Sociedad Civil

“Si volviera a nacer, volvería a ser religiosa”

Sor Trini, como cariñosamente se le conoce, resultó finalista del Premio Mujeres que Cambian el Mundo del Banco BHD León

María Trinidad Ayala es una persona que nació con una vocación religiosa. Es una peregrina de la misericordia y testimonio de redención por los más frágiles, cuya fórmula ha sido combinar la oración y la voluntad de servicio con la acción, comprometida para toda la vida con algo que se llama “caridad”.

Es por eso que desde 2005 ha formado diferentes programas de salud, a través de los cuales ha cambiado el mundo a su alrededor, haciéndoles ver a sus pacientes que el universo es amor, aumentando su fe, pero física y materialmente resolviendo un problema de salud para los más vulnerables dela sociedad. Sor Trini, como cariñosamente le conocen, es una hermana Mercedaria de la Caridad que instituyó una escuela de formación para gentes de la Pastoral de la Salud adscrita a la Pontificia Universidad Católica, en la cual se han constituido 4,300 personas y ella es responsable de la integración y conformación de una red de 150 dispensarios médicos a través de los cuales se ha ofrecido casi 10 millones de consultas.

1. Familia cristiana
Nací en una familia cristiana, humilde con deseos de echar hacia adelante, soy la sexta de nueve hijos, cinco hembras y cuatro varones, dos de ellos fallecidos, el más pequeño es sacerdote jesuita, Juan Ayala. Además tengo un sobrino que está en la teología para jesuitas. Somos una familia muy unida, nos desenvolvemos en un ambiente familiar muy sano. Nací en Los Hornos, un campito de La Vega, muy saludable, lleno de vida y de ilusión. Mi papá, Ángel Ayala era agricultor, murió a los 36 años, calló de una mata de palma, falleció de inmediato. Su muerte fue un trauma grande, tenía solo diez años cuando el murió. Mi mamá Juana Adames quedó viuda a los 34 años y no volvió a casarse, nos crío con mucho esfuerzo, pero con mucha responsabilidad. Ella falleció en 2005. Era una mujer reconocida por toda la comunidad, donde se habla de mamá Juanita como le decían se habla de una mujer seria, responsable, constante, trabajadora y disponible siempre para los demás.

2. Sus estudios
Estudié en la escuela de Los Hornos hasta octavo curso, después entré al colegio Nuestra Señora de las Mercedes del Santo Cerro, recuerdo que teníamos que caminar 20 kms diarios para ir a la escuela sin carretera, salíamos a las 4:30 de la mañana para llegar a las 7 al Santo Cerro, mi mamá salía con nosotros hasta que aclaraba el día, luego se regresaba a la casa. Cuando llegábamos a la casa a las 12:30 de la tarde comíamos y nos íbamos a trabajar duramente para obtener lo necesario. Nosotros destusábamos el maíz, amarrábamos el tabaco, pero los varones eran quienes tenían el mayor trabajo, ellos labraban la tierra y las hembras nos dedicábamos mayormente a coser ropitas de niños. Mi mamá llevaba la desclavadora, a veces con un muchachito arriba para también labrar la tierra. Recuerdo que a la gente se le secaban sus cosechas, pero a ella nunca, porque todos los días a las cinco de la mañana mojaba mata por mata lo que tuviera sembrado. Para ella no había seca”.

3. Vocación religiosa
Creo que mi vocación para ser religiosa empezó cuando apareció un señor en mi comunidad, ese hombre estaba sentado en una piedra y se estaba mojando, entonces hice que mi papá y mi mamá fueran a ponerle una cobija para taparlo de la lluvia. Cuando llegaba de la escuela procuraba primero la comida del viejito antes que la mía para llevársela. Pasado un tiempo, hice que mi papé lo montara en un caballo para llevarlo a un hogar de ancianos que quedaba en la comunidad, pero de camino nos encontramos con un hijo de él que lo andaba buscando, porque ese señor se había perdido. Cuando se vieron se abrazaron. Eso para mí fue una de las cosas grandes que el Señor ha hecho en mi vida, porque la situación de ese señor era una de las cosas que me preocupaban”.

4. Visita al Santo Cerro
Un día fui a participar de una Pascua Juvenil en el Santo Cerro, ahí vi a unas muchachas que eran diferentes, andaban con uniforme y me dio curiosidad saber quiénes eran, me les acerqué a preguntarles qué las motivo a llevar ese estilo de vida, me explicaron del servicio religioso y me entusiasmé por ello. Desde ahí se prendió la primera llamita en mi corazón y le dije a mi mamá que quería ser monja. Un día, una amiga monja de mi madre fue a visitarla, en su conversación le preguntó que cual de sus hijas quería ser monja, mi mamá le dijo que nos preguntara a nosotras, que había una que había dicho que quería serlo, pero que era una muchacha demasiado fuerte de carácter y que al llegar convento lo podía desbaratar. Le dije a mi mamá que me dejara ir a ver ver cómo era todo allá, que si me gustaba, entonces iba a ser monja, para entonces yo tenía como 14 o 15 años”.

