Justicia

Víctima de feminicidio se había querellado

La sangre de Belkis Almonte todavía yacía en la entrada del callejón C del barrio Mil Flores del sector de Los Tres Brazos.

De nada valieron las cinco querellas interpuestas contra Víctor Radhamés Sosa, quien también contaba con una orden de alejamiento que nunca se cumplió, para salvar la vida de esta mujer que había decido abandonar al hombre que tantos golpes le había asestado. Lourdes Almonte, madre de la ultimada de 34 años de edad, repetía constantemente que si la hubiera escuchado ella estaría viva.

“Yo misma le puse una querella por haber maltratado a mi nieto, pero cuando los policías llegaban no se lo llevaban preso porque era abogado y le pagaba a los agentes”, dijo la progenitora mientras llamaba a su hija y le cuestionaba el por qué la había dejado sola. Según testigos, como el comunitario Rafael Mateo, Víctor Radhamés Sosa, el feminicida, había sido visto comprando estupefacientes en uno de los puntos de venta de droga del vecindario.

Hacía tres meses que no se veían. Pero la noche del pasado domingo el victimario rondaba desde tempranas horas la cercanía de la casa de la hermana de Belkis, lugar donde se había refugiado luego de una última golpeada que le había propinado Sosa, antes de irse a Estados Unidos. “Traicionó a mi hija. Ni siquiera tuvo el valor de dispararle de frente, los seis tiros se los dio por la espalda a mi niña”, manifestó la madre de la asesinada.

Algunos vecinos que se encontraban próximos al lugar de la tragedia, sólo se escuchó decir a Radhamés Sosa “si no eres mía no serás de más nadie”. Después de asesinarla, se dio un tiro en la cabeza y cayó a escasos centímetros de la mujer que tan descompuestamente amaba. “Yo misma le había dicho que dejara a ese hombre, que no quería que un día la matara”, indicó Lourdes Almonte.

Belkis deja en la orfandad a dos hijos menores de edad. Uno de ellos de siete años de edad. Su cuerpo es velado en la funeraria La Milagrosa ubicada en la avenida Padre Castellanos. Hoy será enterrado su cuerpo en el cementerio Cristo Salvador.

Fuente: El Caribe

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