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¿TC y sus precedentes?

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En la parte final de la entrega anterior de esta serie afirmamos que en nuestro sistema jurídico no existen superprecedentes que encadenen o vinculen al Tribunal Constitucional (TC). Y nos comprometimos a probarlo. La promesa es deuda, y la honraremos ahora.

El art. 277 de nuestra Constitución consagra: “Todas las decisiones judiciales que hayan adquirido la autoridad de la cosa irrevocablemente juzgada, especialmente las dictadas en ejercicio del control directo de la constitucionalidad por la Suprema Corte de Justicia, hasta el momento de la proclamación de la presente Constitución, no podrán ser examinadas por el Tribunal Constitucional y las posteriores estarán sujetas al procedimiento que determine la ley que rija la materia.”

Los juristas abanderados de la opinión de que el TC no puede apartarse ni cambiar el criterio jurisprudencial sentado por la Suprema Corte de Justicia (SCJ), hasta el momento de la proclamación de la Constitución del 26 de enero de 2010, confunden lo que son las decisiones dictadas por la SCJ con el criterio que le sirvió de ratio decidendi o razón del fallo.

Ciertamente, así es. Una cosa es la decisión de la SCJ, que es la sentencia, y otra es el criterio con el cual se decidió el asunto.

Más aún, la decisión o sentencia siempre es un acto jurisdiccional y la razón que justifica la forma en que resolvió el caso es el criterio jurisprudencial, que denominamos precedente.

Ahora bien, lo que la Carta Magna prohíbe es que el TC examine “…las decisiones judiciales que hayan adquirido la autoridad de la cosa irrevocablemente juzgada…”, que fueron dictadas hasta el 26 de enero de 2010. Y para deslindar con el futuro, aclara: “…las posteriores estarán sujetas al procedimiento que determine la ley que rija la materia.” Más claro de ahí, ni el agua cristalina.

La ley que rige la materia es la 137-11, Orgánica del TC y de los Procedimientos Constitucionales. En su art. 54.1 establece “…un plazo no mayor de treinta días a partir de la notificación de la sentencia”, para recurrirla en revisión ante el TC.

Obviamente que “Todas las decisiones judiciales que hayan adquirido la autoridad de la cosa irrevocablemente juzgada…”, dictadas antes del 26 de enero de 2010 o notificadas y con el señalado plazo para recurrirlas vencido, están blindadas.

Lo que no está blindado ante el TC es el criterio con que se decidió en esas sentencias, porque sería un superprecedente, y no existe en nuestro ordenamiento jurídico. Conforme al art. 31 de la citada ley 137-11, el TC puede apartarse o cambiar su precedente y cualquier criterio de cualquier decisión, sin límite en el tiempo en que se dictó. Por eso es el máximo intérprete de la Constitución, conforme a su art. 184.

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