5. Aspirante a religiosa
Hice el bachillerato en el Santo Cerro y ahí mismo me quedé como interna 4 años. Luego a los 19 entré al noviciado, pero como aspirante a religiosa y en 1983 hice mi primera profecía, me consagré ahí. Si volviera a nacer, volvería a ser religiosa, soy de la Congregación de Hermanas Mercedarias de la Caridad, la vida religiosa me encanta, soy muy feliz y sobre todo de poder dar mi vida sin esperar recompensa. Cuando ingresé a las UASD ya era monja, allí me gradué en el 98, tuve la experiencia de salir como una de las mejores estudiantes. De allá me mandaron a la universidad de Columbia, Nueva York para hacer un entrenamiento en Alta Tecnología en Salud por tres meses, luego hice un Diplomado en Calidad Total y una Maestría en Administración en Salud. Ha sido una experiencia maravillosa, la UASD me ofreció mucho, me reconoció como la mejor dentro de los profesionales jóvenes de mayor desarrollo”.

6. Pastoral de la Salud
Desde 2005 coordino la Pastoral de la Salud de la Arquidiócesis de Santo Domingo, me nombró el cardenal López Rodríguez. A partir de ese año empezamos organizar el lugar, este espacio no teníamos ni siquiera sillas, empezamos a organizar las zonas pastorales, las parroquias, las comunidades y asociaciones sin una estructura con personal médico, de enfermería, bioanalistas, entre otras áreas para atender a personas con problemas mentales. Hicimos una red de Centros de Salud, ya tenemos 150 que dan servicio a las comunidades más vulnerables de la capital. Contamos con una escuela para formar a los agentes de Pastoral de la Salud, servidores que dan seguimiento a esas personas en cuanto a su alimentación, su aseo personal, entre otros servicios que necesiten. También en la Pastoral tenemos otro espacio para los profesionales del área de salud, las personas que forman parte de nuestros centros tiene que formarse, humanizarse en valores para que nuestro servicio sea de calidad, calidez y humanización. A esos pacientes de salud mental que nadie los quiere, nosotros tenemos que darles una dignidad humana”.

7. Fundación renal
En 1986 creamos la Fundación Renal Cristo de la Misericordia para la atención y diálisis a pacientes renales, los medicamentos que ofrecemos aquí y en la unidad de salud mental son gratuitos. La fundación inició cuando estaba en el área de nefrología del Hospital Padre Billini, recuerdo que habían enviado a una hermana a prepararse a Puerto Rico. En una ocasión se hizo una crisis grandísima de insumos, los pacientes se morían por falta de un filtro o por un galón de líquido, entonces ellos mismos fueron donde nosotras a pedirnos que hiciéramos una agrupación, que ellos iban hacer lo que sea para crearla, entonces me convencieron y creamos la fundación. La idea no fue de nosotras, sino de los mismos pacientes. Esa fundación ofrece un servicio a los pacientes más vulnerables con su medicamento, con su pasaje y algunas veces la comida, claro dentro de las posibilidades. Cada año hacemos una cena para recaudar fondos. Hoy sigue siendo un paradigma que responde a las necesidades de esos pacientes, ya que es una enfermedad difícil”.

8. Voluntariado de salud
Tenemos el Voluntariado Hospitalario y de Salud Incorporada (ADOVOHS) que nace de la Pastoral de Salud, con 56 grupos en diferentes hospitales. Existía anteriormente, pero se había debilitado, entonces desde la Pastoral se impulsó y hoy en día su presidenta es doña Angelita Ginebra de Benítez. Su tercer nivel es para pacientes mentales, empezamos recogiéndolos en las calles, bañándolos y atendiéndolo, luego el doctor Gustavo Rojas, que estaba en el Sistema de Salud nos ayudó a crear esta unidad que al principio estaba dividida, ya que el área de Sicología funcionaba en el Ensanche La Fe. Ahora tenemos la Unidad de Salud Mental, donde funcionan psicología y siquiatría juntas. Ahora mismo tenemos 3,700 pacientes en el programa, a quienes les damos sus medicamentos, su desayuno, dentro de las posibilidades. A los más vulnerables les entregamos raciones de comida para que sus familiares no los tiren a las calles. También tenemos programas con INFOTEP para ayudar a jóvenes con adiciones para formarlos y luego buscarles trabajo para integrarlos a la sociedad. Se ha hecho un trabajo muy bonito con esos muchachos, siempre les damos seguimiento. Después que iniciamos este programa, más de 50 se han graduado de diferentes carreras universitarias”.

