Opinión

Ramón Núñez Ramírez: El PRM salió bien de su convención

A pesar del retraso en la llegada de los materiales en algunos municipios, por razones de logística o de recursos, a pesar de la lentitud en los boletines, a pesar de que una serie de localidades las votaciones deberán celebrarse el 8 de marzo, son mezquinos los que califican de fracaso un proceso donde la militancia del partido demostró voluntad cívica y democrática y en donde se produjo, sin traumas, un relevo generacional.

Lo primero es reconocer que el PRM pudo en tiempo récord construir un padrón de militantes, realizado de manera presencial, demostró que es posible inscribir casi medio millón, y que una parte de estos ejercieran de manera organizada el voto.

Fue ambicioso pretender hacer una elección nacional, provincial, municipal y zonal de dirigentes y lo hicieron a pesar de la complejidad del proceso, con pocos recursos y con el tiempo en contra. Gran ejemplo para otros partidos que han mantenido durante décadas la misma dirigencia y muy especialmente a la matriz original del PRM, el PRD, que aun cuando su presidente postula a favor de primarias abiertas, se reeligió en una convención de dirigentes con tan mal montaje que el Tribunal Superior Electoral la anuló y ordenó celebrar otra en menos de 60 días. ¿Por qué Miguel Vargas Maldonado no hace honor a su propuesta y se somete, aunque sea a una votación cerrada, a un verdadero escrutinio y no una reunión de funcionarios y aspirantes a un cargo público?

El PRM ha realizado, sin traumas ni conflictos, un relevo generacional a punto tal que los legisladores más jóvenes son los de esa organización y la dirigencia nacional que emerge de ese proceso cívico ronda una media de 40 años, con experiencia, mientras los llamados “viejos robles” permanecen activos pero reconociendo que su rol ha pasado a otro perfil. Que diferencia con otras organizaciones supuestamente opositoras y el propio partido oficial donde la inamovilidad está impidiendo el ascenso del relevo generacional, los organismos máximos no se someten al escrutinio de las bases, simplemente siguen engrosando sus respectivas matrículas con nuevos miembros.

Con este proceso el PRM arranca con buen pie con miras al 2020, se fortalece como el principal partido de oposición, con muchas posibilidades, si mantienen la unidad y realizan una oposición firme pero constructiva. Pueden constituirse en una opción válida con miras a las elecciones presidenciales y de seguro con ese liderazgo emergente lograr una importante representación congresual y municipal que equilibre los poderes del Estado, hoy en manos de un solo partido y eso no es bueno para la democracia.

Los últimos resultados de la encuesta Gallup que muestra al excandidato Luis Abinader bien posicionado, el PLD ocupando un primer lugar pero disminuido, una mayoría de votantes que no están a favor de ninguno de los potenciales candidatos presidenciales y tampoco a favor de ningún partido, representa un escenario interesante para que un partido de oposición cohesionado, armado de un buen discurso que cautive ese sector indeciso, “esa masa silente”, pueda captar ese electorado e incluso revertir los resultados de los últimos seis procesos electorales.

El PRM salió muy bien de ese proceso ejemplar de democracia, a pesar de las dificultades, y tienen ante sí la responsabilidad de mantenerse unidos y construir una solida opción. La democracia dominicana para fortalecerse y mantener el sistema de partidos requiere de una opción opositora con posibilidades de triunfo.

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