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Sin rastro de anciano “atropellado” por conductor que se lo llevó

Testigos dijeron que Antonio Manuel Lizardo fue levantado con vida del pavimento, pero con una herida en la cabeza Versión del accidente y traslado al hospital no ha sido corroborada

Tras cuatro meses de la ausencia de Antonio Manuel Lizardo, mejor conocido como Pilín, su familia solo posee el testimonio de moradores de Villas Agrícolas que le aseguraron que fue atropellado por el conductor de un minibús de transporte público, que ante «la no llegada de una ambulancia del 9-1-1» decidió levantarlo del pavimento y llevárselo, pensaron inicialmente, que a un hospital.

Lo extraño de este caso, es que el supuesto conductor no se ha comunicado con la familia y Pilín no aparece en ningún lado.  El “accidente” se produjo el 30 de julio en la calle 23 esquina avenida Nicolás de Ovando, en el sector Villas Agrícolas, del Distrito Nacional, a unas dos cuadras de la residencia del señor Lizardo, manifestaron algunos testigos, quienes además dijeron que el chofer se encontraba sin pasajeros en el vehículo.

De acuerdo a las indagaciones de la familia del adulto mayor, los moradores del populoso sector aseguraron que Pilín fue levantado con vida del pavimento, pero ensangrentado con una herida en la cabeza.

Su sobrino nieto, Edgar Morrobert, dijo que visitó los diferentes hospitales y clínicas del Distrito Nacional, incluso fue primero al Dr. Moscoso Puello, que es el centro de salud más cercano y al traumatólogo Darío Contreras.

“Si la intención era llevarlo a un hospital, mi tío debió aparecer en alguno de esos hospitales… Fuimos a la morgue y ni ahí aparece… no sabemos qué hizo ese conductor con nuestro tío”, deploró.

Investigación

Para desgracia de la familia, Edgar Morrobert, sobrino nieto de Pilín, dijo que la Dirección General de Servicio de Tránsito Terrestre (Digesett) no tiene en sus reportes accidentes de tránsito de ese día en esa zona, en el lugar preciso del incidente no hay cámaras de vigilancia del 9-1-1, solo la de un banco que solo archiva sus videos durante una semana, estos no pudieron ser añadidos a la investigación porque la solicitud de esas imágenes se produjo dos semanas después, indicó Morrobert.

Hasta ahora el proceso investigativo solo cuenta con el testimonio de los espectadores del accidente, pero esta versión no ha sido corroborada.

“Entiendo que la Digesett haya dicho que no tuvo reportes de accidente, pero las autoridades tienen la característica de la persona, del vehículo y en esa esquina hay una parada, entiendo que no debería ser tan difícil dar con ese conductor”.

Explicó que por gestiones independientes logró obtener de un comercio un video en el que observa en una calle paralela a la Ovando, adyacente a la calle 23, un minibús crema parecido al que habían descrito los moradores, pero el rótulo de la ruta de transporte no era visible, ni su marca, ni su matrícula. “El video muestra el vehículo en una larga distancia y la resolución era pésima”. Los testigos no pudieron afirmar de qué ruta era el vehículo, ya sea por temor o desconocimiento, indicó el sobrino nieto de Pilín.

Agregó que “las autoridades me dijeron que observaron otros videos y supuestamente no vieron nada”.

Según la descripción obtenida por Morrobert de los testigos del accidente, el conductor es un hombre corpulento, mulato y de pelo crespo.

Manifestó que, a pesar de la lentitud de las autoridades en la investigación por la falta de personal en el Departamento de Desaparecidos, en los primeros días realizaron un levantamiento en las diferentes rutas de transporte que circulan por esa zona. De este proceso, las autoridades dijeron que no pudieron establecer la identidad del conductor, según la descripción de los lugareños.

Una aguja en un pajar 

Hace menos de dos meses, el caso de Pilín fue asumido por el Departamento de Homicidios de la Fiscalía del Distrito Nacional y es investigado como una “desaparición forzosa”.

El fiscal José Martínez explicó que el análisis de las cámaras de vigilancia ha sido el principal escollo para resolver este caso, puesto que el proceso de levantamiento de algunas claves tanto de del 9-1-1 y de comercios aledaños estaban dañadas por falta de mantenimiento u otras razones.

El testimonio de los moradores de Villas Agrícolas no ha podido ser confirmado. No existe un reporte oficial de la ocurrencia de dicho accidente ni la admisión de Pilín en un centro de salud o morgue.

“Nos preocupa porque cuando llevan a una persona al centro médico todo queda documentado, pero en este caso no se ha establecido qué sucedió después de ahí, eso es lo que nos deja en una especie de limbo”, indicó Martínez.

¿Dónde está Pilín?

Martínez explicó que, a pesar de la versión no corroborada del accidente, sigue siendo un hecho la desaparición de Pilín, por lo que es un caso complejo que debe seguir investigándose para corroborar o descartar hipótesis.

Indicó que se están haciendo otras diligencias como el levantamiento de otras cámaras de vigilancia de la zona y la búsqueda de unas autorizaciones electrónicas con relación al teléfono celular que portaba el señor Pilín el día de su desaparición.

“Estamos a la espera del análisis de la investigación electrónica porque en casos de desaparición de ese tipo, es fundamental el resultado del análisis del teléfono para orientar otras diligencias”, agregó.

A pesar del temor manifestado por Morrobert y otros familiares de desaparecidos sobre la duración en archivo de los videos de cámaras de vigilancia, el fiscal aseguró que el tiempo depende de la configuración que tenga la cámara y la data contratada. Algunos negocios almacenan por una semana, 15 días o un mes o más, y el caso de las del 9-1-1 aseguró que duran más tiempo: “podemos conseguir información del último año, por ejemplo, aunque geográficamente no abarque todo, pero la duración del contenido es mayor”.

Sobre el caso de Pilín el fiscal espera conseguir un dato que defina una línea de investigación que se pueda explotar y que sea más eficaz.

Mientras tanto la acostumbrada y poco consoladora respuesta: “estamos investigando”, es lo que recibe la familia del Pilín.

Más acerca de Pilín

Manuel Antonio Lizardo o Pilín es un hombre de 78 años que antes de desaparecer vivía solo en el sector Villas Agrícolas. No tuvo hijos y nunca se casó. Se ganaba la vida realizando algunas chiripas en el sector y de las ayudas que le enviaban sus parientes más jóvenes.

Oriundo de Moca no quiso regresar al campo y tampoco vivir con su sobrina, la madre de Morrobert en Santo Domingo Norte. “Le gustaba su autonomía e independencia”.

El día del mentado accidente, los testigos lo vieron cruzar la calle con un aguacate en las manos, dijo Morrobert, siendo esta la última diligencia conocida que hizo el señor.

Si posee información sobre el paradero de Pilín, contacte a su familia al 809-914-2696.

Fuente: Diario Libre

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