Columnas

Sobre la reforma

Por: Carlos Manuel Estrella

Es tema de moda la mal llamada reelección presidencial, término usado inadecuadamente por cuanto lo que se debate es la posibilidad de que el actual primer mandatario vuelva a ser candidato en 2020, es decir, que sea habilitado para repostularse. Ahora, la Constitución lo frena.

Es impreciso ofrecer datos y cifras absolutas de votos mínimos de la Asamblea Nacional Revisora (ANR) para lograr la reforma y se evidencia ignorancia del alcance de cada tipo de quórum en los tres momentos claves del rígido procedimiento de modificación.

Conviene recordar que quórum es cantidad o número mínimo de personas (para dar validez a una reunión) o de votos (para tomar una decisión) y que se calcula en base a uno de tres escenarios: la matrícula o totalidad, los presentes y los votantes, con distintos porcentajes (ordinario o extraordinario).

El primer momento es la iniciativa y quiénes pueden proponer la reforma mediante proyecto de ley que declara su necesidad, según el artículo 269, que son un tercio (33.3%) de la matrícula del Senado (11 de 32) o de la Cámara de Diputados (64 de 190), o por simple voluntad del Poder Ejecutivo.

Esa ley es única: no puede ser observada, ordena a la ANR reunirse en 15 días, declara objeto de reforma y artículos afectados y por ser orgánica requiere para aprobación dos tercios de presentes (66.6%) en una y otra cámara en ese segundo paso.

El tercer episodio es clave. La ANR se reúne con más de la mitad de senadores y diputados (17 de 32 y 86 de 190) y valida sus decisiones con dos tercios (66.6%) pero de votos, ignorando matrícula total, presentes y abstencionistas, en resumen, el quórum menos agravado y que hace imposible predeterminar número imprescindible de asambleístas.

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