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¿Quiénes harán esta vez de Sosa-McGwire para enamorar al fanático?

Dueños y peloteros no se ponen de acuerdo para jugar

La cadena ESPN estrenó anoche en sus servicios de cable y streaming la serie documental sobre la batalla de los cuadrangulares entre Sammy Sosa y Mark McGwire, en 1998, un ingrediente importante en el despegue que tuvo Grandes Ligas como negocio en el último cuarto de siglo, después de tocar fondo como consecuencia de la huelga de 1994-95.

Puede que se requiera más que dos figuras carismáticas que lleven al terreno un espectáculo sin precedentes para recuperar el capital que se arriesgan perder hoy la MLB y jugadores, incapaces de ponerse de acuerdo para la vuelta a la competición, en medio de una pandemia que ha arrinconado las economías del planeta.

Un camino donde el béisbol se juega ceder protagonismo a ligas que ya tienen definido su retorno, con características propias más atractiva para el joven de hoy sin tiempo para sentarse tres horas frente a la TV o mucho menos para ir a los parques.

¿Qué tan especial es Bryce Harper? ¿Es suficiente la sonrisa inagotable, el riesgo que se toma en el corrido de las bases, la defensa y todo lo que promete Fernando Tatis III? ¿Será el desafío entre quién rompa más récord de precocidad y adorne más temprano una carrera inmortal entre Juan Soto y Ronald Acuña? ¿O la narrativa en torno a un Vladimir Guerrero Jr., que haga una carrera que lo convierta en el primer hijo de un inmortal que llega a Cooperstown?

La receta de ayer no garantiza que funcione hoy, el juego cambió mucho desde entonces, desde la reducción en el montículo de los lanzadores hasta la llegada del Big Data que ofrece información para cerrar los huecos defensivos y complicarle la vida a los bateadores.

Sosa y McGwire fueron imanes con el jonrón, pero en 2019, cuando se estableció una nueva marca de todos los tiempos (6,770), el recurso no fue suficiente para frenar la sangría de fanáticos, una que ha caído en seis de las últimas seis campañas y que ya ha perdido un 14% desde topar su récord en 2007 con 79,503,175. En 2019 pasaron por los parques 68,494,752, es decir, 4,872,907 menos que hace una década.

Y, si bien los acuerdos de televisión nacional y por cable no han parado de crecer hasta representar casi la mitad de los ingresos, ese 40% que la liga asegura aportan los fanáticos cuando van al parque entre boletas, pago de parqueos y compras en el recinto, es el responsable del tranque que evita hoy fijar una fecha de inicio.

Bajo optimismo

El sábado, la liga prácticamente dio por terminado el proceso de negociación cuando recibió el rechazo del sindicato a su tercera propuesta para iniciar una recortada campaña, tronchada por el COVID-19. Lo calificó de “no querer negociar en buena fe”.

De hecho, los jugadores esperan que para este lunes se les ofrezca un cronograma sobre lo que la MLB piensa aplicar, ya que la semana pasada el comisionado Rob Manfred advirtió que de no llegar a un acuerdo con los peloteros tenían la potestad de llamar a una campaña bajo sus condiciones. Tan seguro habló Manfred que dio garantía de un 100% de que habrá béisbol este año.

Si MLB implementa una temporada, ambas partes podrían presentar quejas para ser escuchadas por un árbitro, aunque ninguno retrasaría necesariamente los juegos, dijeron fuentes a Jeff Passan, de ESPN.

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El sindicato podría presentar un reclamo por el hecho de que la liga no cumplió con su obligación de jugar la mayor cantidad de juegos posible, dijeron las fuentes a ESPN.

El acuerdo de marzo dice que la liga debería hacer “los mejores esfuerzos para jugar tantos juegos como sea posible, teniendo en cuenta la seguridad y la salud del jugador, las necesidades de reprogramación, las consideraciones competitivas, la disponibilidad del estadio y la viabilidad económica de varias alternativas”.

La liga también podría presentar una queja por la falta de negociaciones de buena fe sobre el salario del sindicato, dijeron las fuentes.

La última propuesta de la liga a los jugadores ofreció 72 juegos con el 70% de su pago prorrateado completo garantizado y hasta el 83% después de la finalización de la postemporada. El total de $1.5 mil millones fue el más alto ofrecido por MLB, pero todavía estuvo muy por debajo de la tasa completa que los jugadores buscan después de perder el salario por los juegos perdidos hasta ahora.

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