Skincare, influencers y rutinas virales: dermatóloga advertencia sobre errores que pueden dañar tu piel

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RESUMEN
Hace apenas unos años, la rutina de cuidado facial de muchas personas se limitaba a lavarse la cara y aplicarse una crema hidratante. Hoy la realidad es muy distinta. Basta con abrir TikTok, Instagram o YouTube para encontrarse con videos que prometen una piel perfecta a través de rutinas de siete, ocho o hasta diez pasos.
Pero entre tantos consejos, productos virales y recomendaciones de influencers, surge una pregunta importante: ¿todo lo que vemos en redes sociales realmente es bueno para nuestra piel?
Para la dermatóloga Amelia Navarro Ramírez, la respuesta no siempre es positiva. La especialista advierte que uno de los errores más frecuentes es creer que cualquier persona puede construir una rutina de skincare copiando lo que le funcionó a otra.
“La respuesta principal a todas estas preguntas es: ve a consulta de dermatología. No inventes. No creas que es algo fácil ni que se puede tomar a la ligera a la hora de elegir una rutina de cuidado facial. Ese es el encabezado de todo lo que voy a decir ahora. Ve a tu consulta de dermatología para que evalúen tu piel. No todas las pieles grasas son simplemente grasas. No todas las pieles con tendencia al acné son grasosas. Hay una ciencia detrás de una rutina de cuidado facial”.
La piel de cada persona es diferente
Uno de los errores más comunes es pensar que identificar la piel como grasa, seca o mixta es suficiente para elegir productos.
Sin embargo, Navarro explica que detrás de cada tipo de piel pueden existir condiciones adicionales que solo pueden identificarse mediante una evaluación especializada.
La dermatóloga explicó que, antes de comprar cualquier producto para el cuidado de la piel, es importante realizarse una evaluación dermatológica que permita identificar el tipo de piel y determinar cuáles productos son realmente adecuados para cada persona.
La especialista señala que una piel grasa, por ejemplo, también puede ser sensible o tener tendencia al acné, mientras que una piel seca podría reaccionar negativamente a determinados ingredientes.
Por esa razón, insiste en que una rutina facial debe adaptarse a las características individuales de cada persona.
No todos los ingredientes son para todo el mundo
En el mercado existen cientos de productos que prometen combatir manchas, acné, arrugas o signos de envejecimiento. Sin embargo, algunos ingredientes requieren más cuidado que otros.
La dermatóloga explica que activos hidratantes como el ácido hialurónico, las ceramidas, el pantenol o la vitamina C suelen ser más nobles para la mayoría de las personas. Pero existen otros componentes que no deben utilizarse sin orientación profesional.
“Los que uno no puede inventar ni empezar a elegir a la ligera son los retinoides, los alfahidroxiácidos, como el ácido glicólico y el ácido azelaico. También el ácido salicílico, porque son activos que se usan con un fin, con una lógica”.
Según explica, estos ingredientes pueden ofrecer excelentes resultados cuando son utilizados correctamente, pero también provocar irritación, quemaduras, sensibilidad o empeorar problemas ya existentes si se emplean de forma inadecuada.
¿Más productos significa mejores resultados?
Las rutinas extensas se han convertido en una tendencia. Muchas personas creen que mientras más productos utilicen, mejores serán los resultados.
Sin embargo, la dermatóloga asegura que esa idea está lejos de la realidad.
“Y sí, usar demasiados productos al mismo tiempo daña la piel en vez de ayudarla, porque son tantas cosas a la vez, tantos pasos, y la piel no siempre está en el mismo estado”.
Navarro explica que la piel cambia constantemente debido al clima, la temperatura, las hormonas y otros factores externos. Por eso, una rutina excesivamente compleja puede terminar generando más problemas que beneficios.
Además, advierte que cuando se utilizan demasiados productos al mismo tiempo resulta difícil identificar cuál está funcionando y cuál está provocando una reacción adversa.
El peligro de seguir consejos de influencers
Las redes sociales han democratizado el acceso a la información sobre belleza y cuidado facial. Sin embargo, la especialista recuerda que una experiencia personal no equivale a una recomendación médica.
“El influencer no es doctor, no sabe la ciencia detrás de los productos. Él simplemente está recomendando, a través de un video, lo que le ha funcionado. Entonces, no es correcto”.
Para Navarro, el problema surge cuando las personas asumen que un producto recomendado por una figura popular funcionará igual en cualquier tipo de piel.
La realidad, explica, es que dos personas pueden tener condiciones completamente distintas aunque aparenten tener el mismo tipo de piel.
Ingredientes que requieren especial cuidado
Entre los activos que más preocupan a los dermatólogos se encuentran los derivados del retinol, ampliamente utilizados para combatir el envejecimiento y mejorar la textura de la piel.
“Todo lo que deriva del retinol requiere mucho cuidado, porque así como ayuda, también irrita y mancha”.
La especialista también menciona otros ingredientes que requieren supervisión médica, como la hidroquinona, el ácido glicólico, el ácido salicílico y el peróxido de benzoilo.
Aunque son productos efectivos cuando se utilizan correctamente, un mal uso puede terminar agravando el problema que se intenta tratar.
Cómo identificar un producto dañado
Además de elegir correctamente los productos, también es importante asegurarse de que se encuentren en buen estado.
Muchas personas conservan cosméticos durante años o los dejan expuestos al calor dentro de vehículos, una práctica que puede alterar su composición.
“Entonces, las señales de que un producto está dañado son, evidentemente, revisar la fecha de vencimiento”.
La dermatóloga recomienda prestar atención a cambios en el color, la textura o el olor del producto. También aconseja desechar aquellos que provoquen ardor, picazón o irritación al aplicarlos.
En el caso de productos como la vitamina C, explica que una coloración ámbar puede indicar oxidación y pérdida de efectividad.
Una piel sana no depende de las tendencias
Para la especialista, el objetivo de una rutina facial no debería ser seguir modas o acumular productos, sino mantener una piel saludable a largo plazo.
Por eso insiste en que la mejor inversión sigue siendo una evaluación profesional que permita conocer las necesidades reales de cada piel.
Mientras las redes sociales continúan llenándose de recomendaciones virales y rutinas cada vez más complejas, el consejo de Navarro sigue siendo el mismo:
“Yo a mis pacientes les digo: no inventen”.
FUENTE: N DIGITAL.








