Salud

Salud mental de los envejecientes: otra de las condiciones más vulnerables frente al COVID-19

Los adultos mayores son la población más vulnerable frente al COVID-19. El distanciamiento social y la cuarentena son armas recomendadas cuando de medidas de prevención se trata.

Aunque el confinamiento busca proteger a todas las personas en sentido general, para que no se contagien, los envejecientes resultan gravemente afectados emocionalmente durante este periodo.

Minorca Paredes, médico geriatra, explica que los ancianos a partir de esta situación, comienzan a tener trastornos cognitivos, deterioro mental y físico, como respuesta a la ansiedad que les produce el permanecer aislados y lejos de su familia.

“Hay un problema muy serio ahora mismo, con los adultos mayores y este aislamiento. Es sumamente grave, porque ellos no están condicionados, física ni mentalmente para estar aislados así, pero en este momento es una necesidad”, expresa.

Para hacerles más llevadero este proceso a los abuelos, es recomendable crearles un calendario de actividades para mantenerlos activos y con la mente ocupada. Jugar barajas, dominó, y rompecabezas con ellos.Ponerlos a caminar dentro de la casa. Así como colocarles programas de televisión que los mantengan entretenidos y apartados de los temas negativos, sugiere la especialista.

“Otra medida que se podría implementar es, de vez en cuando, contactar a su geriatra, a fin de ofrecerles asistencia a distancia. También es recomendable que sean cuidados por el hijo con el que mejor se lleva, ya que de ser lo contrario, esto también podría alterarlos bastante, teniendo que recurrir en algunos casos a la medicación”, indica Paredes.

Hogar de ancianos

El ministro de Salud Pública, Rafael Sánchez Cárdenas en una oportunidad recomendó restringir visitas a los adultos mayores que son cuidados en hogares permanentes o asilos, con el objetivo de proteger la salud de estos.

La experta coincide en que es una correcta disposición, no obstante, explica que los adultos mayores que se encuentran recluidos en los hogares de ancianos, atraviesan por una condición mucho más compleja.

Afirma que la mayoría de los asilos no están tan equipados con todo lo que se requiere para afrontar una situación de esta naturaleza.

“El Estado debe de asumir este sector, que es el más desprotegido. Pienso que es fundamental proporcionarle al personal que trabaja en los asilos todas las herramientas de protección para cuidar de los envejecientes. Dotarlos de guantes, mascarillas y todo el material de desinfección”, enfatiza la geriatra.

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