Columnas

¿Por qué perdió el PLD?

Por: Namphi Rodríguez

José Tomás Pérez le hace un flaco servicio a sus compañeros y acólitos cuando trata de eludir las causas reales que llevaron a la estrepitosa caída del PLD en las elecciones del pasado domingo.

Absorto aún en el impacto del desplome, Pérez atribuye la pérdida de más de un millón de votos a dos factores teóricamente atendibles: a) la división y, b) el agotamiento de un modelo partidario que se desvinculó completamente de la sociedad.

Sin embargo, José Tomás quisiera soslayar la primera causa, pues su objetivo es atribuir la confusión reinante en el “viejo partido” a razones estructurales, dejando de lado las responsabilidades que conducen a un Danilo Medina obsesionado en destruir a Leonel Fernández, en usar el poder para fabricar enemigos, en forzar polarizaciones y en manipular al PLD.

Todo eso tuvo como telón de fondo los acontecimientos vinculados con la apertura de una agenda para la segunda reelección del presidente Medina hacia el año 2018 y la puesta en práctica de una política de ruindades contra Leonel.

Fue así que se desempolvaron los proyectos de leyes de Partidos Políticos y Régimen Electoral con el fin de crear un escenario que permitiera implantar un método de primarias abiertas que no sólo resultaba inconstitucional, sino que degradaba el rol de intermediario social del PLD.

Conjuntamente, desde sectores periféricos al PLD se impulsan acciones procesales ante el Tribunal Constitucional que buscaban que el máximo intérprete de la Constitución declarara inconstitucional la cláusula del Transitorio Vigésimo que impide a Medina aspirar en el 2020.

El tema de cerró con una sentencia desfavorable a ese despropósito constitucional, pero en el Congreso se aprobó la Ley 33-18, de Partidos Políticos, que permitiría al gobernante utilizar las primarias abiertas a contrapelo de su partido.

La Torre de Babel terminó yéndose abajo en julio de ese año cuando Danilo Medina sitió el Congreso Nacional con fuerzas militares para imponer la reforma a la reelección, lo cual provocó la intervención del secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, quien a través de una llamada telefónica detuvo el carrusel reeleccionista.

Inmediatamente, Danilo se vio en la urgencia de elegir a un sustituto mediante un turbio método que se asemeja al “dedazo mexicano” para que Gonzalo Castillo encarnara “una reelección en un cuerpo ajeno”.

Tras desplazar a los demás aspirantes de su facción, Danilo llegó a las primarias abiertas del 6 de octubre, implementando un nuevo método de votación automatizado que se hizo asegurar en la nueva Ley de Régimen Electoral (No. 15-19), con lo cual perpetró un fraude masivo contra el líder del PLD. Ese fue el principio del fin.

namphirodriguez@gmail.com

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