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Nelson de los Santos: “Mi cine no es tramposo, no es para entretener”

Luego de ser elegida como la mejor película del Festival de Cine de Cartagena 2018, su cinta “Cocote” se exhibe en algunas salas de Bogotá, Medellín, Cali y Manizales.

¿Qué es “Cocote”

Cocote es cogote, el pescuezo del animal. En el español dominicano se alteró la g por la c y a nivel cultural, cuando se refiere a un ser humano, la palabra tiene una violencia implícita de que algo malo le va a pasar a esa persona.

¿Cuál es la República Dominicana que le interesa mostrar como director?

Mi país, porque generalmente de los países periféricos siempre se conoce una significación. El Caribe, por ejemplo, está relacionado con playa y merengue y hay toda una anulación cultural que viene del primer mundo, que se beneficia, por ejemplo, del turismo. Hablo del país que conozco, donde crecí y que no tiene que ver con el turístico, porque eso no le pertenece a ningún dominicano.

¿Cuál es el país que les pertenece?

República Dominicana es un país caribeño, es de los primeros lugares en donde comenzó el mestizaje, donde se empezó a construir una cultura sincrética, donde empezó la idea de “Nuevo mundo”. Pero la Latinoamérica profunda está lejos de Occidente, y de eso no sabemos tanto porque no tenemos herramientas sociales para entender la complejidad de nuestros países.

Entonces, ¿qué muestra en “Cocote”?

El colapso entre dos religiones que fueron, por parte de distintos imperios, piezas claves de la evangelización: el catolicismo y la iglesia protestante. Ese choque cultural se muestra con el personaje principal de la película, que se convierte al evangelio y tiene muchos problemas con su cultura original.

¿Qué es para usted el cine?

El cine es, de una u otra forma, un espejo cultural. Cuando hago cine estoy investigando una hipótesis política, social, antropológica para presentar una síntesis —así sea disyuntiva— de lo que se percibe y lo que es a partir del otro.

¿Cómo define su “tipo” de cine?

Sé el tipo de cine que no es: el cine tramposo, el cine que simplifica. Mi cine no tiende a entretener, sino que se opone a todo eso que conocemos como cine.

“Cocote” ha recibido diversos premios, desde su fase de preproducción hasta la postulación al Óscar. ¿Qué significa eso para usted?

Pragmáticamente los premios ayudan a consolidar mi carrera y espero que me ayuden a conseguir dinero para realizar más fácilmente mi próxima película. A nivel emocional, dejando un poco el ego, no me cambia tanto la vida, porque sigo haciendo películas en lugares remotos y sigo con el mismo préstamo estudiantil, sigo con los mismos problemas.

¿Cómo ha estado la distribución de “Cocote”?

Hay que ser agradecido en la vida. Cuando uno hace películas como las que yo hago, que se producen gracias a los fondos estatales e internacionales, espera ponerse un sueldo. Y Cocote me lo ha dado, y he podido darle trabajo a una comunidad. Nunca tuve expectativa de lograr una distribución más allá de los festivales, así que el resultado es una sorpresa. Seguramente a quien hace negocio con la distribución le parecerá poco, pero para mí es un regalo de la vida.

¿Qué opinión le genera el streaming?

No estoy de acuerdo. Internet debería ser una alternativa a las formas tradicionales de consumo cultural. Netflix nació como una alternativa frente a los grandes estudios y hoy es uno de los estudios más grandes. En este preciso momento de la historia del cine, el streaming atenta contra la naturaleza de ir a cine, y Netflix va a acabar con los espacios de cine. Me he vuelto un poco más conservador y quiero hacer mis películas para ver en el teatro, aunque la vean tres gatos.

¿Cómo piensa mantenerse alejado de estas dinámicas mundiales?

Resistiendo y manteniéndome alejado hasta que se pueda, porque hay que vivir. Hay que ver mañana cuando tenga hijos u otras cosas que se salen de las manos; la vida es compleja. Hay que ver hasta dónde el sistema político y económico me permite estar en la periferia.

Por: El espectador

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