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¿Qué medidas cree usted que se deben de tomar para reducir los accidentes de tránsito en el país?

Los accidentes de tránsito disparan la mortalidad en la República Dominicana y se convierten en un flagelo sobre el cual las autoridades del país deben incidir en función de preservar la vida de sus habitantes.
Recientemente la directora del Instituto Nacional dominicano de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), Claudia Franchesca de los Santos, reveló que en este territorio fallecen 7,6 personas diariamente por accidentes de tránsito.

Dijo que el pasado año murieron dos mil 804 dominicanos por siniestros en la vía pública, según datos del Observatorio Permanente de Seguridad Vial y resaltó cómo en el caso de los motociclistas, quienes históricamente representan la mayor cantidad de muertes por estos incidentes, hubo una ligera disminución pues en 2016 fallecieron mil 452 y en 2017, mil 241.

Asimismo la funcionaria manifestó con relación al indicador, el cual posiciona a Dominicana entre los países con más muertes por accidentes de tránsito en América, que ‘trabajamos en la implementación de medidas tan importantes como la mejora del sistema formativo, las campañas de concienciación y la inspección de los vehículos, entre otras’.

Son muchas las causas de los accidentes en esta nación y cada una tiene un peso, pero sin dudas, si se quiere disminuir ese mal, debe existir un enfrentamiento fuerte y con deseos.

No puede obviarse que se suman anualmente más de 100 mil vehículos a las mismas calles y avenidas de hace años, lo cual incrementa el riesgo a verse envuelto en un accidente de tránsito.

Además, el tormentoso tráfico llega hasta a afectar a los conductores pues como expresó un reconocido siquiatra dominicano, la violencia vehicular o conducción agresiva afecta y mucho en la accidentalidad del país.

El médico puso como ejemplo cómo solo el fenómeno de la congestión vehicular en las horas picos hace que a los conductores les explote la ira y vengan las disputas con otros choferes o peatones, y de ahí al accidente, solo hay un paso.

Por otro lado, no pueden soslayarse otras causas de los accidentes como son el irresponsable uso de los celulares, las violaciones en los semáforos y el actuar de los motociclistas que sorprenden de cualquier lugar sin previo aviso, y si se sale solo con un ligero golpe o un retrovisor roto, puede darse con un canto en el pecho.

ALCOHOL Y TIMÃ’N NO SON COMPATIBLES

Sin embargo, merece un aparte la ingestión de bebidas alcohólicas por ocupar un lugar importante en los siniestros ocurridos en esta nación.

A pesar de que en la nueva ley de tránsito se establece el control con la alcoholemia (examen para detectar el nivel de alcohol en la sangre) para choferes, y otras medidas, es común ver a personas salir de restaurantes y lugares de recreo con dos tragos de más.

Hasta septiembre de este año, 949 personas murieron por accidentes de tránsito debido al consumo de bebidas alcohólicas, siendo el domingo el día que acumula la mayor cantidad de defunciones con 225.

Medios locales develaron que en 2017 la cifra de fallecidos producto al consumo de alcohol fue de 404 y hasta septiembre de este año el acumulado es de 459.

El ministro de Salud Pública, Rafael Sánchez, destacó en un evento sobre Seguridad Vial, que es responsabilidad del Estado trabajar en campañas de prevención y educación sobre las políticas y estrategias dirigidas a mejorar la seguridad de las calles en el país, pero también la ciudadanía tiene el deber de velar por su vida mediante el respeto de las leyes y normas.

‘Es un error pensar que el Estado es el único responsable de los males sociales, este debe penalizar y diseñar las estrategias de prevención, pero es una responsabilidad del ciudadano saber está al frente de un volante y no ponerse a tomar alcohol para salir a las calles’, señaló.

Manifestó es necesario fortalecer las políticas y el trabajo en equipo de todas las instituciones responsables, pero principalmente enfocarse en lograr que la gente asuma con responsabilidad el manejo, esencialmente la juventud, la población más afectada.

Por su parte, el presidente del Programa de Prevención de Muertes por Accidentes de Tránsito, Ramón Leonel Ureña, indicó en ese mismo evento cómo dentro de las estrategias desarrolladas está la formación y orientación a diversos grupos sobre la seguridad vial, incluyendo niños, jóvenes y estudiantes, además de la colaboración interinstitucional.

Pero la accidentabilidad deja fallecidos y también un alto impacto social, el cual no puede descartarse.

Es importante remitirse al Plan Estratégico Nacional para la Seguridad Vial (2017-2020), principal instrumento gubernamental con vistas a cumplir la meta de que para 2020 las muertes ocasionadas por accidentes de tráfico se reduzcan en 30 por ciento en el país.

Cuando el Plan se presentó las autoridades explicaron cómo este era abarcador e incluía la educación vial en escuelas y universidades, y formación de conductores.

Igualmente, la asimilación en el país de vehículos más seguros, el fortalecimiento del marco legal y la simplificación del sistema de pago de multas. También se trataron medidas para asegurar la pronta asistencia y rehabilitación de las víctimas de accidentes de tránsito.

Llevar a la práctica todo cuanto se diseñó en las estrategias, junto a un sinnúmero de iniciativas e ideas que el Instituto encamina, se convierten en un imperativo en el objetivo de alcanzar la meta establecida en el mencionado Plan Estratégico.

Lo importante es encontrar la fórmula que permita -en medio del actual caos vehicular, de la ausencia de educación vial y de falta de conciencia ciudadana cuando se tiene un timón en la mano-, alcanzar la cifra establecida en el Plan Estratégico Nacional; si no, la mortalidad irá in crescendo.

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