Editoriales Invitados

Principales Editoriales de hoy martes 19 de noviembre del 2019

Editorial Listin Diario, Martes 19 de Noviembre 2019. Pág. 08

Los nuevos motores del cambio

Sea en forma de partidos que emergen en ciertas coyunturas o de figuras que tienen un carisma y valor para ser líderes, los viejos paradigmas de la actividad política han comenzado a declinar en todo el mundo y a dar paso a nuevas formas en la relación de los ciudadanos con el gobierno.

La influencia que ejercen los ciudadanos en las redes sociales ha sido determinante para hacer cambiar de rumbo algunas políticas que han trazado y pretendido imponer los gobiernos sin el consenso de la población.

Este espacio digital ha permitido que millones de personas expresen sus ideas o que se organicen movimientos para reclamar reformas, para convocar a la violencia o para llamar a la paralización de actividades, al margen de la dirección o el estímulo de los partidos políticos, que antes tenían el monopolio del control de las masas.

Uno de los más relevantes líderes del socialismo francés, el expresidente Francois Hollande, ha admitido esta realidad y la ha asumido como punto de apoyo para advertir a los partidos, sean de izquierda o de derecha, que ya las ideologías no son sus únicos pilares de sustentación.

Al participar en un conversatorio con periodistas dominicanos durante una corta visita al país, Hollande ha llamado a los partidos a renovarse o reinvertarse, o de lo contrario morirán.

Lo que antes pudiera considerarse un paradigma de democracias fuertes, como la alternabilidad en el poder entre partidos que polarizaban a un electorado, ha dado paso a un esquema incierto en que surgen nuevos movimientos, nuevos partidos, nuevos líderes, totalmente ajenos a las viejas matrices de la política.

Los países que experimentan estos cambios, según Hollande, serán más difíciles de manejar para cualquier Presidente que no tenga conciencia del valor de la discrepancia o la disidencia, o que permanezca sordo ante reclamos perentorios de los ciudadanos frente a situaciones de desigualdad social, inequidad, injusticia o inseguridad.

Los más emblemáticos movimientos populares que siguieron la ruta de “La primavera árabe”, o “La primavera del Este”, como los indignados de España, los separatistas de Cataluña o los “chalecos amarillos”, de Francia, tuvieron más fuerza que cualquier partido poderoso para provocar cambios sociales y económicos, convirtiéndose ya en inevitables interlocutores al que ningún gobierno debe desdeñar.

 Editorial Diario Libre, Martes 19 de Noviembre 2019. Pág. 22

Dos temas de consumidores

Dos lectores nos plantean el problema con el servicio que afecta a entidades públicas y privadas.

Primer caso: una persona está en su vehículo esperando que cambie el semáforo cuando un delivery de comida rápida le rompe el espejo retrovisor en su afán de entregar rápido la comida.

La persona afectada llama a la empresa de delivery y reclama. Allá le dicen que no tienen personal para atender esos asuntos y que los deliveries son independientes aunque trabajan para ellos…

Segundo caso: una grúa contratada por la DIGESETT se lleva todos los vehículos parqueados en una calle de la capital. A nadie hay que explicarle el mal momento que se pasa al salir y no encontrar su vehículo, hasta que un guardián le dice que se lo llevó la grúa.

En la capital existen varios parqueos utilizados por estas grúas y comienza el corre-corre para tratar de encontrar el vehículo hasta el último punto: el antiguo canódromo donde aparece luego de mil angustias.

En este último caso, ¿no hay otro método? En el primer caso, ¿quién podrá defendernos?

 Editorial  Hoy, Martes 19 de Noviembre 2019. Pág. 8A

Ambivalencia de los partidos

En ocasiones la política dominicana ha sido vista como enferma de sectarismos con proliferación de organizaciones de poco tamaño, muy pequeñas a veces y con visos de perseguir cargos y otros beneficios a base de pleitesías y acuerdos con los grandes. Algunos -cabe reconocer- esgrimen consignas y místicas que les harían merecer categoría de emergentes por enriquecer el debate. Las ideas valen. No es solo cosa de multitudes. En dirección contraria a la atomización ocurre la conformación de bloques con el rasgo positivo de presentar ante el electorado ofertas unificadas que facilitan la comprensión de las opciones lanzadas a la palestra. Aun con este lado favorable a los fines del elector, nunca faltan evidencias de que los minifundios partidarios facilitan el odioso arribismo.

