Un techo de cartón, una acera por cama y el sol como despertador: la dura vida de los indigentes en RD

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RESUMEN
Pasaban de las 10:00 de la mañana de un día del mes noviembre y el calor ya «picaba» debajo del elevado de las avenidas Máximo Gómez y Nicolás de Ovando. Allí, mientras la ciudad seguía su ritmo habitual, varias personas indigentes permanecían dormidas, arropadas con periódicos, cartones y retazos de tela que les servían de cobija.
A su alrededor, los residuos se acumulaban sobre el suelo, entre las pertenencias y los improvisados espacios que utilizan como refugio. Ni la claridad del día ni el constante ruido de los vehículos parecían interrumpir el descanso de quienes todavía dormían a esa hora.
A pocos metros, otros buscaban refugio bajo los árboles. Sus ramas y hojas eran lo único que les proporcionaba sombra ante el sol ardiente que caía sobre la ciudad.
La escena se repetía en distintos puntos del Gran Santo Domingo. Durante un recorrido por sus calles, periodistas del periódico HOY encontraron a personas que sin un techo donde resguardarse, permanecían en aceras, debajo de puentes y en otros espacios públicos, donde intentan sobrellevar el día a día.
A las 12:47 del mediodía, en una acera de la avenida Duarte, el recorrido llevó hasta un hombre de 50 años que todavía no había probado su primer alimento del día.
“Ni siquiera me he desayunado hoy”, expresó mientras señalaba su estómago.
Su historia está marcada por una enfermedad vascular que según contó, terminó con la amputación de su pierna izquierda.
“Tengo muchos años con esa enfermedad y hace tres años me cortaron la pierna”, relató aquel señor que prefirió no ser identificado, mientras bajaba su mirada al suelo y señalaba sus muletas.
Sentado sobre la acera, también habló de otra lesión que le afecta la parte baja de la espalda. Explicó que tiene una llaga que se produjo después de sentarse en un lugar donde habían vertido ácido.
Hace cuatro años vive en situación de calle. Durante ese tiempo, además de enfrentar sus problemas de salud, ha tenido que lidiar con situaciones de inseguridad.
“Hay personas que son abusivas y quieren lo que yo tenga, lo han hecho para quitarme algo. Precisamente ahora me dieron con las muletas y me llevaron algo, y yo no puedo correr detrás de ellos”, contó mientras mostraba su dedo anular, que permanecía hinchado.
Sin embargo, en medio de las dificultades, aseguró que conserva su fe: “Creo en Dios al 101 %. Dios siempre está conmigo”.
Refugios entre el concreto
El reloj marcaba las 2:00 de la tarde y el recorrido continuaba. Esta vez, la mirada se dirigió hacia la parte superior de un puente, donde, en sus estribos y espacios próximos al techo, se observaban refugios improvisados.
Cartones y cortinas desgastadas delimitaban esos espacios que algunas personas utilizan para resguardarse. Sobre sus estructuras, el moho verde dejaba ver las huellas de la humedad provocada por el agua cuando llueve.
La mirada de la sociedad
Mientras estas personas intentan sobrellevar sus condiciones de vida, quienes transitan por las zonas donde se encuentran tienen distintas opiniones sobre esta realidad y las posibles respuestas para atenderla.
Bienvenida Alcántara afirmó que es frecuente encontrar personas en las calles pidiendo propinas.
Al referirse a las posibles causas de esta situación, consideró que algunos adultos mayores son abandonados por sus familiares.
“A veces son los mismos hijos que no los atienden, son abandonados y ellos comienzan a buscar en la calle el sustento”, opinó.
Por esa razón, consideró que deberían habilitarse más asilos para las personas de edad avanzada.
Una opinión similar expresó Luz Eneida Alcántara, quien cuestionó la falta de acompañamiento familiar hacia los adultos mayores.
“Los hijos malagradecidos no cargan con ellos y los sueltan a su suerte en las calles”, manifestó.
También atribuyó parte de los casos entre jóvenes al consumo de drogas. “Muchas veces a los jóvenes es la droga que los lleva ahí, se ponen locos y tienen que andar en la calle”, expresó.
“Es muy difícil al que le toca eso”, subrayó.
De su lado, Carolina Arias consideró que las personas que viven en las calles necesitan atención y asistencia institucional.
“Recoger a esas personas porque si están en las calles es porque no tienen ayuda de nadie ni familia. Da pena verlos así pasando trabajo. Y está bien que hay que hacer la obra, pero es muy molestoso cuando andan pidiendo. El Gobierno debería hacer algo con esas personas”, sostuvo.
Arias también planteó la necesidad de crear una institución que se ocupe de atender a esta población.
Fuente: Hoy








