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Tras 40 años de la muerte del expresidente chileno, aún esperan la verdad de los hechos

El país espera esclarecer el caso de manera definitiva

Pese al último revés judicial que sufrió la investigación por homicidio del expresidente chileno Eduardo Frei Montalva (1964-1970) en 2021, donde se exculpó a los seis acusados en segunda instancia, este sábado, después de 40 años de su muerte, el país aún espera esclarecer su caso de manera definitiva.

«La hora de la verdad y la justicia tarde o temprano tendrá que llegar», señaló en enero del año pasado su hija y actual presidenta de la Democracia Cristiana, Carmen Frei, tras conocerse la decisión de la Corte de Apelaciones de Santiago.

No obstante la última resolución judicial, existe en el país un consenso sobre el papel que jugó la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) para dar muerte en 1982 al otrora presidente del Senado, entonces uno de sus más férreos y visibles opositores tanto a nivel nacional como internacional.

«Es claro que mi padre no falleció por complicaciones médicas como se afirma en el fallo, sino por actuaciones dolosas concretas, desplegadas por sujetos determinados, entre los cuales se cuentan al menos tres agentes de los organismos de inteligencia de la dictadura», sostuvo entonces la exparlamentaria, rechazando la decisión unánime del Tribunal de Alzada.

La primera resolución

Siete años de investigación concluyeron en 2009 que médicos y agentes de la represión envenenaron al expresidente Frei Montalva de manera progresiva con sustancias químicas, operación que fue disfrazada como una enfermedad en medio de la recuperación postoperatoria de quien fue líder de la Democracia Cristiana.

Entonces, el juez Alejandro Madrid calificó de homicidio el caso y procesó y ordenó el arresto del médico Patricio Silva, del funcionario del Ejército Raúl Lillo y de Luis Becerra Arriagada, un antiguo empleado de confianza de Frei Montalva, como presuntos autores del homicidio del expresidente.

Otro médico, Pedro Valdivia Soto, fue procesado como cómplice, y los patólogos Helmar Rosenberg y Sergio González, de la Universidad Católica, que practicaron una autopsia al cadáver, fueron encausados como encubridores del crimen.

Tras 27 años de los hechos, se echaba por tierra la versión oficial que consignaba como causa de la muerte de Frei Montalva un shock séptico derivado de infecciones postoperatorias.

El giro en la corte de apelación

A fines de enero de 2021, la Corte de Apelaciones de Santiago resolvió absolver a los seis condenados en primera instancia por el magnicidio.

Según el fallo revocatorio, la muerte del democristiano no se produjo por envenenamiento ni por una negligencia médica, sino a una complicación de su operación a la hernia de hiato a la que se sometió en una clínica de la capital, que se tradujo luego en un cuadro mortal.

Ante esto, el propio Consejo de Defensa del Estado presentó un recurso de casación ante la Corte Suprema asegurando que los hechos sí son constitutivos de homicidio calificado y que las pruebas así lo acreditaban en las carpetas investigativas. El máximo tribunal chileno no tiene plazo definitivo.

«Apelaremos a este fallo porque desconoce la prueba recabada y rendida durante la instrucción del proceso en orden a demostrar que el presidente Eduardo Frei Montalva fue asesinado mediante una compleja trama de inteligencia de la dictadura cívico militar de la época para generar las condiciones que hicieron posible su homicidio», anunciaba la exsenadora Carmen Frei.

Frei frente a Pinochet

Frei Montalva, ya consolidado el poder militar en Chile y de los sectores de derechas que sostenían el régimen, se transformó en un personaje molesto para el dictador.

En 1975, una entrevista publicada en el semanario colombiano Nueva Frontera -según señala un reportaje del Premio Nacional de Periodismo Mónica González- se difundió largamente en Europa y Estados Unidos: en ella, Frei criticaba duramente a la dictadura, mientras ya trazaba líneas para articular una posible fuerza opositora.

Su legitimidad y capacidad lo transformaron en blanco de vigilancia permanente de los organismos represivos, más aún cuando manifestaba su público y enérgico rechazo al plebiscito de 1980, con el que Pinochet buscó validar su Constitución, sin registros electorales ni libertades políticas de ningún tipo.

La trama para eliminarlo, desde ahí, tiene muchas aristas: una madeja de conexiones y hechos que hasta el día de hoy siguen sin ser establecidos de manera terminal por la Justicia chilena.

Se trata, en definitiva, de una de las investigaciones más importantes de las últimas décadas en Chile, que tiene como protagonista a uno de los líderes más relevante del siglo XX, fundador de un partido que dibujó el curso histórico del país durante su segunda mitad.

Su hijo, el también expresidente del país, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, señaló en un homenaje internacional que tuvo lugar ayer, de manera telemática: «Todos esperamos verdad y justicia, creo que Frei y sus largos años de servicio público merecen este reconocimiento y respeto».

FUENTE: DL

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