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Neutralidad corporal vs positividad corporal: ¿cómo se diferencian?

Tanto el movimiento de neutralidad corporal como el de positividad tratan de mejorar la relación con nuestro cuerpo. Sin embargo, estos conceptos no significan lo mismo. Lo desciframos en el artículo.

La positividad corporal es un movimiento que propone a las personas aceptar y amar sus cuerpos, independientemente de cómo se vean. Sin embargo, aunque la finalidad es ser inspirador, algunas personas pueden tener dificultades para adoptar una mentalidad corporal positiva. De hecho, la llegada del concepto de neutralidad corporal puede resultar beneficiosa.

En la actualidad se tiende más a favorecer la neutralidad corporal cuando se trata de luchar contra problemas relacionados con la aceptación de la imagen. Por ejemplo, Melainie Rogers, fundadora del Centro de Tratamiento de Trastornos Alimentarios Balance explica la diferencia.

Para ella, la positividad corporal se centra en empoderarse a uno mismo para cambiar una mentalidad a menudo crítica. Se propende a fomentar la celebración, la gratitud y el amor por el cuerpo actual.

¿Qué es la positividad corporal?

La positividad corporal comenzó como un movimiento de protesta para desafiar los estándares de belleza poco realistas establecidos por la sociedad y la publicidad. Las raíces se pueden encontrar en el Victorian Dress Reform de mediados del siglo XIX.

Actualmente, el movimiento de positividad corporal refleja la creencia de que todas las personas deberían tener una imagen corporal positiva, independientemente de su edad, su peso, su género o sus discapacidades.

Podríamos decir que es un movimiento social que fomenta la idea de que todos los seres humanos deben tener una imagen corporal positiva y que, a la vez, desafía las formas estandarizadas que la sociedad presenta como cuerpos ideales.

Sin embargo, este movimiento de positividad corporal no está exento de problemas. Uno de ellos es que el mensaje original se ha perdido, ya que ha terminado creando un nuevo estándar enfrentado al comercial.

El otro problema que se observa es que se centra mucho en la apariencia. Por lo tanto, solo se presentan dos opciones: amar y aceptar nuestro cuerpo o despreciarlo y odiarlo. Sin embargo, hay una tercera vía que no contempla la positividad corporal: la neutralidad.

Mujer mirándose al espejo.
Entre la positividad corporal y la neutralidad hay un proceso de aceptación, aunque con ciertas diferencias.

¿Qué es la neutralidad corporal?

El movimiento de neutralidad corporal surgió alrededor del año 2010 como alternativa a la positividad corporal. Ofrece una opción diferente a las personas que se sienten presionadas o excluidas por los mensajes de “ama tu cuerpo” o similares.

Lo que propone la neutralidad corporal es alejarnos del odio hacia uno mismo sin la presión de tener que amar el cuerpo, fomentando una actitud de respecto. Es decir, no se trata de amar u odiar, sino de respetar.

Esto tiene otra serie de cuestiones implicadas. La más importante tiene que ver con el valor que nos otorgamos como personas.

Porque la forma en que nos vemos no debería determinar nuestro valor para los demás. Es decir, el valor implícito en el ser humano tiene que ver con lo que es en esencia, con su persona y no con su cuerpo.

¿Cuáles son las principales diferencias?

Una cuestión interesante que merece tenerse en cuenta es que positividad corporal y neutralidad corporal no son términos opuestos, sino diferentes. Es decir, tienen en cuenta una manera distinta de abordar la aceptación del propio cuerpo.

Menos presión

Una de estas diferencias estriba en que la neutralidad corporal supone menos presión frente a la imagen corporal que la positividad. En este sentido, la segunda puede llegar a crear ansiedad en las personas cuando le están diciendo que deben verse guapas con ciertas prendas (por ejemplo, con ropa ajustada o en bikini).

Si no lo consiguen, además de la situación que les produce no verse bien, se pueden sentir más ansiosas pensado que no se quieren lo suficiente.

Con la neutralidad corporal no existe este problema, porque la cuestión no es amarse a pesar de todo, sino respetarse como uno es. Es decir, nadie te dice cómo tienes que sentirte.

No se centra en la apariencia

Por otra parte, y en línea con lo anterior, la neutralidad corporal no se concentra en la apariencia, como sí lo hace la positividad.autoestima de las personas. De hecho, este último movimiento, aunque aborda la cuestión de los estándares de belleza, se olvida del problema principal. Dicho problema es que la apariencia física no debería ser la principal fuente de

En su lugar, la neutralidad corporal pone el foco en otra parte, lejos de la apariencia y el aspecto. Es decir, para sus defensores lo más importante de la persona es su propio ser.

