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Tatuajes, afro… la apariencia prima muchas veces a la hora de contratar un empleado

Hace justamente un año que el entonces candidato presidencial y empresario dominicano Luis Abinader se hacía eco de una realidad que todavía persiste, muy a la clara, en la sociedad dominicana, la discriminación por la forma de vestir, los gustos y las preferencias.

Era en campaña y el mensaje recalcaba lo que los expertos en recursos humanos defienden sobre la apariencia, que “no determina la capacidad de las personas”.

La igualdad que exige la Constitución dominicana y que tanto se demanda, también es una aspiración a la hora de aplicar para un puesto de trabajo, no importa si es una empresa pública o privada e incluso si el candidato posee las aptitudes que para la vacante. ¿La razón? Dos especialistas en gestión humana, cuyos nombres se omiten, la explican a Diario Libre.

Ambas profesionales, con más de veinte años de ejercicio, corroboran que la discriminación por la apariencia y los gustos, por ejemplo, los tatuajes y el afro, se mantiene muy vigente en República Dominicana y que se ha avanzado muy poco en ese sentido.

Francia Nolasco, nombre ficticio de una de las entrevistadas, para no afectar su actual posición en la empresa donde trabaja, entiende que no deberían existir razones para tomar en cuenta, por encima de la competencia, el aspecto físico de una persona.

“Lamentablemente todavía existen sectores que, según su código, pueden llegar a discriminar por estos motivos (por la apariencia y gustos como usar tatuajes). Sin embargo, esto nunca debería ser un factor que determine si un candidato puede o no ser parte de una empresa”, dice.

Nancy Arias, también nombre ficticio de la otra experta consultada, sostuvo a Diario Libre que hace dos años, como reclutadora de recursos humanos en una institución, se llegó a mover de lugar a un empleado porque al poco tiempo de estar contratado se le vio un tatuaje.

Dijo que la máxima autoridad de la compañía les reprochó haber contratado al trabajador a pesar de que “tenía todas las competencias del puesto”, además de que le había ido muy bien en su desempeño.

“Hubo que moverle a la persona de su oficina porque él (el supervisor) no la quería por eso (por el tatuaje)”, detalló.

Atribuye la reacción del directivo a que “hay mucho tabú” en el tema del aspecto físico y que se considera define a las personas.

“Siempre hemos escuchado toda la vida de que como luces en la primera impresión es lo importante (…) La gente trata de ir a su primera entrevista de trabajo con el pelo súper arreglado, de salón, con un maquillaje, un traje espectacular, que si no lo tienes, lo busca prestado o lo compra, sale a gastar dinero para una entrevista, siempre, toda la vida hemos tenido ese tema, la primera impresión”, se quejó.

Que la mayoría se impresione cuando ve a una persona “con mucho pajón”, porque se dejó su cabello crecer y de manera natural, según Arias, da a entender que todavía falta mucho por recorrer y de aceptar los gustos de quienes los llevan, sobre todo porque República Dominicana es un país con la mayoría de su población con el pelo crespo.

Recomienda incluso no colocar fotografía a los curriculum vitae porque en la hoja de vida lo que se debe evaluar es cuál es la experiencia del solicitante y qué puede ofrecer de acuerdo a sus estudios. “La fotografía debe ser a la hora de la contratación”.

Arias aclara que las razones por las que se rechaza a un candidato a un puesto de una institución nunca se le informa y lo que sí se hace es enviarle un correo diciéndosele que se le tomará en cuenta para una futura vacante.

“Es un tema de la cabeza de la empresa”
Arias explica que en muchas ocasiones quien está a cargo del Departamento de Recursos Humanos puede persuadir a los directores y supervisores sobre la experiencia y toda la información que posee la hoja de vida de un aspirante, pero otras no “porque no es un tema del área de reclutamiento, es un tema de la cabeza de la empresa”.

El tabú dice que es de los empresarios del país y de las instituciones gubernamentales.

Aunque Francia Nolasco afirma que hay empresas que rechazan a un posible empleado por su apariencia, en muchas otras “es algo del pasado”, en las que se cuenta con un proceso de reclutamiento inclusivo, enfocado en el talento humano y su potencial de desarrollo.

Reveló que así lo vivió en una entidad financiera en el país en la que trabajó por más de 17 años.

Fuente: DL

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