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Política Exterior: El Canciller Álvarez, Expectativas

Por: Rafael B. Díaz Álvarez

El triunfo del Partido Revolucionario Moderno (PRM) en las pasadas elecciones implica, entre otras cosas, un seguro cambio de dirección en las relaciones internacionales dominicanas, como avizora el relanzamiento de las relaciones con los Estados Unidos de América. Durante los últimos dieciséis años estas fueron dirigidas por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

Las expectativas creadas por la designación del futuro Canciller, Roberto Álvarez, un experto internacionalista que nos representó ante la OEA, son muchas y se derivan básicamente de su experiencia internacional y formación académica, comparada con los dos cancilleres previos, que carecían de ambas, requeridas tradicionalmente para éste ramo especializado de la política.

Del canciller Álvarez se esperan muchas cosas, entre las cuales podemos mencionar una visión aguda; una reestructuración del servicio exterior y del Ministerio de Relaciones Exteriores; resultados tangibles en el manejo de temas álgidos, que afectan directamente los intereses nacionales; en fin, un manejo profesional diferenciado.

La conducción de las relaciones internacionales dominicanas ha sido minimizada, al utilizarse personal con poco o ningún conocimiento formal de lo que esto implica, mermando los resultados esperados del ejercicio. Plantear una política exterior coherente y tener una representación digna implica conocimiento de teorías; del sistema internacional; del Derecho Internacional Público; las normas y costumbres diplomáticas; del manejo del lenguaje de la disciplina; vocación de servicio; la especialización requerida para ciertas regiones del mundo, entre muchos otros requisitos.

El futuro Canciller enfrentará conflictos sistémicos, sub sistémicos, y nacionales, cada cual demandando un trato particular; como reto adicional, está el impacto de la pandemia actual en el modus operandi y la logística tradicional del manejo de las relaciones multilaterales y bilaterales. Los retos de transformar el Ministerio de Exteriores; adecentar y proyectar una imagen internacional adecuada; y procurar beneficios tangibles en línea con la Estrategia Nacional de Desarrollo END-2030, enlazado con los demás ministerios, ocuparán su agenda.

Como internacionalista, el Canciller tiene ventaja para seleccionar personal que ha sido desdeñado por lazos políticos contrarios a las administraciones de turno, pero que cuenta con el entrenamiento requerido en Derecho Internacional, Relaciones Internacionales, Economía, y vasta experiencia laboral en el Ministerio, tanto en el exterior como en la Sede, pero que son subutilizados, en el mejor de los casos.

Temas claves como la inmigración; las Tierras Raras en nuestro subsuelo; el transporte de material radioactivo por nuestras mares; el uso de tecnología segura para ejecutar la diplomacia post COVID-19; el uso adecuado de las Misiones en el exterior; el posible efecto de la doctrina de la Responsabilidad para Proteger (R2P), o intervención humanitaria, plantean grandes retos al nuevo ministro. Los niveles de eficiencia y ahorro de recursos, generados por la especialización del personal diplomático, serán la clave para una gestión exitosa, a la altura de las demandas actuales

Rafael B. Díaz Álvarez

Diplomático

Economista, Magister en Relaciones Internacionales

 

 

  

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