Editoriales Invitados

Por una Ciudad Colonial revalorizada y esplendorosa

Considerada como patrimonio histórico de la humanidad, la Ciudad Colonial es el más valioso y esplendoroso conjunto de obras arquitectónicas con la que España comenzó a marcar las huellas de su cultura en el Nuevo Mundo.

A Santo Domingo le tocó el honor histórico de ser el primer asiento en el que se replicó formalmente el modelo de ciudad castellana, con sus plazas, edificaciones de la corona, casas y templos, mucho más que en La Isabela, Puerto Plata, en 1494.

En la medida en que la colonización de América se ensanchaba, los españoles fueron implantando sus modelos de ciudades en otras partes que, hoy por hoy, se conservan y se cuidan como si fueran verdaderas joyas o piedras preciosas de su acervo cultural.

La nuestra, sometida a un proceso de revalorización y remodelación hace varios años, salió del rezago en el que se encontraba y ahora comienza a mostrar los signos vitales de su recuperación.

Naturalmente, faltaba el impulso decisivo del préstamo de 90 millones de dólares concedido por el Banco Interamericano de Desarrollo para completar el esquema general de las obras, y esto ya se logró con su aprobación en la Cámara de Diputados a mediados de esta semana.

Esta aprobación abre la vía franca para avanzar en la rehabilitación y remodelación de calles, edificaciones coloniales y ruinas que son reliquias de la fundación de esta capital, a fin de devolverles su esplendor y preservar, antes que nada, su inconmensurable valor histórico y patrimonial.

Las ciudades coloniales son, en algunas capitales latinoamericanas, los ejes principales del turismo, interno o externo, y la nuestra cuenta con suficientes elementos para ser, igualmente, el gran atractivo de nuestra ciudad primada.

Todos estamos en el deber de apoyar los esfuerzos de revalorización de este patrimonio histórico, y de apostar a su fuerte impacto en el turismo, lo que de hecho ya se está sintiendo con la remodelación y apertura de nuevos hoteles, espacios de arte y cultura, restaurantes y tiendas.

En este esfuerzo ha jugado un papel muy relevante el alcalde Distrito Nacional, David Collado, quien con el apoyo del empresariado, rescató y devolvió esplendor al monumento a Fray Antón de Montesinos, el malecón de la avenida George Washington y la Plaza de la Trinitaria, como circuitos complementarios de la Ciudad Colonial.

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