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¿Recusación en el CNM?

Por: Rafael Ciprián

Estamos sosteniendo un debate muy interesante sobre el punto jurídico, de orden constitucional, respecto de si procede o no la recusación contra los miembros del CNM. Este tema se discute con motivo de la recusación que planteó la magistrada Mirian Germán, presidenta de la Segunda Sala Penal de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), contra el Consejero y Procurador General de la República, magistrado Jean Allan Rodríguez, por las incidencias generadas en su evaluación para determinar si continúa o no por un período más como jueza del alto tribunal.

Sabemos que CNM está conformado por ocho consejeros. Lo preside el presidente de la República. El CNM es un órgano constitucional. Se rige por los artículos 178 y siguientes de la Carta Magna, por su ley orgánica y los reglamentos.

Ni la Constitución ni la referida ley orgánica contemplan que los honorables consejeros pueden ser recusados. Tampoco dicen que son irrecusables. La recusación es una figura jurídica de derecho común. Se esgrime contra el miembro de un órgano, que es acusado de presuntos prejuicios contra el recusante.
Con la recusación, por tanto, se persigue asegurar la imparcialidad en la decisión que tomará el órgano en cuestión.

La regla de derecho común de la recusación está contemplada en los artículos 378 y siguientes del Código de Procedimiento Civil. Son muchos los juristas que afirman que en el CNM procede la recusación, porque lo que no está prohibido, está permitido. Otros, encabezados por el doctor Eduardo Jorge Prats, sostienen que es admisible siempre que no afecte el cuórum del CNM, debido a que no se previó la figura del sustituto de esos consejeros.

Somos del criterio de que los miembros del CNM son irrecusables. Si el constituyente hubiese querido que esa recusación procediera la hubiese previsto. No es saludable para el orden constitucional e institucional que se apliquen reglas de derecho común en perjuicio del funcionamiento de los órganos constitucionales. Además, en la Ley Suprema no existe expresamente ninguna reserva de ley para que se justifique la recusación que analizamos.

Es cierto que existe un conflicto de derechos fundamentales entre el debido proceso, la imparcialidad, y la estabilidad y funcionamiento de un órgano constitucional sensible como el CNM.

Toda recusación esgrimida contra un miembro del CNM debe ser inadmitida, rechazada, por falta de base constitucional.

Ahora bien, si el consejero considera discrecionalmente que existen causas que comprometen su imparcialidad, debe inhibirse o excluirse, para que su posición no contamine al órgano.

De ese modo salvamos al órgano y garantizamos el debido proceso administrativo en el CNM.
Preservemos la institucionalidad y los derechos fundamentales.

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