Concepto más inclusivo

Por último, es importante destacar que el concepto de neutralidad corporal es más inclusivo que el de positividad, puesto que todo el mundo tiene cabida en él. Independientemente de nuestro aspecto, todos y cada uno de nosotros somos mucho más de lo que se ve a simple vista.

Y todos podemos trabajar para ser mejores, centrándonos en los atributos que definen quiénes somos y qué queremos llegar a ser.

Ejemplos de neutralidad corporal

Una de las cuestiones de la neutralidad corporal es que se centra en reconocer y priorizar cómo nos sentimos con nuestro propio cuerpo. Teniendo esto en cuenta, algunos ejemplos de neutralidad son los siguientes.

Hacer ejercicio para sentirnos bien

Hacer ejercicio para sentirnos bien y no por una cuestión de apariencia es una buena forma de practicar la neutralidad corporal. Esto incluye el deporte después de un día de trabajo sedentario o para prepararnos para un día exigente.

Es decir, no hacemos ejercicio para mejorar nuestro aspecto o para demostrarnos que, a pesar de todo, nos sentimos cómodos con la ropa ajustada, sino porque sentimos que nos hace bien.

Usar ropa con la que te sientas cómodo

Otra manera de practicar la neutralidad corporal es elegir la ropa según tu propia comodidad, de modo que te encuentres a gusto en ella. No se trata de aceptarte con la ropa que se supone que debes llevar o que está de moda, sino elegir las prendas y el calzado en función de tus necesidades.

Es decir, elegir la ropa sin perder el tiempo en cómo se ve, sino en cómo te sientes y en qué medida te facilita lo que tienes que hacer.

Escuchar las necesidades

Una forma de practicar la neutralidad corporal es satisfacer las necesidades de tu cuerpo. Eso no significa estar dándose caprichos todo el día, sino prestar atención a lo que pasa, siendo permisivos, pero a la vez dándonos la oportunidad de ahondar en los motivos de ciertas necesidades.

¿Cómo empezar a practicar la neutralidad corporal?

Teniendo en cuenta todo lo que hemos dicho, algunas formas de practicar la neutralidad corporal que pueden ayudarte a abrazar esta forma de vivir son las siguientes:

  • Deja de elegir aquellas opciones de vestimenta que desencadenan conversaciones negativas contigo mismo. En su lugar, opta por ponerte aquello con lo que te sientes cómodo.
  • En conversaciones sobre peso o apariencia con otras personas, centra tus opiniones en sentimientos o sensaciones, no en la apariencia.
  • A la hora de elegir lo que comes es importante comer saludable, pero eso no significa que tengas que sufrir por la comida.
  • Cuando hagas ejercicio escucha a tu cuerpo. No tienes que hacer el entrenamiento de moda o sufrir haciendo un deporte exigente.
  • Si te descubres en una autocrítica hacia tu cuerpo, replantéate la cuestión pensando en lo que aporta o ha aportado a tu vida o a la de los demás.
  • Sé paciente en el proceso de cambio de concepto sobre ti mismo. No es fácil asimilar la neutralidad corporal, en especial si llevas mucho tiempo centrado en tu autocrítica.
Autocrítica por la imagen.
Vestirse asumiendo comodidad, alimentarse sano sin sufrir y practicar ejercicio para el bienestar son formas de neutralidad corporal.

Beneficios de la neutralidad corporal para la salud mental

La neutralidad corporal promueve la aceptación del propio cuerpo tal y como es. Eso quita el foco de la apariencia y lo pone en el reconocimiento de nuestras habilidades y características que van más allá de lo que se ve a simple vista.

Esto favorece la autoestima y también la autorrealización, en la medida en que nos permite centrarnos en lo que de verdad nos sirve para aportar valor.

Además, como movimiento, tiene como objetivo descentralizar el cuerpo para desafiar el mito de que la forma en que te ves impulsa tu valor. Eso te da la oportunidad de alejarte de todas esas conversaciones que te mantienen distraído. De ese modo, te quita la carga de tener que lidiar con tu imagen corporal.

Por otra parte, la neutralidad corporal te da la opción de vivir feliz con tu cuerpo, porque no es una relación basada en el amor, sino en el respeto hacia uno mismo.

La neutralidad corporal para liberarse

Emprender el camino de la neutralidad corporal puede ser muy liberador, sobre todo para las personas que se sienten presionadas por no tener el aspecto que se espera de ellas. También para aquellas que han sufrido importantes cambios físicos debido al paso del tiempo.

Muchos los considerarán un camino fácil para aliviar sus mentes. En realidad, es una liberación que de fácil no tiene nada, pero que merece la pena intentar en favor de una mejor salud.

Fuente: https://mejorconsalud.as.com/neutralidad-corporal-positividad-corporal/

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