Salud

Para hacerse una prueba de COVID-19 en RD hay que pasar una odisea

Ciudadanos se quejan de que algunos laboratorios que realizan la prueba muestran retrasos en la entrega de resultados

El realizarse la prueba de reacción en cadena de polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés) en la República Dominicana, con el objetivo de detectar un posible contagio de COVID-19, se convierte en una odisea que abarca desde el momento en que intentas solicitar la toma de la muestra hasta la entrega de los resultados.

La angustia de no saber si era positiva y el miedo de contagiarse en el proceso de la prueba si no lo estaba, fueron solo algunos de los temores que vivió Ángela (nombre ficticio) al esperar cinco días por unos resultados de PCR del Laboratorio Nacional Dr. Defilló.

“Me tomaron la muestra el miércoles 17 de junio en el Hospital Santo Socorro, dentro de un operativo que realizó el Ministerio de Salud Pública, me indicaron la PCR directamente debido a mis síntomas: dolor de cabeza, garganta y malestar general”, cuenta Ángela.

En el país, las PCR se pueden realizar a través del Laboratorio Nacional, en donde el procedimiento resulta gratuito, o en los centros Referencia, Amadita y Patria Rivas con un costo que ronda los RD$4,300, aunque si el paciente cuenta con un seguro médico tiene cobertura. Para cualquiera de los centros es necesaria una indicación médica para proceder con la prueba.

Hasta el 22 de junio, en República Dominicana se habían practicado 130,745 pruebas de PCR, de las cuales 27,936 salieron positivas a COVID-19, según los datos del Ministerio de Salud Pública.

Las personas que se realizan las pruebas en el Laboratorio Nacional deben buscar sus resultados por la parte trasera del centro.
Las personas que se realizan las pruebas en el Laboratorio Nacional deben buscar sus resultados por la parte trasera del centro. )

Ángela narra cómo el viernes 19, dos días después de hacerse la prueba, decide buscar sus resultados, pero antes intenta contactar con el Laboratorio Nacional, pues no quiere ir en vano si no están listos, ya que limita sus salidas para evitar el transporte público. Sin embargo, desde el Laboratorio nunca respondieron su llamada.

“El viernes, a las nueve de la mañana, decido ir a buscar los resultados. Una vez allí me explicaron que los resultados del Santo Socorro no estaban listos y que desde el lunes tenía un retraso en la entrega, debido a una falla con una de las máquinas”, explica la mujer.

Manifiesta que, al no hacerse la prueba en el centro, pudo acceder al área de recepción, pues las personas que se toman la muestra en el Laboratorio buscan los resultados por la parte trasera del edificio.

“Allí escuché algunos reclamos de que nadie responde al teléfono, algo que yo viví. Los pacientes se quejaban de que se cansan de llamar y deben presentarse al laboratorio hasta para hacer una pregunta”, detalla.

Ángela tampoco recibió sus resultados ese día.

“El lunes, al intentar comunicarme con el centro vía telefónica, la situación fue la misma; solo que en esta ocasión el teléfono sí se escuchaba sonar, pero nadie contestaba”, dice.

“Una vez decido ir al Laboratorio Nacional me encuentro con tres casos: un señor que fue a buscar unos resultados de una prueba realizada el lunes 8 de junio, una señora con prueba del día 9 de junio y otra señora que se hizo la prueba el 17 del mismo mes”, afirma.

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Especifica que las dos señoras se realizaron las pruebas en el Santo Socorro al igual que ella, mientras que el señor se la había hecho directamente en el Laboratorio Nacional.

“En el caso de la señora que se hizo la prueba el 9 de junio, lo que necesitaba era una constancia de que ya no tenía COVID-19, pues su empleador se la exigía, la habían contactado para informarle que los resultados estaban listos, pero debía pasar al Laboratorio a buscarlos, ya que el sistema no permitía la visualización para imprimir en el Santo Socorro”, relata.

Ángela resalta que durante el tiempo que permaneció a la espera de sus resultados varias personas entraron a la sala con su misma situación.

“Una señora llegó más tarde angustiada porque su empleador la amenazó con despedirla si no llevaba alguna certificación de que tenía o no coronavirus. Al conversar con ella me explicó que trabaja en un centro clínico privado en el área de cuidados intensivos y que desde hace dos semanas presentaba varios síntomas, como fiebre, diarrea y dolor de garganta”, expresa.

“Me dijo que se hizo la prueba el 10 de junio en el Santo Socorro y aún seguía a la espera de los resultados, su mayor preocupación era perder su trabajo”, relata Ángela.

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