Editoriales Invitados

Principales Editoriales de hoy Lunes 03 de Febrero del 2020

Editorial Listin Diario, Lunes 03 de Febrero 2020. Pag. 12

Un servicio de salud modelo

Quienes en el año 1966 fundaron el Patronato de Lucha contra la Lepra no podían imaginar que 54 años después su sueño alcanzaría tan altos logros y que el impacto de su vástago, el Instituto Dermatológico, aportaría tantos servicios especializados a la sociedad dominicana.

La del hoy Instituto Dermatológico y Cirugía de Piel “Doctor Huberto Bogaert”, es una historia de entrega y de éxitos que resuena por la elocuencia de sus hechos.

El Dermatológico reunió inicialmente lo mejor del talento nacional en materia de esa especialidad, aprovechó las experiencias de otros países, especialmente de Venezuela que tenía un gran avance en Latinoamérica en la lucha contra la lepra, y se convirtió en una entidad modelo para afrontar esa enfermedad mutiladora en el país.

Dando el mejor servicio médico para curar y cuidar la piel, servicios de laboratorio, fisioterapia y cirugía, el Dermatológico emprendió la tarea de formar personal especializado, y ya se han graduado 339 dermatólogos que prestan servicio público y privado en todo el territorio nacional.

Loable ha sido la labor del Dermatológico curando y previniendo el contagio de enfermedades de transmisión sexual, especialmente sífilis, papilomas, VIH-Sida, entre otras.

Solo durante el año 2019 que recién terminó, el Dermatológico registra estadísticas dignas del mayor respeto: más de 430,000 consultas dermatológicas la mayoría de ellas; más de 127,000 cirugías y más de 320,000 pruebas diagnósticas especializadas.

Aunque el Dermatológico se sustenta con donaciones al Patronato, actividades de recaudación de fondos y mínimas recaudaciones por servicios altamente subsidiados; con la generosidad que recibe, también da.
Por esa mística inspirada en la responsabilidad social, durante el año 2019, el Dermatológico donó RD$6.5 millones en medicamentos, servicios de salud y alimentos a pacientes de lepra, abarcando en total a 17,600 personas.

Ya lo hemos dicho, pero repetirlo es un honor: la medicina especializada en República Dominicana está al alcance de las personas más humildes porque existen entidades formadas por personas altruistas que pusieron su prestigio, talento y su tiempo a crear patronatos para luchar contra la diabetes, el cáncer, las enfermedades cardiovasculares. De ellas, el Patronato de Lucha contra la Lepra, es un modelo.

Así como el liderazgo del Patronato de Lucha contra la Lepra y su personal médico y paramédico no se cansan de servir, pedimos a quienes los ayudan económicamente que sigan tendiendo su mano generosa para que año tras año el Dermatológico fortalezca su gama de servicios.

Editorial Diario Libre, Lunes 03 de Febrero 2020. Pág. 30

Patronatos para escuelas

En el país existen las sociedades de padres y amigos de la escuela, pero en la mayoría de los casos son inoperantes.

La crisis de la familia es una de las causas, pero también la crisis personal de muchos padres que no creen que pueden contribuir al mejoramiento de sus hijos asistiendo a las reuniones.

Queremos proponer otro tipo de asociación para las escuelas: el patronato de los egresados de la escuela.
Que un grupo de personas egresadas de una escuela se organicen para ayudar en lo que puedan al centro donde realizaron sus estudios, no les va a robar tiempo, pero su aporte será una ayuda extraordinaria para el proceso educativo.

Que los jóvenes puedan apreciar que ese profesor universitario, o ese médico, o abogado, o ingeniero, pasaron por las mismas aulas que ellos cursan, puede ser un ejemplo que cambie vidas para siempre.

Estas asociaciones o patronatos no tiene que organizarlas la escuela o el Ministerio. Basta que un grupo tenga la buena voluntad de ayudar a mejorar nuestra educación para que su influencia bienhechora se sienta seguido.

Editorial Hoy, Lunes 03 de Febero 2020. Pág. 8A

¿Espacio para la confusión?

Es real la posibilidad de que muchos electores, constreñidos por el interés de salir pronto del sufragio, no alcancen a hacerlo de acuerdo con su conciencia o que rayen boletas con yerros que las anulen.

El entendimiento humano llegará este febrero al acto de votar ante el desafío de una policromía que incluye la repetición poco diferenciadora entre opciones y colores. Que una persona -de las que abundan- responda confusamente y con torpeza en ese momento de carga emocional no podría sorprender, sobre todo si presionada por la circunstancia pasa por alto otros detalles gráficos que ayudan a identificar candidaturas.

