Columnas

¡Viernes Negro!

Por: Namphi Rodríguez

Como parte del ritual consumista de la cultura norteamericana, nuestro país y gran parte del mundo occidental celebramos mañana el “Black Friday” o Viernes Negro, día en que millones de personas arrasan tiendas y establecimientos comerciales en búsqueda de “super ofertas” y rebajas de precios de bienes y servicios.

Desde el punto de vista jurídico, es uno de los días más sensibles para los consumidores y los usuarios, que se pueden ver expuestos a una serie de situaciones que vulneren sus derechos.

La publicidad engañosa, omisiva, sublinal o comparativa son sólo algunas de las modalidades de perjuicios de que pueden ser víctimas los consumidores en un día de frenesí como éste.

Por esa razón, celebramos el anuncio de la directora de Proconsumidor, Anina del Castillo, de desplegar 200 inspectores de la institución para garantizar que las ofertas al público de los establecimientos comerciales se cumplan.

La oferta, como acto precontractual, así como la publicidad, están regidos por el principio de veracidad de la información que consignan el artículo 53 de la Constitución y la Ley 358-05, de Protección a los Derechos del Consumidor y del Usuario.

El artículo 56 de esta última norma prevé que “en las prácticas comerciales denominadas como “ofertas”, “remates”, “liquidaciones” u otra expresión similar a través de las cuales se ofrezcan productos o servicios a precios rebajados, así como los que ofrezcan algún tipo de incentivos tales como “obsequios”, “primas”, “regalos” o similares se aplicarán a plenitud todas las normas relativas a la protección de los derechos del consumidor”.

Es decir, las “ofertas especiales” deben contener la fecha de su inicio y finalización, no pudiendo ser revocadas anticipadamente, salvo que larevocaciónsea difundida por medios de una efectividad similar a los que la anunciaron.

Dispone el artículo 57 de la LGPDCU que, “el oferente quedará obligado a cumplir las condiciones de la oferta o indemnizar al beneficiario de la misma, hasta tanto haya difundido su finalización”.

El artículo 61 de la Ley prescribe que “la entrega de obsequios con fines promocionales y prácticas comerciales análogas se reputarán desleales y por tanto atentatorias a los derechos de los consumidores, cuando por las circunstancias en que se realicen, pongan al consumidor en el compromiso de contratar la prestación principal”.

Del mismo modo, los artículos 58 y 50 de la Ley son de gran relevancia en la protección de los intereses económicos de los consumidores al consagrar la prohibición de ofertas que no hayan sido requeridas previamente y que generen un cargo automático en cualquier sistema de débito del consumidor.
Esta disposición está dirigida a evitar que el silencio del consumidor pueda ser interpretado en su perjuicio, sobre todo en las ventas electrónicas.

Comentarios para este artículo

Otros Artículos

Botón volver arriba