9. Bonita, pero dura experiencia
Fui a la India, me dieron la orden desde Roma, allá duré 6 años, fue una experiencia bonita, pero dura a la vez. Tenía que salir del país cada tres meses, pues nunca me dieron visa de un año, el pasaje es demasiado caro, cuesta más de 250 mil pesos. Aunque allá uno no tiene autonomía para poner una inyección, fundé el Dispensario Médico San Lucas, pero para trabajar nada más con los dálites, que son la casta más bajas de la sociedad, sin derecho a nada, ni siquiera montarse en guagua pública, solo podían hacerlo en carreta halada por un hombre. Tampoco tienen derecho a enterrar a sus parientes en el cementerio, sino después de los canales. En la India hacen el gas del estiércol de la vaca, y esas personas por ser las más bajas de la sociedad son los que aparan esas heces en las manos para quitarle los residuos, ese trabajo les tiene las uñas con hongos. A base de muchos problemas, logré que los dejaran poner fundas plásticas en las manos, en principio no querían porque decían que el gas no iba a salir igual con al contacto del plástico. Me llevaron tres veces a la Policía por tratar de ayudarlos, por curar a sus gentes. Recuerdo que al centro iban personas con lepra y yo los curaba, en la India se vive una vida dura, no se puede saludar, ni tocar a las personas, allá se habla 283 lenguas y cada una es de un estado diferente, es una cosa fuerte, muy difícil. La sonrisa es el único lenguaje que uno puede tener en la India. Hacía esas labores con una comunidad de hermanas de África, España, Chile y del Perú”.

10. Reconocimiento
Ser seleccionada como finalista en el Premio Mujeres que Cambian el Mundo del Banco BHD León me dio mucha alegría, pero con premio y sin premio hago las cosas con amor, por el de arriba. Me postularon la doctora Arabella Michelén que es la presidenta de la Asociación de Odontología y el doctor César Iván Feris Iglesias. Me sentí bien contenta, pero en el camino uno va viendo que todas esas cosas son materiales. Lo que sí me gustaría es que nos pueden apoyar más, encontrar personas que quieran donar alimentos, medicamentos que son muy costosos en los dos programas que tengo, que aunque me da mucha alegría tenerlos, también me da muchos dolores de cabeza cuando no están. Quisiera recibir el apoyo para los pacientes renales, estoy tratando de conseguir pasajes de cortesía para alivianar su carga, ya que hay muchos que vienen a diálisis tres veces por semana y lo hacen acompañados. Ahora caímos en el Presupuesto Nacional, el año pasado nos dieron dos millones para el año, pero son 166 mil pesos mensuales, que eso se va en abrir y cerrar de ojos. Quiero hacer una investigación para ver los lugares de dónde vienen más pacientes de diálisis, tenemos un gran auge que viene de Baní, Azua y San Cristóbal, quiero saber cuál es la causa de ese problema en esos lugares”.

Propuesta de salud

Le hice una propuesta a la SISALRIL para ver si se incluye en las ARS los medios diagnósticos de los pacientes de salud mental y siquiatría como los electroshock, creo que si eso se incluye en sus programas sería un bien para todos esos pacientes.

Me gustaría tener una fisioterapita para esas gentes de alzheimer para enseñar a las familias a cómo manejar la situación, también una trabajadora social que se encargue de saber qué pasa en esas familias donde están esos pacientes. Tenemos debilidad en el servicio y quisiéramos fortalecer eso”.

Dolor
La muerte de mi padre fue un trauma grande, tenía diez años cuando murió. Mi mamá quedó viuda a los 34 años y no volvió a casarse, nos crió con mucho esfuerzo, pero con mucha responsabilidad.

Palabra
Ser seleccionada como finalista en los Premios Mujeres que Cambian el Mundo del Banco BHD León me dio mucha alegría, pero con premio y sin premio hago las cosas con amor, por el de arriba.

Requisito
Las personas que forman parte de nuestros centros tienen que formarse en valores para que nuestro servicio sea de calidad, calidez y humanización”.

Satisfacción
Soy de la Congregación de Hermanas Mercedarias de la Caridad, la vida religiosa me encanta, soy muy feliz y sobre todo de poder dar mi vida sin esperar recompensa”.

Caridad
En la India fundé el Dispensario Médico San Lucas, pero para trabajar nada más con los dálites, que son la casta más bajas de la sociedad”.

Solicitud
Quisiera recibir apoyo para los pacientes renales, estoy tratando de conseguir pasajes de cortesía para alivianar su carga, es una enfermedad muy difícil”.

Fuente: El Caribe

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