Columnas

Resuenan tambores

Por: Pedro Manuel Casals

La historia de las luchas por el poder, y de las condiciones reales de su ejercicio y de su sostenimiento, sigue estando casi totalmente oculta. El saber no entra en ello; eso no debe saberse.” Afirmación incuestionable de la obra “Microfísica del poder” de Michel Foucault.

Los tambores de guerra están resonando. La denuncia del equipo político del presidente del PLD, sobre como se están urdiendo planes para estructurar una campaña sucia en su contra, no es algo que debería sorprender en un contexto pre-electoral. Lo que matiza esta circunstancia son los conspiradores. No vienen de fuera ni de la oposición; son compañeros del propio partido, –peor aún- “funcionarios enquistados en el poder y comprometidos con la corrupción.”

Refiere el brillante geoestratega militar Pedro Baños, en su libro “El dominio mundial”, que la búsqueda del poder, definido como la capacidad de imponer de modo absoluto la voluntad propia sobre los demás, es una aspiración clásica e inmortal de las personas y los Estados. Si pensáramos que detrás de bonitas y cautivadoras palabras dirigidas a una teórica repartición del poder hay una voluntad real de ponerla en practica, nos equivocaríamos completamente.

La ruptura es irreparable entre el leonelismo y el danilismo

El poder es demasiado atractivo y atrayente para escapar a su influjo. Y si alguien dice que renuncia a él, miente o está aplicando la fábula de la zorra y las uvas, donde el astuto animal argumentaba que no le apetecían los frutos porque no estaban maduros, cuando únicamente estaba ocultando su incapacidad para alcanzar los deliciosos racimos.

El poder no se renuncia, menos cuando su entrega implica incertidumbre del futuro. El Danilismo entiende –debido a ruptura irreparable con el Leonelismo-, que ascenso de Leonel Fernández conllevaría persecuciones contra sus principales actores, y en el mejor de los casos –si no se producen sometimientos penales-, temen sufrir ahogamiento económico ellos y sus allegados.

Bajo ese enfoque, se manejan varias hipótesis; la primera –a la que apuestan sus estrategas- es la reelección; pero, todavía no vislumbran un escenario favorable para esa opción. En segunda instancia, se buscaría alimentar un delfín que pueda ganarle en unas primarias abiertas –con el apoyo oficialista- al León. El problema es que ninguno de los perfiles barajados ha prendido mínimamente.

La ultima –pero la más viable en los números- es negociar una salida con la oposición. Así las cosas; la pregunta sería ¿Con Luis o Hipólito?

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