Cartas del Lector

Redes sociales

Señor director:
En mi entrega anterior para esta sección de El Nacional, en su edición del jueves 29 de agosto del presente año, página 16, trataba alguito sobre la tecnología y las redes sociales, las cuales tienen al mundo patas arriba.

Decía en la susodicha entrega: “Ya se ha dicho y requete dicho, las redes sociales serán tan beneficiosas como perjudiciales según el uso que les demos. Muchas veces a través de ellas nos llegan disparates, porquerías.

Pero otras muchas veces nos llegan asuntos importantes, interesantes, dignos de reproducir y compartir sin que nos tengan que invitar a ello de manera compulsiva”.

Me resulta sumamente irritante cuando me envían algunos de esos asuntos, algunos de esos mensajes o reflexiones, finalizando con una invitación compulsiva, grosera o chantajista: envíe esto que usted esta leyendo a tal cantidad de personas, con la observación o amenaza de que si no lo hace a usted le habrá de suceder algo negativo o en su defecto a cualquiera de sus familiares.

O bien de otro lado la invitación se le hace ofreciéndole algún beneficio, algún premio o, hasta la salvación de su alma si accede a la invitación de renviar o reproducir el mensaje de que se trate. Así no se vale. Con lo que les comparto a continuación si:

Cómo es la vida hoy?

Casas grandes, familias pequeñas. más diplomas, menos sentido común. Medicina avanzada, pero salud precaria. Se Conoce el mundo, pero no se conoce a los vecinos.

Mucho rendimiento, y menos paz de Espíritu. Mucho conocimiento, y menos sabiduría. Agendas llenas, pero poco tiempo para amar. Muchos amigos virtuales, pero sin tiempo para los amigos reales. Muchos humanos, pero menos humanidad. Relojes caros, pero sin tiempo para nada!
Entonces…..

Vuelva a valorarlo que realmente tiene valor. Oiga y observe, lo que es realmente bello. Tenga tiempo de calidad con usted mismo, con su familia y con los amigos, pues la vida pasa… Ella, es apenas un soplo! Una vela encendida que un día se apaga. Un comienzo y un fin!

Nacemos sin traer nada, morimos sin llevar nada… y en el medio del intervalo entre la vida y la muerte, peleamos por aquello que no trajimos y que NO nos llevaremos…

Piense en eso: Viva más, ame más, perdone siempre, y sea más Feliz! Envié a quien usted quiera enviar.

Muy cordialmente,

José Vicente Calderón R.

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