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¿Qué pasaría si en cada provincia se estableciera un ministerio?

Por: Altagracia Paulino

Se necesita una visión amplia sobre la organización territorial con miras a que las provincias sean pequeños Estados

Mi segundo nieto, Daniel Adrián, leyó en sus vacaciones de verano el libro “La Audacia de la Esperanza”, del expresidente Barack Obama. Luego de terminar de leerlo se me sentó al lado para decirme: “Mamá, yo pienso que las provincias podrían ser más productivas si en cada una de ellas, o en las principales, se establecieran algunos de los ministerios”.

Me argumentó que la capital se descongestionaría muchísimo, que las ciudades podrían adquirir otra fisonomía y la descentralización de la administración seria más beneficiosa. Naturalmente, no le dije nada en el momento, pero la idea no me pareció descabellada y de inmediato puse a trabajar la imaginación y pensé que sí, que por ejemplo el Ministerio de Agricultura podría perfectamente estar en Santiago, en vez de una oficina regional.

A propósito, escuché en un programa de radio del Nordeste decir que la centralización de las actividades agrícolas es tan grande, que la oficina de Agricultura de Nagua debe ir con un tanque a buscar combustible a San Francisco de Macorís para abastecer los vehículos y motores de los empleados del Ministerio en la zona.

La idea de Daniel Adrián parece que se le ocurrió por la forma de cómo está sustentado el sistema político de los Estados Unidos, donde si bien los Departamentos más importantes están asentados en Washington, como el de Justicia, el Tesoro, las agencias federales, el Departamento de Estado, el Congreso y otras agencias del gobierno federal, los estados asociados gozan de autonomía y normas propias.

Igual que en Estados Unidos, en la capital deberían estar los principales Ministerios, como Hacienda, el Banco Central, la DGII, el Ministerio de Defensa, de Justicia, de Salud, pero podría funcionar muy bien en una de las provincias del Sur el Ministerio de Industria y Comercio y MiPymes.

El Ministerio de Turismo en el Este, el de la Juventud en Puerto Plata, el de la Mujer en una de las provincias del Noroeste, el Ministerio de Medio Ambiente en una de las provincias de la Región Sur, el Ministerio de Deportes en la Región Este y algunas direcciones generales también podrían darle vida a algunas provincias y municipios, pero sobre todo priorizar las provincias de la zona fronteriza.

Estas son ideas al viento, lo cierto es que existe la Ley 179-07 de Organización Territorial y en la Constitución de la República, y en su Artículo 194 propone un Plan de Ordenamiento Territorial que asegure el uso eficiente y sostenible de los recursos naturales de la nación, acorde con las necesidades de adaptación al cambio climático.

De acuerdo con la Ley de Estrategia Nacional de Desarrollo, se pretende: “convertir a la República Dominicana en un país próspero, donde las personas vivan dignamente, apegadas a valores éticos y en el marco de una democracia participativa que garantiza el Estado Social y Democrático de Derecho y promueva la equidad, la igualdad de oportunidades y la justicia social, que gestiona y aprovecha sus recursos para desarrollarse de forma innovadora, sostenible y territorialmente equilibrada e integrada y se inserta competitivamente en la economía global”

Se necesita una visión amplia y trascendente sobre la organización territorial con miras a que las provincias sean pequeños Estados con la autoridad suficiente para competir y generar riquezas por sí mismas y así lograr la prosperidad que merecemos.

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