Opinión

Reforma fiscal 2026, ¿solución o parche?


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Por: Máximo Calzado Reyes

La nueva propuesta fiscal presentada por el gobierno surge en un contexto extraordinariamente desafiante, marcado por la volatilidad de los mercados internacionales, el conflicto geopolítico en Medio Oriente, el aumento de los costos energéticos y una desaceleración de la economía mundial.

En este contexto, hay que destacar que la iniciativa tiene méritos que merecen ser reconocidos, las autoridades admiten públicamente que el déficit fiscal constituye un problema estructural que no puede seguir ocultándose detrás de mayores niveles de endeudamiento. Asimismo, la propuesta incorpora medidas positivas dirigidas a las micro y pequeñas empresas, flexibiliza el régimen de anticipos, amplía mecanismos de formalización.

Sin embargo, detrás de estos elementos favorables emerge una interrogante de fondo: ¿estamos ante una verdadera reforma estructural o simplemente frente a una respuesta coyuntural para obtener recursos inmediatos?

Partiendo de esta interrogante, es muy preocupante que el esfuerzo fiscal proyectado, estimado entre RD$40,000 y RD$50,000 millones, apenas cubriría una fracción del déficit previsto, el cual asciende a RD$280,575.3, lo que representa un 17.8% de las recaudaciones.

En esas atenciones, el principal problema es que la propuesta no corrige las causas profundas del déficit, ya que no se aborda de manera sustancial: el tamaño del gasto corriente, el subsidio eléctrico, la duplicidad institucional, el gasto en nómina pública y la eficiencia del Estado. En otras palabras: se aumentan ingresos sin reformar el gasto.

Asimismo, se incrementa la presión sobre la clase media formal, aunque la narrativa oficial se concentra en los más ricos, también existen impactos indirectos sobre: profesionales independientes, pequeños empresarios, consumidores bancarizados, usuarios frecuentes de transferencias electrónicas, y aumento del impuesto de 10% al pasaje aéreo, lo que aumentará costo de los viajes.

En resumen, la propuesta fiscal del gobierno tiene elementos técnicamente razonables y contiene medidas positivas para microempresas, formalización y combate a la evasión. Sin embargo, su principal debilidad es que no constituye una reforma estructural de las finanzas públicas, sino una respuesta coyuntural para obtener recursos en medio de una crisis internacional.

Por tales razones, si los recursos adicionales no vienen acompañados de una reforma profunda del gasto público, del sector eléctrico y de la eficiencia estatal, esta iniciativa podría convertirse únicamente en un alivio temporal. De igual forma, la discusión no debería centrarse en cuánto recaudar, sino también en cómo gastar mejor, cómo reducir desperdicios y cómo garantizar que cada peso recaudado sea administrado de manera eficiente.

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