El encuadre visualmente riesgoso no puede ser atribuido, un tanto a la ligera, a intenciones de favorecer determinados intereses. Por el contrario: sigue resaltante la confianza de amplios sectores nacionales en la independencia y competencia de quienes fijan curso al proceso electoral.

En marcha contra el reloj, y en común esfuerzo y alianza entre las partes y el organizador, debe lograrse la máxima conexión de ciudadanos con el perfile de boletas, algo previsto que convendría multiplicar en este final. En la era de la data y el video, una profusión de imágenes por pantallas grandes, medianas y pequeñas; impresos agrandados y coloridos puestos a circular por muchos sitios, con los partidos políticos influyendo en sus seguidores, crecería la comprensión de la gente.

Prohibido bajar la guardia

Sacuden en el ahora a la sociedad: la mortalidad por accidentes de tránsito, el desparpajo segador de vidas por machistas y la incursión de asaltantes urbanos. El acto de autoridad de envíar más tropas a las calles se corresponde con estados de inseguridad. La letanía primordial en el coloquio hogareño incluye, como salidas de un manual de supervivencia, intensas recomendaciones de cuidarse en las calles. Cada quien aspira a que hijos y relacionados estén claramente avisados de peligros.

La percepción no puede ser otra, señores ministros, pues está construida con hechos que colocan en déficit las acciones y políticas oficiales contra la violencia social, el desorden de tránsito y la marginación que encuadra a jóvenes y adultos en caminos delictivos en los que hacen poco caso a los riesgos de caer presos y ser condenados.

Editorial El Caribe, Lunes 03 de Febrero 2020.. Pág. 28

Cultura del seguro

La República Dominicana es un país con una alta vocación de siniestralidad por fenómenos naturales. Su ubicación geográfica así lo determina.

Está localizada en la ruta de los huracanes que pasan por la región del Caribe y surgen en la clásica temporada ciclónica del 30 de junio al 30 de noviembre de cada año, pero que por los cambios climáticos el surgimiento de esos fenómenos no son ya exclusividad de ese periodo. Y como si el peligro de ciclones no fuera suficiente, el país está situado en las coordenadas de influencias de dos grandes fallas geológicas, la Septentrional (SFZ) y la Falla Norte de La Española (NHFS).

Por fenómenos naturales, el país está altamente expuesto a los dos principales mayores exponentes de siniestralidad, a lo que los aseguradores llaman catastrófico.

Resulta extraño que confrontando esas dos condiciones de alta siniestralidad, en República Dominicana haya tan poca cultura de aseguramiento.

Según informó la semana pasada el vicepresidente ejecutivo de Seguros Banreservas, Osiris Mota, más del 90 por ciento de las viviendas u hogares dominicanos carece de cobertura de seguro.

Es un panorama alarmante porque se trata de que uno de los bienes más procurados por los dominicanos, la vivienda, cuya adquisición se convierte en una meta prioritaria y que generalmente conlleva mucho sacrificio.
El seguro, en el ramo catastrófico vinculado a viviendas, es todavía una opción, no una obligación como en el caso de vehículos de motor, que aun así refleja un nivel de 40 por ciento de las unidades en circulación que, según Osiris Mota, carece de póliza de seguro.

Es un contrasentido que activos cuya adquisición representa una gran inversión económica estén luego desprotegidos. Existe una creencia generalizada de que el seguro es un gasto, no una protección a la inversión. Y como un punto adicional de preocupación es que el Estado es uno de los sectores que tiene poca vocación de ase3gurar los bienes e infraestructuras que levanta o construye. Puentes, carreteras, presas, canales y edificios públicos engrosan el listado de los no asegurados.

El ambiente es como la expresión de que se conoce el valor de lo que se tiene cuando se ha perdido. Y una negación a la máxima que plantea que los tropezones hacen levantar los pies. Es hora de ir asumiendo la cultura del seguro.

Editorial El Nuevo Diario, Lunes 03 de Febrero 2020. Pág. 1

Reconocer técnicos JCE

Por lo regular nos resistimos a reconocer el valor de los demás y la calidad de la República Dominicana para salir adelante. Y justo es reconocer el extraordinario valor de los técnicos informáticos de la Junta Central Electoral en elaborar el sistema para automatizar el voto.

Concluidas las auditorías, se comprueba que el voto automatizado pasó todas las pruebas. Eso significa que podemos establecerlo para que opere en nuestros procesos electorales nacionales e internos de los partidos políticos.

