Cartas del Lector

Ni Maduro ni Guaidó

Señor director:
En el actual atolladero político en que ha devenido el proceso político, se cumple a plenitud, aquel viejo concepto de que en la guerra la primera víctima es la verdad y para avalar esta apreciación bastan dos botones, el primero es la acusación de Maduro contra el asistente de Guaidó, un capo de gran envergadura internacional, atrapado con las manos en la masa, pero, nadie le cree a don Nicolás Maduro, y el otro es el claro sabotaje contra el sistema de energía eléctrica, donde la gran víctima es el propio pueblo venezolano, y nadie le cree a Guaidó sus reclamos de inocencia en el hecho.

Sin embargo la parte del pueblo que le acompañaba en su lucha contra Maduro, lo ha ido dejando paulatinamente solo, pues los sabotajes afectan también a todos los guaidosistas, y así no fue lo que hablamos.

Ante estas pequeñas muestras de gran pérdida de credibilidad de ambos actores de este sainete venezolano, creemos que lo mejor sería que ambos le den paso a quienes puedan, definitivamente ser creíbles y llegar a la necesaria y urgente negociación que dé al traste con la solución del problema.

Creemos que Guaidó cometió el error de aceptar, o mejor dicho, buscar el apoyo del enemigo jurado e histórico del pueblo venezolano, que no es más que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, pero hubiese sido lo mismo si en vez de llamarse Trump se llamase Kennedy, Johnson, Obama, o Bush, o Carter, pues no es un problema de su gestión, sino una línea de actuación imperial, de exportar capital para su beneficio, no en balde su símbolo es el águila.

Además, los hijos de Bolívar saben lo dañino que es una intervención militar en su territorio, y así lo enseñó el libertador cuando planteó por allá lejos, sus conceptos libertarios donde identificó a los Estados Unidos como el principal enemigo, no solo de Venezuela sino de todos los pueblos americanos.

Y vimos como al plantar su intervención, Guaidó le dio a Maduro lo que le faltaba, patriotismo en un discurso vacío de contenido lo que le permitió traer a su lado a Chávez y a Bolívar, recordándole al pueblo los intereses de los Estados Unidos respecto a sus deseos de cogerse el petróleo venezolano, error garrafal de Guaidó, pues le ha permitido a Maduro un respiro y ganar tiempo.

Al día de hoy todas las opciones de Guaidó han sido derrotadas por Maduro, quien se le nota más fuerte y seguro por lo que creo que la salida más honorable de Guaidó debería ser la negociación de toda la problemática venezolana, sobre la base de que al final nos vamos los dos.

Radhamés Batista

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