimonio honrado donde el hombre compra a las mujeres que trabajan en negocios de trabajo sexual, pagando la deuda que ellas han contraído, y se las llevan para convertirlas en su pareja fija.

Esta modalidad, si bien no tiene todas las características del matrimonio servil, porque no son engañadas para ser vendidas en matrimonio, indica el estudio, sí muestra elementos en lo que se refiere a la transacción económica, el control de su cuerpo y la pérdida de su libertad.

En el imaginario cultural, se identifica este matrimonio como una acción que “honra” a la mujer trabajadora sexual, porque deja de realizar una actividad económica sobre la cual existe el prejuicio y la condena social por considerarse como “indigna” o que la mantiene en la “deshonra” como mujer.

“Luego que conocí a esa persona que me pagó la deuda, que yo salgo con él, no tengo necesidad de salir con más nadie. Él me da dinero y no me deja que yo salga”, contó una venezolana.

El documento indica que esta práctica es identificada por las mujeres venezolanas como positiva, sin embargo, también reconocen que estas parejas tienen prácticas de violencia de género, como los celos y el excesivo control que ejercen sobre ellas.

Poca atención a las otras modalidades de trata

Existen otras modalidades de trata de personas, la ley 137-03 sobre tráfico ilícito de migrantes y trata de personas establece que son la servidumbre por deudas, los trabajos o servicios forzados, la adopción irregular, la esclavitud o prácticas análogas y la extracción de órganos. Sin embargo, el análisis hecho por la INM RD, refleja que las sentencias condenatorias por trata de personas, que ha tenido una breve disminución, demuestran que la investigación de trata está focalizada en la explotación sexual, con poca atención a las otras modalidades señaladas en la ley. La INM RD indica que las debilidades en la detección de casos de trata, su persecución y ejecución de penas están relacionadas con falta de supervisión y monitoreo de los escenarios con mayor riesgo de trata para las mujeres y las personas en general, trascendiendo los negocios desde la búsqueda de explotación sexual hacia la explotación laboral y el matrimonio servil en redes de trata de Haití a República Dominicana.

Rosmerys De León/ El Caribe 

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