Es un patrimonio de la JCE, el que patentizado puede comercializarse para ser usado en otras naciones y generar recursos. Algunos observadores que han visitado al país han expresado su interés por ese asunto.

Editorial El Día, Lunes 03 de Febrero 2020. Pág. 02

El Dermatológico

Históricamente las enfermedades de la piel estaban rodeadas de mucha ignorancia tanto en su tratamiento como en su prevención.

Pero la mayor ignorancia era de tipo cultural, a tal nivel que algunas provocaban aislamiento y discriminación.
En un intento por combatir esas situaciones y que se tratara adecuadamente una enfermedad que estigmatizaba tanto como la lepra, el doctor Huberto Bogaert Díaz decidió aportar los conocimientos que había adquirido en Estados Unidos y Francia para fundar el Patronato de Lucha Contra la Lepra.

Esa iniciativa parió el Instituto Dermatológico Dominicano y Cirugía de Piel, bautizado con el nombre de su mentor.

Son 54 años de historia que hoy se celebran de esa iniciativa, que se ha mantenido apegada a la vocación de servicio con un esfuerzo permanente de innovación.

Para tener una idea de la dimensión del trabajo que realiza esta institución basta señalar que en 2019 hicieron 370 mil consultas dermatrológicas.

Felicitamos al presidente del Patronato, Donato Peña Mirabal, y al director del Instituto, doctor Víctor Pou Soares, y a través de él a todos los que han permitido y permiten que esta iniciativa inspirada en la filantropía perdure en el tiempo.

Editorial La Información, Lunes 03 de Febrero 2020. Pag. 4A

Educación y desarrollo

Los estados deben asumir la educación como eje prioritario, porque es la columna clave para la evolución de la sociedad, el desarrollo integrado, el bienestar social y la calidad de vida de la población.

Es pertinente asignar los recursos económicos necesarios, formar al personal docente, concienciar a los padres para que se vinculen al proceso educativo y motivar a los estudiantes a consagrarse en los estudios; todos los actores del sistema deben jugar roles preponderantes en busca de que los alumnos asimilen el proceso de enseñanza-aprendizaje, porque es vital para su desarrollo y el crecimiento del pueblo.

Para que la educación cumpla su misión es imprescindible impregnarle calidad, porque es la fórmula indispensable en la búsqueda de forjar a técnicos y profesionales con las competencias esenciales que permitan impulsar el crecimiento sostenible de la sociedad y la dignidad humana.

Autoridades, profesores y familias deben sumar esfuerzos, energías y voluntades por una mejor educación en República Dominicana, debido a que es la vía para superar el atraso y el subdesarrollo en que está atrapada la nación.

No hay duda de que la educación es trascendental para edificar un país próspero y esto requiere de talentos humanos competentes que fomenten la producción, integridad, cultura, civismo, creatividad e investigación científica; eso se alcanza con una educación basada en la calidad total.

Cuando en la nación se alcancen esos objetivos, entonces, habrá transformación, paz y felicidad.

Una esperanza

El Ministerio de Educación y la dirección de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) suscribieron un acuerdo que representa una esperanza, porque han decidido emprender un programa por la calidad de la educación de cara al futuro inmediato.

Se trata de una iniciativa positiva, en razón de que involucra al Gobierno y a quienes en las aulas están encargados de educar a niños, adolescentes y jóvenes, a fin de elevar el nivel de la educación preuniversitaria y asegurar así que cuando incursionen en la educación superior tengan conocimientos y las herramientas que permitan un rendimiento académico excelente.

Hay condiciones para mejorar la enseñanza, porque el Estado asigna al sistema educativo nacional el 4 % del Producto Interno Bruto, se ha implementado la modalidad de la Tanda Extendida, se han construido los planteles escolares necesarios y en cierto modo los programas curriculares se han actualizado.

Falta formar a los maestros acorde con los avances experimentados en el campo de la pedagogía, invertir adecuadamente los recursos que recibe el Ministerio de Educación, estimular la participación de los padres en el proceso y proporcionar material didáctico actualizado.

La firma del pacto por la calidad de educación es significativa, porque unifica a las autoridades y a los dirigentes de la ADP alrededor de un plan en el que predominan la convivencia, la cooperación y la disposición de auspiciar la cualificación de la enseñanza; eso favorece a la sociedad, ya que en vez de confrontaciones trabajarán unidos por la calidad educativa.

Que los actores de la educación transiten juntos por la formación íntegra de los estudiantes, porque es la clave para erradicar el subdesarrollo y construir una mejor República Dominicana

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