De las formas negativas de hacer política y de gobernar con decepciones a las sociedades no están exceptuados los partidos de mayor tamaño. Algunos de ellos descienden en la estima de naciones en diferentes lugares. Los estallidos urbanos en aparición confirman la pérdida de credibilidad en las organizaciones tradicionales de frustratorios ejercicios de poder, como destacó el expresidente de Francia de visita en el país Francois Hollande. Cabe sin embargo cuidarse del desplome de entes políticos convencionales para que del mal que dejan en herencia no surjan peores consecuencias. Pasar de la sartén al fuego.

Cámaras para buenos usos

El Gobierno se maneja con prudencia diplomática en función de la realidad geopolítica que le corresponde sin renunciar al derecho que asiste al país de mantener relaciones provechosas con la China Popular. No es objetable per se que por esa vía se obtengan tecnologías para la identificación rápida de personas y objetos que impliquen riesgos para la sociedad. Lo ineludible, como asunto local de respeto a privacidades, es que la captación de imágenes no sea utilizada para fines diferentes a la prevención de delitos. Por lo demás no se entiende que por preferir equis tecnología en el marco de acuerdos bilaterales el Estado pueda afectar otros nexos con el exterior. Hasta el ultraderechista presidente brasileño Jair Bolsonaro, muy identificado con posiciones conservadoras de Occidente, mantiene puertas abiertas a la importancia de China.

Editorial El Caribe, Martes 19 de Noviembre 2019. Pág. 20

¡Haga un alto, Presidente!

Una de las cuestiones más terribles del ejercicio del poder es que suele dificultar la comprensión de las normas que reglamentan sus actos. Y con ellas, las potestades.

Si revisamos las previsiones constitucionales relativas a las atribuciones del Presidente de la República, descubriremos el peso de sus graves responsabilidades. Según el artículo 128 de la Constitución, le concierne dirigir “la política interior y exterior, la administración civil y militar, y es la autoridad suprema de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y los demás cuerpos de seguridad del Estado”.

Y a partir de ahí, un conjunto de atribuciones de un alcance extraordinario, solemne, vitales para la funcionalidad del aparato institucional del Estado. Un peso enorme que lo obliga a someterse rigurosamente al cumplimiento de sus deberes.

El presidente Danilo Medina viene haciendo lo propio en los más de siete años al frente de la Nación. Pero los procesos políticos, con énfasis en el partido al que pertenece, amenazan distraerlo de la verdadera esencia de esas obligaciones.

Ha sido protagonista en la creación del nuevo régimen de partidos y electoral. Nada le ha sido ajeno. Todo eso es comprensible, y probablemente lo ha hecho con la mejor intención.

La Nación está envuelta en un proceso electoral. El órgano llamado a garantizar que el mismo culmine según los paradigmas democráticos debe crear las condiciones para que no haya desbalances nocivos en una justa competencia.

El primer ejecutivo de la Nación está llamado a contribuir a ese fin. Es el Presidente de todos los dominicanos, y como tal, tiene que fortalecer el sentido de equidad en todo el proceso electoral.

Debe trabajar para mantener un clima de libertad, para que las elecciones sean verdaderamente justas. Debe ser un guardián de las leyes, como manda la Constitución, y evitar un desbalance, que su gobierno no sea parte de la contienda, y todo el Estado no devenga en parte activa.

Su concurrencia a los actos de campaña, aún en el plano municipal, no ayuda a la imagen de un Presidente que ha estado tan imbuido en las tareas de realizar un gobierno para la historia.
Está a tiempo para hacer un alto en el camino, y rendir culto a la ecuanimidad.

Editorial El  Nuevo Diario, Martes 19 de Noviembre 2019, Pág. 1

Inaceptable

El atropello y agresión física cometida el domingo por agentes policiales contra personas indefensas que vinieron desde El Seibo a protestar en las inmediaciones del Palacio Nacional, es indignante, y coloca a las autoridades en una actitud de intolerancia contra un sagrado derecho constitucional, que es la protesta pacífica.

Una aparente incapacidad para solucionar un problema de reclamo de tierra, reduce la respuesta gubernamental a un exceso injustificado, por demás innecesario e incomprensible.

Episodios como esos son los que nos colocan en el plano internacional como país que viola los derechos humanos, tacha que intentamos refutar sin poder borrar los hechos inocultables.

La embestida contra los peregrinos de El Seibo es inaceptable.

Editorial El Dia, Martes 19 de Noviembre 2019. Pág. 02

Un país pujante, pero…

República dominicana es una nación que avanza gracias a la pujanza de los dominicanos y de los extranjeros que se han asentado aquí.

