Editoriales Invitados

Pongamos un freno

No es fácil frenar los instintos primitivos del hombre, conformados y dominados por la cultura. Los feminicidios son un flagelo para la condición humana. Nuestra sociedad dominicana ha estado espantada por las muertes de mujeres, sin que aparezca un freno que ponga fin a esta tragedia.

Lo primero que a nuestro juicio tendríamos que hacer como política pública es poner fin a la tolerancia frente a las agresiones y denuncias que quedan impunes o dándoles “soluciones” que parecen más provocaciones para los instintos primitivos del hombre y que ponen aún más en riesgos la vida de las mujeres y de sus hijos, incluso de familiares y relacionados.

Ese sería en primer mensaje para acabar con la cultura agresora.

Comentarios para este artículo

Otros Artículos

Ver también
Cerrar
Botón volver arriba