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Rosalba ¡Vamos!

Por: Pedro Manuel Casals

“No es la apariencia, es la esencia; no es el dinero, es la educación; no es la ropa, es la clase.” Coco Chanel.

Todos que nos han dado seguimiento en nuestros comentarios y análisis en los espacios en los que producimos opinión publica conocen que hemos cuestionado profundamente las selecciones y designaciones amañadas o poco transparentes de autoridades judiciales; tanto fiscales como jueces.

Justo en el contexto de una convocatoria al Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), referimos que, debíamos estar sumamente vigilantes y atentos para evitar sean seleccionados jueces con vinculaciones partidarias –porque todos tenemos ataduras políticas-, que garanticen –dentro de un margen profesional- su objetividad.

Es por esto que entiendo,que, el hecho de haberse “predicho” la designación de la nueva titular de la Fiscalía del Distrito Nacional, en nada desmerita su formación académica, inteligencia emocional y trayectoria.

¿Quién es Rosalba Ramos? Es una abogada y fiscal de carrera desde el 2006 –la primera en ser titular de la principal Fiscalía del país-, graduada con honores, y con varias maestrías, incluida la de Derecho de los Negocios Corporativos en la principal academia jurídica del país con calificaciones excelentes. Igualmente en Derecho Procesal Penal en la Universidad Primada de América y optando por un Doctorado en la Universidad del País Vasco.

¿Entonces, es justo cuestionar su profesionalidad, preparación y su historial de conducta porque se dijo que ella seria la ganadora del concurso antes de conocerse los resultados? Cuando se realizan competencias deportivas y hasta elecciones se suelen realizar pronósticos y predicciones; muchos pierden, pero, también algunos aciertan. ¿En esos casos, se objeta al ganador por esos pronósticos? Nunca.

Indudablemente que en todo proceso de competencia se generan dudas, y más en nuestro país, donde, hasta en los juegos de beisbol se acusan a los equipos de comprar los árbitros o el juego para generar ganancias y asistencias.

Lo que debemos –en su momento- será su conducta, procedencia, imparcialidad y profesionalidad en los casos y procesos –muy difíciles y candentes- que le van a tocar durante su gestión, pero, juzgar toda su carrera por un pronostico sin conocer su accionar seria mezquino y –paradójicamente- injusto.

La magistrada Rosalba Ramos cuenta con nuestro voto de confianza en esta nueva etapa de su carrera, la cual, auguramos va manejar con transparencia y pulcritud, aunque mucha dificultad.

Rosalba ¡Vamos!

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