Columnas

Respuesta a desastre

Por: Carlos Manuel Estrella

Las comparaciones siempre son odiosas y también muy ilustrativas porque permiten valorar situaciones parecidas de hecho pero disímiles en el tiempo, como ocurrió con las elecciones presidenciales de 1978 y de 2020 y con los fenómenos atmosféricos David y Federico (1978) y ahora con Laura.

El nuevo gobierno ha tenido la primera prueba de fuego con la tormenta tropical Laura y sus efectos de lluvias y vientos que causaron deslizamientos e inundaciones, un balance trágico de al menos cuatro fallecidos, y pérdidas materiales no cuantificadas aún, así como el aumento de embalses.

Al valorar la respuesta gubernamental ante el paso de la tormenta por el territorio se nota un cambio positivo con relación a la gestión anterior, no solo en los actores individuales sino en el comportamiento de las instituciones involucradas y de manera particular en el manejo de la información pública.

El Centro de Operaciones de Emergencia (COE), con los mismos funcionarios de la gestión anterior, fue más diligente esta vez para que los medios de prensa transmitieran al ciudadano la orientación debida, oportuna y suficiente, con más boletines y mapas de alertas que en otras oportunidades.

La actuación personal rompió esquemas y el presidente Luis Abinader se trasladó al lugar más afectado por la tormenta, la Primera Dama a acompañar familias enlutadas, la Vicepresidente a coordinar entrega de alimentos y la Alcaldesa del Distrito Nacional a zonas inundadas.

La respuesta oficial a la emergencia por la tormenta Laura, en resumen, fue distinta y positiva con relación al pasado, más cálida y cercana en socorrer damnificados y con manejo informativo más abierto y completo por el COE, Onamet, empresas eléctricas y otras agencias. Ojalá no haya sido solo ahora.

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