Recientemente el ministro de Hacienda decía que la economía dominicana es la envidia de la región y hablaba con razón.

El expresidente de Francia, Fracois Hollande, reconocía el liderazgo de República Dominicana para la estabilidad y el diálogo regional.

Los informes de los organismos internacionales sobre el desempeño económico del país son favorables.

El dominicano, en sentido general, es pujante, y eso se nota a todos los niveles.

Solo hay que ver cuántas micro y pequeñas empresas surgen cada día como forma de buscar el sustento o con la determinación de convertirse en grandes.

La pujanza del dominicano ha logrado superar los apagones, los tapones, las complejidades burocráticas y hasta el irrespeto a las normas en todas las esferas.

Los dominicanos están estudiando, se capacitan de manera permanente, están saliendo a universidades en el extranjero para traer maestrías y doctorados.

Toda esa pujanza y desarrollo no son suficientes para satisfacer a los dominicanos y sentirse satisfechos.

Al dominicano le hace falta más institucionalidad, más eficiencia de la justicia, menos ruidos, menos tapones, menos apagones.

Hay que proteger la pujanza de los dominicanos, no vaya a ocurrir que en un futuro no muy lejano eso se transforme en desconcierto y desilusión y entonces se derrumbe lo que hemos construido.

Editorial La Información, Martes 19 de Noviembre 2019. Pág. 4A

Unanimidad y democracia

La unanimidad es un tipo de consenso en donde todas las partes se ponen de acuerdo para tomar una decisión. Se trata de una condición excepcional que no necesariamente expresa la lógica de la democracia. La democracia se fundamenta en un consenso que se materializa con la fórmula estadística de la mayoría.

Los acuerdos democráticos surgen de ese tipo de acuerdo, donde la pluralidad de los actores confrontan sus diferencias hasta llegar a un consenso mayoritario que se impone a todas las partes y frente al cual la minoría, respetada su posición, acata las decisiones asumidas por la mayoría. Ese es el juego democrático.

Esa lógica de la democracia no de la unanimidad, se materializa mediante la Ley, que institucionaliza y organiza el consenso, y cuya expresión máxima se convierte en la Constitución, la cual constituye la  máxima expresión para la convivencia democrática, que define el marco jurídico institucional.

La unanimidad se acerca más a un tipo de voluntad fáctica o externa, Divina o monárquica, que se impone a todas las voluntades por encima de las mayorías. Los partidos únicos que imponen su pensamiento único a unanimidad, es un rasgo típico de los regímenes totalitarios y autoritarios, violatorios de la Ley y la Constitución democrática.

Por esas razones constituye una expresión antidemocrática y desafortunada, el argumento de que no habrá voto automatizado si no hay unanimidad entre todos los partidos, tal como lo reitera Leonel Fernández, tomando prestado el equívoco que manifestara el Presidente de la Junta Central Electoral, en un momento de incomodidad, fruto de las críticas por las irregularidades que se presentaron en las primarias del 6 de octubre.

Esas irregularidades que no tuvieron nada que ver con el método del voto automatizado, sino con las viejas prácticas de compra y venta del voto, que en esa ocasión se observaron en más de un 30 % de los centros de votación, así como en la prolongación de los horarios de votación más allá de una decisión de la Junta que se aplicó sin el debido control interno y externo.

Son esas las situaciones para las cuales se requiere que la Junta haga cumplir las disposiciones de la Ley y sus propias facultades. El voto automatizado constituyó un paso de avance que eliminó los frecuentes “errores humanos” que intervienen al momento de contar los votos y al momento de elaborar las actas y de su transmisión. Por eso no hubo “líos” en los centros de votación ni impugnaciones, y el conteo y las actas fueron frutos no de los humanos, sino de las máquinas automatizadas y deshumanizadas, sobre todo de una humanidad habituada a la “malicia” y al “fraude” electoral.

No confundamos las bondades que fueron ponderadas y disfrutadas por la ciudadanía sensata e institucionalista respecto al voto automatizado, con las irregularidades que corresponden a unos actores políticos que tratan de imponer, a unanimidad, las prácticas electorales de la cultura del fraude.

Las máquinas, sus programas y condiciones pueden y deben ser auditadas y sometidas a las pruebas técnicas de rigor, pero no se pueden desechar sobre la base de criterios humanos más contaminados con el “autoritarismo” que quiere imponer a la mayoría la “unanimidad” de la cultura del fraude.

¡Legitimemos el voto automatizado!

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